Nacid@s tal día como hoy… 30 de abril: Jane Campion, Cloris Leachman, Lars Von Trier y Wes Anderson

Área de Cine y Audiovisual / Aula de Cine/Cineclub

Información complementaria a los ciclos del Área de Cine y Audiovisual (Cineclub universitario / Aula de cine) de La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea. Universidad de Granada.
Nacid@s tal día como hoy es una sección en la que, a partir de los natalicios diarios de personalidades del mundo del cine (o del mundo de la cultura que hayan tenido presencia de algún modo en la gran pantalla), hablaremos sobre sus trayectorias profesionales, prestando especial atención a aquellas de sus obras que hayan pasado por la pantalla del CineClub.
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Presentación

En nuestra entrada de hoy jueves os traemos cuatro cumpleaños. El de la directora neozelandesa JANE CAMPION, el de la actriz de reparto estadounidense CLORIS LEACHMAN y el del director danés LARS VON TRIER. Y como mañana viernes sería el cumpleaños del director estadounidense WES ANDERSON, y ya que esta semana ha sido la semana de los «autores», os lo traemos por adelantado puesto que mañana, al ser festivo, no tendremos entrada de esta sección. Pero no os queremos dejar sin material para el fin de semana y por tanto sí que habrá sexta sesión de CINECLUB/AULA DE CINE LES PRESENTA… en la que os proponemos un programa doble con otros dos autores europeos que, al igual que Theo Angelopoulos, han dejado su huella en la Historia del Cine reciente: LARS VON TRIER y ROMAN POLANSKI.

Jane Campion (1954)

La carrera de la cineasta JANE CAMPION (1954) arranca a principios de los años 80 en los que realiza una serie de cortometrajes y trabajos para la televisión con los que comienza a captar la atención de la prensa especializada. Esta atención se incrementa y se ve acompañada de galardones en prestigiosos festivales con sus dos primeras películas largas, «Sweetie» y, sobre todo, «Un ángel en mi mesa«, que gana en Valladolid y Venecia, ambas cuidados retratos de personajes femeninos nada convencionales -y algo que va a ser una constante en toda su filmografía-. Pero el gran salto de esta directora neozelandesa que hoy cumple 66 años, se produce con «El piano» (enero 199 SOLIDARIMAGEN: LA MARGINACIÓN EN EL CINE), estilizado melodrama de ascendencia romántica, tipo por ejemplo los escritos de las hermanas Brönte, ambientado en la Nueva Zelanda del XIX, con un reparto estelar (Harvey Keitel, Holly Hunter, Sam Neill) y que además de ganar tres Óscars -uno de ellos al guión original para la propia Campion: ella suele encargarse o participa en los guiones de todos sus films), de conseguirle una nominación como mejor directora -segundo caso para una mujer en la historia de estos premios- o de reportarle la Palma de Oro en Cannes -la primera vez que una mujer lo lograba-, se va a convertir, de manera bastante sorprendente tratándose de un film de «autora/autor», en una película «popular» consumida por todo tipo de público -es el clásico ejemplo de película de temporada, de temática «sensible», que todo el mundo debe/tiene que ver-, a lo que no fue ajeno la banda sonora, profusamente difundida, de Michael Nyman. Si dejamos aparte los méritos cinematográficos del film, bastante escasos y limitados -«El piano» es un típico producto de «calidad», gratuitamente esteticista y relamido, una película «bonita» de temporada que se convierte «en tendencia» y en la que, insistimos, la hermosa pero algo machacona música de Nyman pesa mucho (no entremos en lo adecuada o verosímil de la misma en el contexto de un film donde el elemento musical es una pieza clave en la definición del personaje femenino protagonista)-, «El piano» es la típica obra que va a condicionar, para bien y para mal, la trayectoria profesional de su creadora: toda su producción, durante mucho tiempo, se va a valorar sobre ese patrón métrico. Eso ha hecho que la carrera posterior de Campion -cuatro largos en más de una década- no se haya visto igual de apreciada. Sin ir más lejos su siguiente trabajo, adaptación de una novela de Henry James, «Retrato de una dama«es una obra no mejor, pero tampoco peor, que su famoso film y, en todo caso, un trabajo que, igual de arropado en producción, estrellas, etc, está menos artificiosamente armado y resulta, por tanto, algo más apreciable. No se puede decir lo mismo de sus siguientes films, todos decepcionantes: la especie de comedia dramática «Holy smoke«, su inmersión en el formato del thriller erótico -a lo «Instinto básico» y similares- «En carne viva«, un film demasiado condicionado por elementos circunstanciales ajenos a la valía real del film -en este caso, ver a Meg Ryan tratando de demoler su mojigata y pulcra imagen-, o su acercamiento, en otro film de época como «El piano» y «Retrato de una dama», a la vida sentimental del poeta John Keats, «Bright star«.

Breve repaso visual de la filmografía de JANE CAMPION.

Óscar por EL PIANO al Mejor Guión Original.

Encuentro con JANE CAMPION en The Film Society of Lincoln Center. en v.o.s. inglés.

Cloris Leachman (1926)

Magnífica actriz de reparto curtida en televisión durante casi una lustro (1949-1955) antes de su fugaz y explosiva irrupción en la Historia del Cine, en un sentido literal -era «Christina» la joven que irrumpía en pantalla, huyendo aterrada por una carretera, de noche, en la magnífica «El beso mortal«-, la veterana CLORIS LEACHMAN (1926) cumple hoy 94 años. El medio televisivo, como ayer veíamos también en el caso de Celeste Holm, será su espacio natural, donde realiza la mayor parte de su extensa carrera (sigue trabajando en la actualidad), pero sus contadas apariciones en cine han sido, en varias ocasiones, memorables: dos en especial y muy diferentes. A esta intérprete de Des Moines (Iowa) a la que hemos podido ver, siempre como secundaria, en films tan notables y conocidos como «Confidencias de mujer«, «Dos hombres y un destino«, o «Un hombre de hoy«, el excelente director Peter Bogdanovich le entregó un magnífico personaje en la magistral «La última sesión«, que ella borda en la pantalla y que resulta inolvidable: el de «Ruth Popper», la madura esposa del profesor de gimnasia del instituto de Anarene, un pueblo perdido de Texas, la cual, ninguneada y agostada por su esposo -del que se insinúa su oculta homosexualidad-, entabla una relación sentimental con uno de los jóvenes alumnos. Por este personaje, perfilado con una maravillosa humanidad y con una conmovedora desesperación, resignación y tristeza, Leachman consiguió el Óscar a la mejor actriz de reparto (recuperará ese personaje en la continuación que Bogdanovich hizo en 1990, la notable «Texasville«). Y tras otro par de personajes espléndidos en la estupenda «Dillinger» y de nuevo con Bogdanovich en la adaptación de «Daisy Miller» de Henry James, «Una señorita rebelde«, un salto mortal desde el drama de «La última sesión» a la comedia más disparatada de la mano de Mel Brooks y su otro personaje imborrable: «Frau Blücher», el ama de llaves -y amante del padre- del joven «profesor Frankenstein» (perdón, «Fronkonstein») -sí, aquella que con solo pronunciar su nombre se encabritan los caballos- en la magnífica «El jovencito Frankenstein» (repetirá con Brooks, aunque ya no con tanto acierto, en la brillante «Máxima ansiedad» y en la fallida «La loca historia de las galaxias»). Pero siempre vuelta a la televisión: lo último de su trabajo se ha podido ver, en el personaje de «Zoria Vechernyaya», en «American Gods«.

Su famosa aparición en EL BESO MORTAL.

La maravillosa escena final entre CLORIS LEACHMAN y Timothy Bottoms en LA ÚLTIMA SESIÓN.

Óscar por LA ÚLTIMA SESIÓN.

«Frau Blucher» en EL JOVENCITO FRANKENSTEIN.

Lars Von Trier (1956)

Provocador y polémico, habitualmente brillante, habitualmente desmedido, a veces (pocas) genial, a veces (muchas) sobrevalorado, el cineasta danés LARS VON TRIER (1956) cumple hoy 64 años. Desde su sonora irrupción en el panorama cinematográfico contemporáneo a principios de los 80, tras una década dedicado al cortometraje, con la a ratos lograda a ratos fallida, siempre llamativa y siempre irritante, «El elemento del crimen«, Lars Trier (el «von» lo adoptó mientras estudiaba en la escuela de cine, según parece, porque así lo llamaban sus compañeros y para imitar lo que hicieron Josef «von» Sternberg y Erich «von» Stroheim) se ha convertido en la quintaesencia del cineasta autor-genio controvertido del cine europeo contemporáneo. Mimado del festival de Cannes que lo «descubre» y encumbra, premiándolo casi «por sistema» (ya sea seleccionándolo para todas sus ediciones, ya sea con galardones para sus obras: «El elemento del crimen», «Europa», «Rompiendo las olas», «Bailar en la oscuridad»), el cine de Von trier ha pasado por CineClub en varias ocasiones, en especial al principio de su carrera cuando películas como la citada o la brillante «Europa» eran difíciles de ver (o de ver en v.o.s.e.) en la ciudad. Así, las dos citadas se proyectaron a lo largo del primer lustro de la década de los 90, junto a, ya en el nuevo siglo y cuando la exhibición de sus siguientes obras había mejorado, «Cinco Condiciones«, «desafío cinematográfico» -en realidad, no más que un caprichoso experimento, un divertimento entre colegas- que lanza al director Jorgen Leth y que ambos resuelven, sin más trascendencia, alalimón (febrero 2005, VISTO Y NO VISTO VIII). Ya por entonces, Trier había puesto patas arriba, y lo seguiría haciendo, al mundo del cine y, sobre todo, al de la crítica con sus declaraciones. Aquellas que recientemente (2009) le llevaban a proclamarse «el mejor director del mundo», o aquellas otras (2011) sobre Hitler y con las que se ganó que sus valedores de Cannes le dieran la espalda: mal se hace si se toman en serio y «al pie de la letra» las declaraciones de algunos artistas, y más de los que buscan llamar la atención y provocar para que se hable de ellos como el caso de Trier, en vez de considerarlas como lo que son, como un juego, una manera fácil de estar en boca de todos. Lo adecuado y productivo es apartar toda esa farfolla y dirigir el foco de atención hacia lo que realmente importa, a saber, su valía o no como creador. Dicho de otra manera: Lars von Trier no deja de ser mejor o peor cineasta por sus exabruptos. O por sacarse de la manga su famoso, y no menos controvertido, Dogma 95, aquel decálogo, aquellos diez mandamientos de la «ley de Trier» -reverenciados por sus acólitos- para limitar los medios usados en la realización de las películas. Un manifiesto éste que no fue otra cosa que dar un formato «llamativo» a lo que ya decía el maestro Robert Bresson acerca de «forjarse leyes de hierro para uno mismo, aunque sólo sea para obedecerlas o para desobedecerlas con dificultad». Más allá de la «ocurrencia» -con la entrega, a los fieles cumplidores de la «Ley», de un diploma acreditativo y todo-, y más allá también de lo que hay de bienintencionado en la propuesta, por obligar a reflexionar a los cineastas sobre cuánto realmente se necesitaba para hacer una (buena) película -en unos años donde ya se empezaba a ver la amenaza de la «aparatosidad tecnológica» en el cine-, lo que habría (hay) que aquilatar son los resultados de la aplicación de semejante normativa. Y más allá de, como ha apuntado sagazmente algún crítico, mostrar las amplias posibilidades de las cámaras digitales -por tanto, ¡oh, cruel contradicción!, de un avance tecnológico-, pocas o ninguna de esas «hijas del Dogma» dejarán huella en la Historia del Cine: de hecho la propia aportación de Trier, «Los idiotas«así lo constata: ¿desafiante ejemplo de ruptura vanguardista en el anquilosado corazón del cine finisecular o, en realidad, una consciente broma, humorada, de esas a las que Trier es tan aficionado?. Sobre la obra para televisión de Trier, poco conocida y para algunos críticos de lo mejor de su filmografía, va a girar una de las dos partes de nuestra sesión de mañana de CINECLUB/AULA DE CINE LES PRESENTA…, en concreto su serie «El reino«, su personal acercamiento al universo lynchiano de «Twin Peaks».Y una última reflexión para terminar, ajena a la calidad de la obra de Lars von Trier, y seguramente a sus intenciones, pero sí muy reveladora de los procesos de «mitificación en vida» que tienen muchos de estos «genios», más o menos autodeclarados, más o menos consentidos por la crítica especializada. En estos momentos, Lars von Trier pasa por ser, para un amplio sector de esa crítica, uno de los dos cineastas con más relevancia histórica, a nivel internacional, del cine danés, obviamente junto al maestro Carl Theodor Dreyer, pasa por ser uno de los más brillantes directores del panorama actual europeo, y pasa por ser, de nuevo junto a Dreyer, uno de los dos mejores creadores en toda historia del cine de su país. Pues bien, aceptando sin dudar lo primero, y necesitado de un extenso y minucioso debate lo segundo, cosa que no a lugar aquí, negamos rotundamente lo tercero: aqull@s que, sin ir mas lejos, habéis asistido este año a la 9ª edición del taller dedicado a la Historia del Cine Mudo, edición especialmente dedicada a las cinematografías nórdicas -sueca, noruega y danesa-, recordaréis el magnífico conjunto de cineastas que se dieron cita en ese periodo del cine danés, nombres como Alfred Lind, August Blom, Forest Holger-Madsen, Viggo Larsen, Benjamin Christensen, Anders Wilhelm Sandberg, etc. El olvido -o el simple y puro desconocimiento de la Historia del Cine- no justifican tales afirmaciones tan absolutas, tan inexactas y que tan flaco favor hacen a unos como al otro.

Claves de la obra de LARS VON TRIER.

Conversando con LARS VON TRIER. en v.o.s.e.

Cierre: Wes Anderson (1969)

Y acabamos con otro autor, en este caso norteamericano, y cuyo cumpleaños recordamos hoy aunque en realidad se celebra mañana viernes 1 de mayo. Nos referimos al excelente y singular WES ANDERSON (1969) que cumplirá 51 años. La obra casi completa de este cineasta de Houston (Texas) pasó por CineClub en mayo de 2017 en nuestra segunda entrega de la sección CINEASTAS DEL SIGLO XXI. En el mismo, y a excepción de sus dos primeros trabajos «Ladrón que roba a otro ladrón» y «Academia Rushmore«, y su último film «Isla de perros«, pudimos disfrutar de la fundacional del estilo Anderson «Los Tenembaums», la sorprendente «Life Acuatic», la correcta «Viaje a Darjeeling», la extraordinaria «Fantastic Mr. Fox» o las brillantísimas «Moonrise kingdom» y «El gran Hotel Budapest» (Cineastas del siglo XXI (II): Wes Anderson).

Presentación del ciclo del CineClub UGR, CINEASTAS DEL SIGLO XXI (II): WES ANDERSON.

WES ANDERSON explica la estética de sus películas. v.o.s.e.

Su primer trabajo: el cortometraje BOTTLE ROCKET. en v.o.

Trailer de su última película (por estrenar) THE FRENCH DISPATCH.

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