“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”
Joan Manuel Serrat
(…) Sentí una cosa muy terrible. En un punto de la conversación, cuando ya llevábamos más de una hora grabando, de repente lo percibí… sentí la angustia que tenían ellos. Me transmitieron una gran angustia, de tal forma que corté el rodaje porque me pareció inhumano, cruel, tenerlos en una situación de bloqueo… FUNCIÓN DE NOCHE recuerda un “exorcismo” de pareja al estilo de ¿Quién teme a Virginia Woolf? o Secretos de un matrimonio. En España eso no se había hecho porque nuestra educación no nos lo permitía. Nosotras habíamos sido educadas para ser sometidas, para vivir hipócritamente, para mentir, para conseguir solapadamente nuestros objetivos… (…)
Josefina Molina
(…) Lola Herrera representa en el escenario una versión de la novela “Cinco horas con Mario”, escrita por Miguel Delibes. Son ya varias temporadas con el mismo monólogo sobre las tablas, tantas noches asumiendo la misma función. Su ex marido, Daniel Dicenta, la visita en el camerino después de mucho tiempo sin verse, cerca de un año, catorce después de romper su matrimonio. Pero en esta ocasión hay que cerrar las viejas heridas. (…)
(…) Si hay un caso paradójico en la historia del cine español es FUNCIÓN DE NOCHE. Quizá sea la única película dirigida por una mujer anterior a los años 90 que ha estado verdaderamente cerca de formar parte del canon. Sin embargo, es la propia originalidad que la ha encumbrado la que evita que historiadores y especialistas la incluyan efectivamente entre lo más elevado de nuestro cine. (…)FUNCIÓN DE NOCHE es una película única en la cinematografía española. A caballo entre la realidad y la ficción, ofrece un retrato despiadado y privilegiado de la generación de mujeres que sufrieron las consecuencias de la socialización bajo los dictados del nacionalcatolicismo, y en la recién estrenada democracia se enfrentaban a retos impensables para ellas. Es uno de los testimonios más lúcidos de una generación de mujeres y hombres totalmente estafada por la dictadura franquista (…) FUNCIÓN DE NOCHE remite al paradigma de mujer producto que se pretendía engendrar en las décadas anteriores a partir de un caso específico. Si en los años en los que en el espacio radiofónico pro absoluta integridad de la mujer, “El Consultorio de Elena Francis”, la regla de oro por excelencia había sido “los trapos sucios se lavan en casa”, FUNCIÓN DE NOCHE despliega crudamente su arsenal y desnuda los obstáculos y contrariedades de una pareja de la forma más honesta, acertada y decente posible. (…)
(…) La dramatización es una de las técnicas auxiliares más utilizadas por la psicoterapia general. Jaime Rojas Bermúdez explica en “Teoría y técnicas psicodramáticas” cómo el concepto de “psicodrama” conforma un método terapéutico con profundas raíces en el teatro. (…) El argumento para FUNCIÓN DE NOCHE, el segundo largometraje dirigido por Josefina Molina, tal vez partiera de su protagonista, toda una dama de la escena como es la actriz Lola Herrera. (…) Lo cierto es que Lola Herrera empezó odiando a su personaje de Carmen Cotillo en la pieza teatral: “Me parecía una mujer vulgar que nada tenía que ver conmigo. Sin embargo, poco a poco, en frases determinadas de mi monólogo, empecé a ver pasajes de mi vida. El paralelismo entre aspectos de la vida de Carmen y de la mía empezó a ser tan grande que entré en una crisis de identidad. Había descubierto todo lo que de mí había en Carmen y me encontré a través de ella”. (…) Pero es FUNCIÓN DE NOCHE la película que marcó estilo, la obra por la que se recuerda tanto a la cineasta como a su entregada protagonista. En el caso de Josefina Molina, su implicación, postura y proyección en pantalla resultan plenamente propias de la mujer, sin necesidad de ser combativa, sino por el acercamiento epidérmico, visceral y psicológico a la actriz más sus vivencias.(…) Como espectadores asistimos al trenzado de una telaraña en la que somos atrapados como espías en un principio, hasta que comprendemos que no se trata solo de cotillear la relación emocional, sino que es el drama de toda una generación de personas criadas durante la posguerra, un grupo humano nacido en la década de los treinta que tuvo que asumir los roles de sexo impuestos por una sociedad infectada por el rencor, arrinconada en su conservadurismo. Las lágrimas que compartimos con Lola Herrera no son solo las suyas porque también las sufrieron nuestras abuelas, madres y tías. Así es como logra la autora una obra que solo es posible conseguir desde su condición de mujer, con capacidad de subyugar a espectadores de cualquier condición. Una película irrepetible aunque existiera algún precedente como El desencanto de Jaime Chávarri en su aspecto documental. No importan los encuadres tomados con teleobjetivo, el sonido directo o retocado en doblaje por breves pérdidas de la grabación o la sensación claustrofóbica del espacio. Incluso las escalas de planos se acoplan a la intimidad de las declaraciones. Así como el ritmo en el montaje en cada intervención. Josefina Molina escoge un formato similar al de “Vivir cada día”, programa de televisión que se emitía entonces con éxito por Televisión Española. Lo utiliza para destruirlo y renovarlo en noventa minutos de vida y arrebato, destellos que siguen disponibles como un retrato de épica a corazón abierto, sin dejar de lado el contexto de una sociedad que resucitaba, sin falsos didacticismos, toda la sinceridad (…).
(…) Molina, Sámano, Herrera y su exmarido Daniel Dicenta llegaron a un acuerdo para una película experimental. Se montó un camerino en el estudio donde los cuatro espejos eran también cristales (como las salas de interrogatorios de la policía) y tras ellos había ocho cámaras y diez micrófonos, también escondidos, repartidos por todos los rincones. De esta manera los dos intérpretes, Herrera y Dicenta, se sintieron con la intimidad suficiente como para arrancar una conversación ininterrumpida que se rodó sin guion previo y durante una hora y cuarenta minutos, con una única consigna: hablar de sus vidas. Es decir, se subvierte la lógica de las películas que giran en torno al teatro y un subtexto más o menos evidente: aquí es la obra teatral la que resuena en la vida real y no al revés. El resultado de este dispositivo totalmente inédito, moderno y verdadero como lo son las películas que hacía Eduardo Coutinho en Brasil, son 90 minutos donde afloran reproches y confesiones y se pone nombre a una serie de problemas heredados de la dictadura que seguían ocultos en la Transición. El montaje alterna la conversación con fragmentos de la obra teatral, de la vida personal de Lola Herrera y de los dos hijos que tuvieron. Por tanto, lo que hizo a la película “ensanchar los límites establecidos del cine”, como escribió Ángel Fernández Santos en “Diario 16”, fue su propio mecanismo de filmación: principalmente, el hecho de que no existía guion; pero no como se suele pensar del documental, que a menudo tiene una estructura tanto o más pensada que la ficción. Este es un buen lugar desde el que pensar FUNCIÓN DE NOCHE, porque no es documental ni ficción y la incluye en una taxonomía cinematográfica donde está sola. Como único miembro de su categoría, los críticos la han dejado fuera de sus listas por rara. (…)
(…) La catarsis emocional constante de FUNCIÓN DE NOCHE busca cambiar las pautas nacionalcatólicas de socialización que seguían vivas tras la muerte del dictador. Estas son algunas de las cosas que Lola Herrera dice claramente, poniendo en crisis las creencias de millones de mujeres: “Me das ternura porque a veces te encuentro pequeño”, “he sido tardía en todo”, “no he vivido para mí, y eso es una cosa que he descubierto ahora”, “lo de ser una mujer como muy recatada y muy estrecha solo me ha aportado disgustos y una especie de orgullo de ser una chica muy decente”, “a mí los cuernos no me dan risa, me han hecho mucho daño”, “no he estado enamorada en mi vida, y moriré sin conocer el amor”, “nunca he sentido un orgasmo”. (…) El intimista docudrama, estrenado en octubre de 1981 en el Festival de San Sebastián, pasó a la historia al romper completamente con el régimen de representación femenino del cine español. FUNCIÓN DE NOCHE fue acogida con entusiasmo por muchos espectadores que lograron identificarse (especialmente) con la crisis personal de su protagonista femenina, y valoraron la brutal sinceridad de Herrera -“el mejor desnudo que se ha dado en el cine español”, llegó a comentar alguien-. No en vano, su abstracción ante la cámara fue tan enorme que, varias horas después, la actriz no se acordaba ya de lo que había dicho. Pero la cinta también fue un quebradero de cabeza para Dicenta, considerado el auténtico culpable de la mala racha personal que atravesaba su ex mujer; y para Herrera, que recibió palos por todos lados. (…)
(…) El 26 de octubre de 1981 se estrena FUNCIÓN DE NOCHE. Mismo año y unos meses antes, el 7 de julio, se aprueba la Ley 30/1981 por la que se modifica la regulación del matrimonio en el Código Civil y se determina el procedimiento a seguir en los casos de nulidad, separación y divorcio. Se trata de la primera Ley del Divorcio en España, desde que entró en vigor la actual Constitución. Parece que no solamente se acierta con el “cómo” contar una película, sino con el “cuándo”. La intención de FUNCIÓN DE NOCHE es mostrar a una mujer de su tiempo y fuera de toda moralina, las dudas e inquietudes de su generación, y sobre todo servir de utilidad. El campo privado salta al escenario público y el ejercicio de confesión funciona además como un estudio de los roles de género. Que una mujer relate a su ex marido, de forma directa, temas que hasta el momento habían sido tabú supone un ejercicio revolucionario y feminista dentro del arte en general y del cine español en particular. Esta particular función es una película de contrastes. Josefina Molina habla del choque psicológico que las mujeres han vivido entre su educación en período franquista y los años de liberación, de no supeditación. Un contraste que artísticamente se plasma por un lado, entre la crudeza de una conversación natural, dentro de un camerino, sin apenas cortes, donde el tiempo del relato se adecua de forma casi total con el tiempo y por otro, el de una planificación absoluta de la reconstrucción de momentos de la vida de Lola Herrera. (…)
(…) Detrás de toda esta confesión no hay un objetivo de ganancia económica, de bombazo exclusivo precedente al género del periodismo del corazón o al reality show, sino una intención terapéutica real, de necesidad. Resulta increíble que después de tantas confesiones de personajes públicos, de tantos programas de televisión que utilizan el recurso de la grabación detrás de espejos para captar la realidad que viven una serie de personas, FUNCIÓN DE NOCHE haya sobrevivido tan bien al paso del tiempo. El motivo de ello es un montaje soberbio de Nieves Martín y un contenido honesto y descarnado. (…) Para muchos espectadores pueda existir una clara división de “buenos” y “malos”, en la que Lola Herrera sale victoriosa y Dicenta se dibuja como el absoluto tirano. No obstante, se trata de un diálogo en el que no hay medallas, ambos son perdedores y los dos han sido desgraciados. Dicenta no entra a analizar cómo ha sido su educación o cuáles han sido las influencias que a lo largo de su vida le han llevado a tomar ciertas decisiones. Lola acaba helada de frío mientras que Daniel no para de secarse el sudor de la frente. No se puede obviar la tremenda generosidad de Daniel Dicenta de volcar su identidad, de compartir una historia mediante un diálogo al que perfectamente podría no haber accedido a participar. En cambio, se convierte en el compañero respetuoso y esencial para la limpieza de los traumas sentimentales de Herrera. (…)
(…) La llegada en los años noventa de los programas de crónica rosa convirtió a FUNCIÓN DE NOCHE en “el primer ‘reality’ de España”. Así se califica la película en Lazos de sangre, documental de TVE. Esta etiqueta, comúnmente aceptada, creo que es uno de los motivos por los que se ha hecho de menos a FUNCIÓN DE NOCHE con el paso de los años: ya en 1981 se la llamó “espectáculo de voyeurs”. En FUNCIÓN DE NOCHE tan solo hay dos personas, de las que también se conocen sus personalidades y antecedentes, pero sin directriz ni detonante algunos en su conversación. Como escribió Diego Galán en su crítica, “quien quiera limitarse al cotilleo reducirá la película a un amarillismo que no existe en ella (…) alcanza dimensiones más complejas”. (…) “Encontrarse a través de un personaje”. Así podría resumirse en una frase la película de Josefina Molina FUNCIÓN DE NOCHE. Es poco frecuente que un director olvide sus propios afanes de expresión personal para facilitar las necesidades de un tercero. Al menos de la forma en que Josefina Molina lo ha hecho en su película FUNCIÓN DE NOCHE, colocando las cámaras solo al servicio de Lola Herrera, para que sea ella quien abiertamente explique sus problemas personales, sus afanes y fracasos. Revisan su vida en común, ajustando lejanas y perdidas cuentas, pero construyendo a la vez uno de los más turbadores actos de amor que haya dado el cine. Hermosos y mediocres, cobardes y fuertes, tiernos y crueles, los dos seres que sensiblemente desnudan las cámaras de Josefina Molina nos obligan a orientar el objetivo hacia nosotros mismos. (…) Así, Josefina Molina ha reintegrado al cine una de sus más ricas posibilidades: la de servir de testimonio mudo de la realidad. Difícil es alcanzar ese grado de seguridad, de modestia, de imaginación. Josefina Molina ha vuelto del revés el concepto del cine de autor al situarse en un lugar donde no caben la vanidad ni el mensajismo. No obstante, la directora ha realizado en FUNCIÓN DE NOCHE una de las más personales y obvias películas de autor (…).
Texto (extractos):
Marina Torné, “Entrevista a Josefina Molina”, www.39ymas.com
“Función de noche”, 25 Muestra Internacional de Cine y Mujeres de Pamplona.
Jara Yáñez, “Función de noche (Josefina Molina, 1981)”, cvc.cervantes.es/el rinconete.
María Castejón Leorza, “Función de noche”, cvc.cervantes.es/artes.
Juan Bernardo Rodríguez, “Función de noche (1981) de Josefina Molina”,
encadenados.org/ nº 082 monográfico “Crisis de pareja”/ 23-01-2014.
Álex Ander, “Función de noche, la rupturista película que supuso un quebradero de cabeza para Lola Herrera”, www.revistavanityfair.es/26/10/2022.
Carlos Lara, “Función de noche de Josefina Molina: el insólito caso de cómo hacer una película narrativa sin guion”, ctxt.es/25-09-2022.
Pablo Vázquez Pérez, www.cinemaldito.com/funcion-de-noche-josefina-molina/09-03-2018.