Título orig.- Honeymoon. Director.- Michael Powell. Guion.- Michael Powell y Luis Escobar. Fotografía.- Georges Perinal (2:35:1 Technirama – Technicolor). Montaje.- Peter Taylor y John V. Smith. Música.- Mikis Theodorakis. Ballets.- “El amor brujo”, con guion de Gregorio Martínez Sierra, música de Manuel de Falla y coreografía de Antonio; “Los amantes de Teruel”, con música de Mikis Theodorakis y coreografía de Leonide Masside. Productor.- Cesáreo González y Michael Powell. Producción.- Suevia Films – Everdene. Intérpretes.– Anthony Steel (Kit Kelly), Ludmina Tcherina (Anna), Antonio el bailarín (Antonio), Rosita Segovia (Rosita/Candelas), Léonide Massine (El espectro en “El amor brujo”), Carmen Rojas (Amalia/Lucía), María Gámez (madre de Amalia), Diego Hurtado (director del hotel), José Nieto (Juan Carmona), Pastora Ruiz (La hechicera en “El amor brujo”), Edgar Neville, Cesáreo González. Estreno.- (España) marzo 1959 / (Francia) marzo 1961 / (Gran Bretaña) febrero 1962.
versión en español
Gran Premio Técnico. Festival de Cannes
Película nº 19 de la filmografía de Michael Powell (de 23 películas)
Kit y Anna Kelly son una pareja británica que se acaba de casar y que llega a España para su luna de miel. En ruta por el país, a bordo de su Bentley, la pareja está a punto de tener un grave accidente con el Cadillac que conduce el famoso bailarín Antonio. Entablan conocimiento y Antonio descubre que Anna es una conocida bailarina retirada voluntariamente de su brillante carrera artística al contraer matrimonio. A partir de este momento, Antonio pretende que Anna vuelva a bailar. Después de una representación del Amor brujo, en la que Anna queda definitivamente prendada por el arte de Antonio.
(…) Después del final de su productora The Archers, Michael Powell y Emeric Pressburger decidieron emprender sus respectivos caminos por separado. (…) Powell recibe una invitación del famoso bailarín español Antonio para hacer un film. Antonio conocía Las zapatillas rojas y pensó en Powell como el idóneo para hacer una producción para su lucimiento. Powell aceptó inmediatamente (…). La película se realizaría en sistema de coproducción, Cesáreo González y su productora Suevia Films corría con los gastos producidos en España y la distribuidora British Lion pagaría el Technicolor, los técnicos, el montaje y los honorarios de los protagonistas. Powell se llevó a España un equipo de confianza: Georges Perinal como director de fotografía que conocía desde los lejanos días de El ladrón de Bagdad y a los habituales Sidney Streeter y Bill Paton como asistentes de producción. En principio, Powell, tan ambicioso como siempre, quería hacer una gran producción que incluía la pretensión de que Joan Miró diseñase los decorados del número musical de “El amor brujo”. (…) Finalmente se tuvo que conformar con la colaboración de otro pintor, Rafael Durancamps. Por aquel entonces el pintor catalán estaba muy interesado en recuperar cierta iconografía española como la tauromaquia y las fiestas populares. La obra de Durancamps estaba muy influenciada por pintores como El Greco y Goya, pero también por los impresionistas franceses. Lo que ofreció a Powell es una pintura con ciertos motivos expresionistas, pero sin caer nunca en la abstracción (…). En un principio la intención de Antonio y Powell era recrear en LUNA DE MIEL los espectaculares ballets de Las zapatillas rojas y Los cuentos de Hoffmann. Así idearon dos ballets: la representación de “El amor brujo”, coreografiado por el propio Antonio y con música de Falla y “Los amantes de Teruel”, en el que trabajaron dos viejos colaboradores de Powell, Leonide Massine como coreógrafo y Mikis Theodorakis como compositor. En el primero, “El amor brujo”, como ocurre en Las zapatillas rojas, el ballet es fruto de una representación premeditada debidamente escenificada: Antonio y su compañía actúan en un escenario de Granada, pero cuando se va desarrollando la actuación los límites de la verosimilitud del espacio se rompen. El segundo ballet sí tiene esa licencia porque lo genera el sueño que tiene la protagonista. Como vemos Powell recupera la idea de integrar ballet, sueño y realidad. (…) El argumento fue la parte en que Powell probablemente puso menos interés, ya que se ideó con la intención de presentar lo primordial: el lucimiento de Antonio. El guion escrito por el propio Powell y el actor y director teatral Luis Escobar es una variante de Las zapatillas rojas, en el que se repite el triángulo amor, vida y arte. (…) En la primera parte del film la pareja protagonista se dedica a recorrer turísticamente el país (…). En algunos momentos da la sensación de que Powell no está realizando una ficción sino un documental turístico sobre los más conocidos tesoros artísticos españoles, entre los que encontramos desde la Alhambra, a la mezquita de Córdoba o la plaza mayor de Madrid, con una exquisita fotografía. (…) Si nos centramos en lo que parece verdaderamente importante en el film, los números musicales, vemos que Powell ofrece ligeras variaciones con respecto a musicales anteriores. La más interesante es que a pesar de que los dos números centrales son fruto de esa estilización tan característica en su filmografía, encontramos por otra parte su única incursión, aunque en pequeñas dosis, en números populares al estilo de Hollywood, en la que prima la improvisación. Powell sabía que se enfrentaba a un mundo musical diferente al clasicismo de Las zapatillas rojas y Los cuentos Hoffmann y que formaba parte de una tradición más popular, más folklórica. Por eso crea el zapateado espontáneo de Antonio, el baile en la taberna, en la que la propia espontaneidad aparece con un elemento atractivo para los turistas y un deslumbrante baile en la Alhambra (…).
Y dos curiosidades para concluir. De un lado, los cameos no acreditados del cineasta Edgar Neville, director de Duende y misterio del flamenco, y la del propio productor Cesáreo González. De otro, que el tema principal del film, obra de Mikis Teodorakis, fue versionado por The Beatles en 1963 como parte de su serie “Pop Go The Beatles” para BBC Radio, con Paul McCartney en la voz.
Texto (extractos):
Llorenç Esteve, Michael Powell y Emeric Pressburger, Cátedra, 2002
Juan de Dios Salas