(…) En un momento dado de NOMADLAND, uno de los personajes hace referencia a lo duro que fue el año 2008. Tan duro que, incluso, la idea del suicidio fue tomando forma paulatinamente en su cabeza. En esta secuencia se halla una de las claves de la película ya que nos remonta a la crisis de las hipotecas de 2007. Al colapso de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y a las dramáticas consecuencias que todo ello traería con sigo. Entre ellas, la quiebra de Lehman Brothers, que terminaría por significar la imagen simbólica de la destrucción de todo un sistema y la expansión internacional de una crisis. La imagen, por tanto, de los nómadas que presenta la película de Chloé Zhao bien puede representar la resistencia hacia un modelo social que ha destruido sus vidas. Un modelo que, en el fondo, los ha condenado al ostracismo dentro de un status quo en el que parece que no son necesarios. Que están de más en un entramado capitalista que busca otro tipo de perfil para poder volver a edificar un nuevo gigante macroeconómico que devore nuevas víctimas. NOMADLAND, por consiguiente, sitúa su mirada en los perdedores. En quienes buscan otra manera de hallar su lugar en el mundo, convenientemente desplazada de todo aquello que les recuerde el pasado. El hogar se convierte en uno de estos elementos que se ven en la necesidad de superar. Uno de los momentos más significativos a este respecto es cuando Fern (Frances McDormand) abandona la casa en la que Dave (David Strathairn) ha intentado integrarla junto a su familia para dormir en la furgoneta. El personaje ya se encuentra totalmente alejado de un universo en el que ya no se reconoce. (…) Ellos integrados en unas estructuras que Fern ya no acepta, generándole una desubicación que únicamente puede desaparecer cuando accede al que ya es su mundo: la furgoneta en la que recorre las carreteras. Nada más. Aquí es donde se encuentran los aspectos más estimables de esta tercera película de Chloé Zhao: el diseño de un personaje que se erige en representación de los desclasados. De todo un núcleo que hacen del encadenamiento de trabajos precarios y de su vida a la deriva, siempre sujetos a la frágil seguridad que les ofrecen sus vehículos, una forma de vida que simboliza un visceral golpe sobre la mesa. ¿Qué se esconde debajo de este fresco humano? Básicamente, un conjunto de soledades. Probablemente, uno de los momentos más terribles, a la par que logrados, de la película sea aquel en el que Fern, ataviada con una pequeña diadema en la cabeza en la que se lee “Feliz Año Nuevo” felicita al resto de nómadas que tienen aparcados sus vehículos. La cámara de Zhao se centra directamente en ella, siguiéndola. Sin interesarle las respuestas de los demás. De esta manera, una Fern sonriente intenta transmitir un momentáneo espejismo de felicidad. (…) Los mejores momentos de NOMADLAND son aquellos en los que Zhao sigue las largas caminatas de Fern en una serie de travellings tan interminables como los trayectos que el personaje lleva a cabo. Momentos en los que sintetiza la soledad tanto suya como de quienes la rodean. Un posicionamiento de reflexión personal ante una situación prácticamente límite que no va a variar. Porque NOMADLAND termina, prácticamente, como empieza. No hay un trayecto iniciático ni tampoco ningún hecho trascendental que haya variado la opción vital escogida por Fern. Solo un fragmento de su existencia en un viaje constante que no va a finalizar jamás. La puesta en escena de Chloé Zhao potenciará esta idea sirviéndose de dos elementos trascendentales dentro de las líneas formales de la película. Por un lado, los ya comentados travellings. Por otro, las tomas largas en las que el personaje o la furgoneta que conduce quedan empequeñecidos por la inmensidad del entorno o por las líneas de fuga de unas carreteras que parecen no tener fin. Símbolos, básicamente, de un trayecto que siempre la llevará a las mismas posiciones, empequeñeciéndola progresivamente. NOMADLAND, por consiguiente, se convierte en la expresión última de las cenizas de la crisis, donde la cruenta dictadura de la macroeconomía ha hecho estragos con todo lo que toca. (…).
Texto (extractos):
Joaquín Vallet Rodrigo, “Nomadland: soledades”, rev. Dirigido, febrero 2021.