CRÓNICA FAMILIAR

Cronaca familiare, Valerio Zurlini, Italia, 1962 v.o.s.e. 109'

5 mayo 2026 | 21:00 h
  • Espacio V Centenario

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5 mayo 2026 | 21:00 h
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(…) “Crónica familiar” es un coloquio con mi hermano muerto (…) y solo pretendí hallar consuelo al escribirla, con el remordimiento de haber apenas intuido la espiritualidad de mi hermano (…) . Vasco Pratolini

(…) No me he planteado el problema de la transposición o de la ilustración porque cuando leí el libro lo vi perfectamente en imágenes; no sentí la necesidad de separarme del modelo original porque la novela de Pratolini era exactamente aquello que yo habría contado (…). Valerio Zurlini

(…) En uno de los mejores momentos de CRÓNICA FAMILIAR, película, y el mejor de todo el cine de Zurlini, tan doloroso que hace daño, Enrico (gran interpretación de Marcello Mastroianni) le habla a su hermano Lorenzo (Jacques Perrin), estando éste en el lecho del hospital, acerca de su madre muerta; recuerda que un mosquito se posó en el rostro de la fallecida y que él se encargó de ahuyentarlo: las lágrimas fluyen incontenibles, de los ojos de Enrico, expresando el dolor por el tiempo perdido, la incomunicación que tuvo con su hermano y la irrevocabilidad de la muerte, que unifica en su mirada a una ya otro (…)

(…) Los primeros años sesenta, fueron un marco de extremada riqueza en el cine mundial y, por ende, el europeo. Entre ellos, el italiano desplegó grandes obras, de entre las cuales destacó en 1962 CRÓNICA FAMILIAR, con la que el realizador Valerio Zurlini alcanzó el León de Oro del Festival de Venecia de aquel año. (…), Sin embargo, el paso de los años ha sido injusto con el reconocimiento de esta película y en la aportación de su realizador dentro del cine italiano. Es probable que en ello influyera poderosamente su errática andadura posterior, o el simple hecho de que su filmografía no haya conocido la difusión que quizá sí han logrado otros cineastas, algunos de ellos de inferior importancia o valía (…). CRÓNICA FAMILIAR supone hablar de uno de los grandes títulos del cine italiano de la primera mitad de los sesenta. Retrato sobrio, contenido, doloroso y con sabor a muerte y finitud, sus breves títulos de crédito ya hablan de la importancia y el respeto con el que se asume la condición de adaptación de la obra de Vasco Pratolini, también partícipe del guion –en los finales, Zurlini revela su profunda humildad al insertar como coautores de la obra a todos los componentes de su equipo técnico y artístico, sin señalar su función concreta-. Con concisión, la película se inserta en el año 1945, en una lúgubre sala donde se encuentra trabajando Enrico (un excepcional Marcello Mastroianni), un simple periodista que recibirá una llamada telefónica que sabe inevitable, pero que no por ello asumirá con profundo dolor; la que le comunica la muerte de su hermano pequeño Lorenzo (un no menos magnífico Jacques Perrin). El impacto de la noticia hará evocar en Enrico una serie de recuerdos irremediables, que se plasmarán como un estallido a través de la ventana que servirá la mirada sobre un cuadro. Ya en sus primeros minutos, el film brinda la honestidad de su trazado, la sensibilidad manifiesta en todos y cada uno de sus planos, de los pequeños gestos, en la combinación de planos de larga ejecución con otros que se disparan casi como fogonazos de la memoria. Serán los que sirvan para que, unido a la voz en off de Enrico, se nos cuente el pasado que facilitó la ausencia de sentimiento entre los dos hermanos, debido a que el nacimiento de Lorenzo provocó la muerte de su madre. La grandeza de CRÓNICA FAMILIAR proviene de contar con originalidad, pasión, dolor y sensibilidad, una historia que por su tratamiento parece diferente a todas. La historia de un reencuentro imposible, de una reconciliación con un pasado destruido, mostrada en las imágenes de una Italia predominantemente rural, dominada por los colores lívidos brindados por la excepcional fotografía de Giuseppe Rotunno, en unas imágenes caracterizadas por la soledad, por la miseria incluso, con interiores mugrientos y fúnebres, y exteriores dominados por una extraña patina. Una sociedad al mismo tiempo extraña y familiar, es retratada con grandeza en esta obra sensible y pudorosa, que llega a conmover hasta la entraña, pero que en ningún momento apuesta por el sendero de la sensiblería. Hay una poesía peculiar y dolorosa en esas secuencias casi estremecedoras de la visita de los dos hermanos al hospicio en donde se encuentra recluida la abuela de ambos. (…) Y es que lo que hace de ella una obra inolvidable es la perfecta adecuación entre una “crónica familiar” y “una crónica social”. Gran parte del relato tiene lugar en una Florencia nada turística, entre calles desiertas, hospitales, asilos de ancianos y casas con paredes desconchadas bañadas con una luz triste que va a caer asimismo sobre el lado más oscuro del ser humano.  (…) Las palabras finales de Enrico, invocando una oración religiosa, no supondrán más que un deseo desesperado, antes que una convicción, en la supervivencia de ese ser desvalido con el que no tuvo más relación que en sus últimos años de vida. Conmovedora conclusión de una de las obras cumbres de uno de los periodos más hermosos y florecientes del cine italiano, que en aquellos tiempos se situaba en la cima de calidad de toda Europa (…).

Texto (extractos):

Juan Carlos Vizcaíno, “Crónica familiar”, Cinema de perra gorda, thecinema.blogia.com

José Mª Latorre, “Crónica familiar”, en dossier “50 obras maestras del cine europeo (2)” 1ª parte, 

Dirigido, octubre 2005

José Mª Latorre, “Crónica familiar”, en sección “Pantalla Digital”, 

Dirigido, octubre 2011

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