(…) A partir de la muerte del experto, protector y amigo de los osos Timothy Treadwell, en octubre del 2003, Werner Herzog reconstruye la vida, la obra, las contradicciones y los secretos de un hombre que se apartó de los de su especie y, durante, 13 años, convivió con estos animales en Alaska, hasta ser devorado por uno de ellos junto a su novia y ayudante, Amie Huguenard. La película (no podía ser de otra manera tratándose de una personalísima obra de Herzog, que hace de narrador) indaga sobre los límites entre la cordura y la locura, lo racional y lo irracional, la Civilización y la Naturaleza Salvaje, mostrando imágenes de Treadwell y entrevistando a las personas que conocieron profesional e íntimamente a este naturalista tan poco ortodoxo como cariñoso y entusiasta. Quizá sea un síntoma revelador de la enfermedad de los tiempos: lo real adquiere acentos tan grotescos y está tan intoxicado por las leyes del espectáculo que espolea constantemente nuestras sospechas y es sometido a la perpetua cuarentena del descreimiento: ¿es verdad lo que Herzog cuenta en el documental? (…) GRIZZLY MAN fue el trabajo de Herzog que marcó una especie de segunda edad de oro en la carrera del director en lo que se refiere a su conexión con el público y, también, en su reconocimiento crítico e incluso industrial. Los años noventa habían sido una travesía en el desierto para Herzog, sobre todo a consecuencia del fracaso crítico y comercial de films de ficción notables como Cobra Verde y, sobre todo, Grito de piedra, algo que provocó el refugio introvertido en el documental hasta el exorcismo personal mediático con Mi enemigo íntimo, donde zanjaba el estigma de su relación con Klaus Kinski, y su retorno a la ficción con la incomprendida Invencible. Posiblemente esa nueva etapa creativa de Herzog nació ya con El diamante blanco, aunque no se distribuiría en muchos países sino como consecuencia del éxito de GRIZZLY MAN. Herzog utiliza en GRIZZLY MAN material procedente de los vídeos grabados por el ecologista que luchó por la conservación de los grandes osos de la reserva natural de Katmai en Alaska. (…) Solo la popularidad y fama del personaje y lo conocido de su historia evita creer que GRIZZLY MAN es un maquiavélico fake perpetrado por Herzog en un momento en que el mockumentary era el formato de moda gracias a los éxitos de El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, Daniel Myrick & Eduardo Sánchez, 1999) o Very Important Perros (Best in Show, Christopher Guest, 2000) o incluso un film protagonizado (e inspirado) por el propio Herzog como Incident at Loch Ness (Zak Penn, 2004). La galería de personajes de GRIZZLY MAN es propia de un film de Guest con el propio Treadwell a la cabeza, ecologista radical de ecos mesiánicos, su extraña amiga íntima Kathleen Parker, el inverosímil juez de instrucción que investigó los hechos o la pareja de activistas formada por Marc y Marnie Gaede. Pero Herzog está utilizando todos estos personajes reales para crear desde la no ficción una especie de parodia del documental estilo National Geographic para enfatizar su peculiar relación con la Naturaleza. A través de su voz en off grave (a lo que ayuda su acento alemán) Herzog desvirtúa las infantiles teorías de Treadwell con frases lapidarias como “el denominador común del universo es el caos, la hostilidad y el asesinato”. El director ya ha afirmado en varias ocasiones que está en contra del enfoque romántico y new age de la Naturaleza y en la propia película desmonta con el comentario en off sobre un primer plano de un enorme oso todas las teorías de Treadwell con una frase lapidaria: “No veo ninguna piedad en los ojos de los osos. Solo veo la abrumadora indiferencia de la Naturaleza”. (…) En algún momento, sin citar a Klaus Kinski, compara la rabia del personaje con la de su actor fetiche, colocando a Treadwell en el panteón de los héroes de su filmografía como Lope de Aguirre, Fitzcarraldo o Cobra Verde personajes que descubren su verdadero Yo en la catarsis que les produce su odisea con una Naturaleza incomprensible. (…) Como siempre en su filmografía, Herzog busca en GRIZZLY MAN esas imágenes únicas que para él cada vez son más difíciles de encontrar. Y comienza a interesarse en Treadwell como buscador de esas imágenes inéditas, como documentalista casi primigenio así como el ejercicio que hizo el ecologista de auto-búsqueda y confesión de sus propia experiencia vital, incluso añadiendo ese punto de misterio en torno al personaje huidizo de la novia de Treadwell, tan típico del director. (…) Desde la parcela de narrador, el que marca el ritmo del relato, Herzog asegura que le gustaría defender a Treadwell no como ecologista, sino como documentalista, ya que logró momentos inimaginables para cualquier otro realizador: un plano cámara a mano corriendo frente al zorro-mascota llamado Spirit, que es más o menos una mezcla del primer cine Dogma con El proyecto de la bruja de Blair. (…). Sí, Timothy Treadwell existió y murió devorado por los animales que más quería. Y con esa odisea personal, mediante la búsqueda de esas imágenes, desmonta los límites entre ficción y no ficción, creando un producto revolucionario que sin excesivo ruido se convirtió en el factor desencadenante de una nueva concepción creativa del documental a la vez que un dispositivo privilegiado de cara al receptor final, el público, que tras GRIZZLY MAN nunca volvió a ver a este formato de la misma manera, creando al mismo tiempo un curioso looping retrospectivo y reivindicativo de la propia obra documental y de ficción de Herzog (…). Ya no se le recuerda solo por sus falsos documentales (Incident at Loch Ness, The Wild Blue Yonder), sino por sus documentales nada ortodoxos pero fieles a la realidad (Fata Morgana, El éxtasis del escultor de madera Steiner, La soufriére, Mi enemigo íntimo, El diamante blanco). (…).
Texto (extractos):
Werner Herzog, Cada uno por su lado y Dios contra todos. Memorias,
Blackie Books, 2023.
Ángel Sala, “Grizzly Man”, rev. Dirigido, enero 2014.
Jordi Costa, “Grizzly Man”, rev. Fotogramas, junio 2006.
Quim Casas, “Grizzly Man: dos percepciones y un solo film”, rev. Dirigido, julio-agosto 2006.