FLORES    v.o.s.e.

(Loreak, Jon Garaño & José Mari Goenaga, 2014)

5 febrero 2026 | 21:00 h
  • Sala Máxima | Espacio V Centenario

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5 febrero 2026 | 21:00 h
  • Sala Máxima | Espacio V Centenario

(…) En FLORES, a nivel de planificación (no estética, pero sí narrativa) tuvimos muy en cuenta el cine de Alfred Hitchcock (…). A pesar de ser un drama sentimental, queríamos jugar con el suspense, reflexionamos mucho sobre cómo dosificar la información y dónde poner el punto de atención del espectador. Jugamos con el montaje, las miradas y los descubrimientos y planteamos muchas conversaciones donde importa más la reacción de un tercero que el propio diálogo (…). Otro referente era Krzysztof Kieslowski, en parte inconscientemente (…): el personaje de Itziar Ituño era un plagio del de Juliette Binoche en Azul quien pierde a su familia y necesita romper con su pasado para empezar una nueva vida. (…). Quizá pecamos de falta de humor; en el guion había más, aunque sí que ha quedado un poso de ironía (…).

(…) FLORES recuerda a aquella canción de Cecilia, “Un ramito de violetas”, pero el guion, escrito por los directores junto a Aitor Arregi, va más allá. (…) LOREAK es una película que habla de la muerte y de la belleza. Y, claro está, de las flores, que es lo que significa el título en euskera. Cuentan los directores que todo surgió de una imagen extraña, por habitual: la de los ramos depositados en las cunetas de las carreteras. En una esquina del asfalto, el recuerdo esencialmente bello de un ser querido se mezcla con el olor fúnebre de la tragedia. Y así, con este punto de partida, Jon Garaño y José Mari Goenaga confeccionan una cristalina, magnética y muy profunda fábula de la desolación. (…) Mantener la herida abierta en el tallo para que las flores sigan absorbiendo agua y no mueran. Es la metáfora perfecta que usa este relato de soledades, incomunicación y ausencias, para hablar del necesario dolor causado por la memoria: mantener la herida abierta, aferrarse al recuerdo, para esquivar así a la muerte. En esos márgenes navegan los protagonistas del film: seres corrientes y molientes que ven rotas sus rutinarias existencias por culpa de un anónimo ramo (o corona) de flores. Estructurada desde miradas diversas y en lapsos temporales distintos, FLORES bucea en el territorio del drama íntimo, usando a conciencia herramientas propias del thriller: el ritmo, la dosificación de la información que recibe el espectador, la composición de los planos y las escenas, las miradas y los silencios, el encaje de las piezas del puzzle… En realidad, el tejido interno de la película nos conduce por numerosos vericuetos genéricos, a veces inesperados, que nos llevan desde el melodrama más íntimo hasta la utilización de recursos propios del cine negro y de investigación, e incluso la apuesta por el azar como motor de arrastre en ciertos momentos de la trama. (…) La idea no es tanto narrar una historia, como alcanzar a describir el tamaño exacto de una herida. Los personajes se debaten entre el dolor de sus recuerdos y la tortura del olvido. Todos pugnan por mantener intacta la memoria del ser querido a la vez que son empujados por la necesidad inconsciente tal vez de seguir viviendo. La belleza de lo recordado y la constancia indeleble de la muerte. (…)La cámara se mueve por cada escena pendiente de lo que oculta, no de lo que enseña. (…) FLORES tiene la muerte como telón de fondo, las flores nos remiten tanto a la tumba como a la celebración o el amor, la muerte en FLORES toma distintas formas, el accidente, la pérdida de la memoria, la menopausia, el desengaño… y desde esta perspectiva se podría ver como una película que enfoca la muerte con un realismo crudo, no hay soluciones, lo único que pueden hacer sus personajes es aceptarla.(…)Es cierto que en el efecto de las flores se podrían establecer ciertos paralelismos con la sociedad vasca, pero lo que realmente transmite FLORES es que trasciende cualquier tipo de localismo y se trata de un viaje emocional de tres mujeres que, de una forma u otra, están encerradas y son incapaces de hacer lo necesario para florecer y alcanzar todo su esplendor. Ya sea un matrimonio a la deriva, la soledad tras la muerte de un hijo o la propia negación de un dolor que te impide salir adelante incluso aunque quizá de buenas a primeras no lo notes. (…) En el modo de hacer elegido es donde radica la plena sustancia de un film que rehúye cualquier atisbo de esa pretenciosidad de tantos nuevos cineastas que necesitan demostrar a toda costa su universo personal y su singularidad estilística. Garaño y Goenaga se mueven en el terreno de una historia mínima sabiendo adaptar la puesta en escena y –muy especialmente– un trabajo actoral que permite expresarlo todo desde la triste mirada de Nagore Aranburu (…). Emotiva, estética y sentida película sobre el dolor, la ausencia y la incomunicación, protagonizada por tres actrices prodigiosas, (…)FLORES es una de esas películas pequeñas que se hacen grandes en la memoria (…).

Texto (extractos):

Juan Roures, Entrevista a José Mari Goenaga, Dosmanzanas.com, 3/06/2016.

Àlex Montoya, “Loreak”, rev. Fotogramas, 08/09/2014.

Alfonso Rivera, “Loreak (Flores): un ramito al borde de la carretera, 

Cineuropa.org, 30/10/2014.

Luis Martínez, “Loreak: la belleza huele a muerte”,

www.elmundo.es, 31/10/ 2014.

Cristina Castro, “Loreak”, cinemaldito.com, 31/10/ 2014.

Mikel Zorrilla, “Loreak’, la cicatriz de las flores, espinof.com

José Enrique Monterde, “Loreak El desgaste de la vida”,

caimanediciones.es, 31/10/ 2014.

Beatriz Martínez, “Loreak: lo que las flores esconden”,

rev. Dirigido, noviembre 2014.

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