(…) El 8 de abril de 1990, Twin Peaks se estrena en la emisora estadounidense ABC, dejando asombrados a crítica y público. Apenas un mes más tarde, el jurado presidido por Bernardo Bertolucci entrega la Palma de Oro del Festival de Cannes a CORAZÓN SALVAJE. La película, pues, llega a las pantallas en el momento de mayor aclamación de David Lynch.
Sin embargo, hoy en día CORAZÓN SALVAJE ocupa un lugar un tanto extraño en el corpus lynchiano, ya que no la podemos contar entre sus obras de consenso (Terciopelo azul, Mulholland Drive), pero tampoco entre las divisorias y periódicamente reivindicadas (Twin Peaks: Fuego, camina conmigo, Carretera perdida, Inland Empire). En relación a esto, no debemos olvidar que CORAZÓN SALVAJE fue la primera película de David Lynch en destacar de manera prominente el nombre del director en su promoción, dando píe a que algunos empezasen a hablar del cineasta como “marca”: un largometraje creado para definir de un gran trazo a su autor y a su público.
(…) A primera vista, en un film de las características de CORAZÓN SALVAJE, lo que más llama la atención es la soterrada contención del conjunto, por cuanto se refiere a la atmósfera, a la falta que denotan las propuestas del relato de una clara y virulenta mirada mórbida. Efectivamente, sobre el plano estilístico, se muestra, aparentemente, como un trabajo menos abstracto y arriesgado, más narrativo, que sus predecesoras: (…) una vez presentado cada personaje, expuesta cada acción, sugestionada cada emoción, opone lo primordial de sí mismos a la primacía del sonido, el encuadre, o la iluminación. Tal vez por esta razón, la película sorprende y desconcierta al unísono. Sin embargo, esto no significa que se trate de un film fácil. (…) Y aunque no hay ningún delirio formal que perturbe la serena cadencia rítmica de sus imágenes, CORAZÓN SALVAJE, barroca y ascética al mismo tiempo, es la lógica consecuencia, el siguiente paso a dar, en la dinámica evolutiva del cine de Lynch.
(…) El film aparece como una recopilación de filias que reconocemos como típicamente lynchianas, contestada por algunas notables excepciones. La mayor de todas ellas se encuentra en el centro de la película, y no es otra que su pareja protagonista, Sailor/Nicolas Cage y Lula/Laura Dern, los únicos amantes en todo el cine de Lynch que no mantienen una relación tóxica. (…) La huida hacia adelante de Sailor y Lula tras la excarcelación del primero acerca el film a la mitología de las road movies, a los grandes espacios abiertos y a los recorridos diurnos; algo que Lynch solo volvería a encontrar, en un registro muy distinto, en Una historia verdadera.
(…) Lynch efectúa una grave reflexión sobre la existencia y fragilidad de los sentimientos. Sobre la necesidad de amar, y por qué no, de odiar, y los inescrutables móviles que nos empujan a vivirlos y sentirlos. El espíritu de la cinta es, sintéticamente, la búsqueda del amor en el infierno de la vida moderna. (…) En CORAZÓN SALVAJE, más que de contenido dramático cabe hablar de contenido trágico: si la tragedia tiende a presentar el enfrentamiento de un personaje individualista y libre contra el medio en que se desenvuelve, CORAZÓN SALVAJE es un film trágico.
(…) Sexo, violencia… todo forma parte de un único estallido que CORAZÓN SALVAJE identifica con el hecho de estar vivo en un mundo salvaje de corazón y mentalmente insano. Y al respaldarse en El Mago de Ozde Baum/Fleming para articular un significado, se convierte en la más cándida de las películas posmodernas (…).
(…) CORAZÓN SALVAJE dentro de la filmografía de Lynch es una realización decididamente manierista. Todo responde a un manifiesto deseo de señalar su acusada personalidad como creador, que comporta, indistintamente, cierta renovación y un latente amaneramiento de su escritura cinematográfica. En definitiva, todo en CORAZÓN SALVAJE es al mismo tiempo esencial y accesorio (…).
Texto (extractos):
David Lynch, Catching the big fish, Bodkind, 2006
(Atrapa el pez dorado, Reservoir Books, 2022)
Antonio José Navarro, “Corazón salvaje: entre el amor y el odio”,
en Críticas Estrenos, Dirigido, noviembre 1990.
Gerard Casau, “Corazón salvaje: amor moderno”,
en dossier “David Lynch, mundos extraños”, Dirigido, febrero 2016.