(…) HANDIA (grande) es una biografía repleta de pinceladas fantásticas del llamado “Gigante de Altzo. (…) Durante años, fue exhibido como “el hombre más alto del mundo” no solamente por diferentes puntos de la geografía española, sino también en algunas de las más importantes capitales europeas. Según afirman ciertas investigaciones históricas, Miguel Joaquín renegaba de su condición de fenómeno; hastiado, acabó retirándose a su caserío natal. (…) Pero HANDIA no explora únicamente nuestra propia monstruosidad, puesto que quienes observan al “monstruo” -y se aprovechan económicamente de su deformidad- proyectan en sus anchas espaldas ambiciones, odios y necedad. HANDIA habla del choque de ideologías, del fin del Ancien Régime frente al Nuevo, de la oscuridad de la religión -los feligreses asisten pasmados a una escena insólita, cuando un cura mide al Gigante en una iglesia- frente a la timorata luz que impone la recién nacida modernidad. (…) HANDIA logra el milagro de ser épica e íntima a la vez. A pesar de revivir, con una meticulosidad nada presuntuosa, un hecho acaecido en el siglo XIX, sobre un hombre que no paraba de crecer, la película es, sobre todas las cosas, un drama familiar, con el conflicto asentado en la relación entre dos hermanos (magníficos sus dos intérpretes: Joseba Usabiaga y Eneko Sagardoy), separados por una guerra y una manera distinta de afrontar el futuro. (…) Aunque al principio y por su planteamiento argumental pueda recordar a historias con las que mantiene paralelismo, donde se exhibía a pobres criaturas en espectáculos de feria, como El hombre elefante, de David Lynch, Arregi y Garaño no dejan de reivindicar a otro David: Lean. Efectivamente, como en La hija de Ryan o Pasaje a la India, el espectáculo y la suntuosidad están al servicio de la trama, con su complejidad psicológica por las relaciones tensas de sus personajes centrales. (…) Más allá del fibroso sabor local de la historia -el cual le suma un plus de singularidad, de carácter-, está la honestidad de Jon Garaño y Aitor Arregi, que no pretenden más que contar su historia con un estilo visual poético y dramático que nos sugiere ideas, emociones, que van más allá del guion. (…) A pesar de que las imágenes del film parecen vendernos una película espectáculo, HANDIA es eso y mucho más: una profunda historia de amor fraternal que, en su desarrollo, aborda con sutiles detalles otros asuntos espinosos como la ambición por la fama, la construcción de mitos, la identidad territorial, el mercantilismo bestial, la imparable mutación de la sociedad, el cambio constante, el choque de épocas y la perversión de uno mismo en busca de un éxito cuestionable. Abordando temas tan candentes y actuales, HANDIA resulta ser una epopeya clásica en su forma (y en su estilo narrativo, donde no hay una nota discordante ni un subrayado innecesario), pero absolutamente contemporánea (…). En realidad, la cinta pasea casi a tientas por un espacio misterioso, casi sagrado. Se habla de siglos pasados, pero se apela a la memoria colectiva de una leyenda forzosamente milenaria. A la vez que actual. La cámara se limita a levantar acta de su propia extrañeza y lo hace de forma tan detallada y precisa como sonámbula. (…) Si se quiere, la película tiene mucho de mitología de un pueblo entero. Las metáforas están para eso. No es difícil trazar líneas, tal vez demasiado obvias, entre la rareza descomunal de un hombre que habla una lengua necesariamente distinta y Euskadi entera (…).
Texto (extractos):
Alfonso Rivera, Sobre “Handia”: entrevista a Aitor Arregi y Jon Garaño,
Cineuropa.org, 25/09/2017.
es.wikipedia.org
Alfonso Rivera, “Handia”, Cineuropa.org, 27/09/2017.
Luis Martínez, “Handia”, www.elmundo.es, 19/10/2017. Mikel Zorrilla, “Handia: una preciosa y emocionante fábula”, espinof.com, 05/02/2018.
Antonio José Navarro, “Handia: la mirada del monstruo”, rev. Dirigido, octubre 2017.