Maestro Chaplin (etapa Essanay): Programa 1

Área de Cine y Audiovisual / Aula de Cine/Cineclub

Introducción

El viernes, 17 de mayo de 2019, a las  21:00 horas, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario (Antigua Facultad de Medicina en Av. de Madrid), el Área de Cine y Audiovisual (Cineclub universitario/Aula de cine) de La Madraza, inicia el ciclo “No necesitaban palabras, tenían rostros (joyas del cine mudo XI): maestro Chapin (etapa Essanay)“, con la proyección de un primer programa de cortometrajes de Charlot , de intertítulos en inglés con subtítulos en español, dirigidos e interpretados por Charles Chaplin, en los estudios Essanay, donde escribió, dirigió y actuó en 15 películas, producidas por Jesse T. Robbins.

El contenido de dicho programa, cuya entrada es libre hasta completar aforo, es el siguiente:

  • Charlot cambia de oficio (His new job, 1915).
  • Charlot trasnochador (A night out, 1915).
  • Charlot, campeón de boxeo (The champion, 1915).
  • Charlot en el parque (In the park, 1915).
  • La fuga de Charlot (A jitney elopemet, 1915).

Charlot cambia de oficio (1915)

En el primer cortometraje que rodó Chaplin para la Essanay, la acción se sitúa en el mundo del cine. Era una atmósfera que Chaplin conocía de cerca, gozaba de suficiente experiencia para resolver cualquier tipo de situaciones dramáticas y, por encima de cualquier otra profesión, contaba con todos los medios necesarios para satirizar sus grandezas y miserias. Chaplin ya era entonces una estrella y se podía permitir parodiar a Francis X. Bushman, el gran galán de la Essanay, en esta comedia que se rodó sin apenas disponer de guión. Las escenas son elementales y delegan sobre el personaje buena parte de su resolución. La primera transcurre en la sala de espera de unos estudios cinematográficos donde Charlot compite con Ben Turpin por un empleo. Cualquier método es válido porque de lo que se trata es de ser el primero en entrar en el despacho del productor. Para conseguirlo, el vagabundo hace gala de una violencia que acredita que se trata de una lucha por la supervivencia. En algunos momentos de Charlot cambia de oficio la acción se mantiene exclusivamente por la propia inercia del protagonista. La coherencia de la trama ocupa un lugar secundario y, por ello, no resulta imprescindible justificar el regreso de Charlot al plató para interpretar un papel destacado, vestido con un uniforme de húsar al que le sobran unas cuantas tallas. A diferencia de los toscos recursos expresivos utilizados en los films de la Keystone, en su nuevo estudio, Chaplin quiso dejar constancia de una caligrafía cinematográfica mucho más sofisticada. Aprovechando los medios técnicos de los que disponía, utiliza reiteradamente travellings oblicuos en direcciones contrapuestas y explota el montaje alterno derivado de la llegada al estudio del galán que busca el uniforme que Charlot le ha usurpado.

Charlot Trasnochador (1915)

Apenas terminado el rodaje de Charlot cambia de oficio en Chicago, Chaplin no disimuló una cierta incomodidad profesional que, rápidamente, desencadenó un cambio de destino. Tomó rumbo al Oeste y se instaló en Niles, una localidad situada a una hora de distancia de San Francisco en la que G. M. Anderson rodaba sus celebres cortometrajes del Oeste. Una vez instalado en su nuevo plato, Chaplin hizo gala de dos de sus principales cualidades: la intuición y la improvisación. Aplicó la primera para la contratación de la actriz que necesitaba para sus comedias. El lugar, donde apenas se rodaban viriles películas del Oeste, era poco propicio para encontrar a la candidata, pero supo descubrir en Edna Purviance, asidua clienta de un café de San Francisco, a la que sería la insustituible protagonista de buena parte de las comedias que rodaría durante los siguientes ocho años. Recurrió, en cambio a la improvisación cuando, sin tener todavía decidido el argumento de su próxima película hizo edificar el decorado de un elegante café. La construcción adicional de una fuente, la designación de Ben Turpin como compañero de reparto y las posibilidades de un título derivado de las andanzas de “un borracho en busca de placeres” pusieron en marcha Charlot Trasnochador. Los viejos trucos aprendidos en la Keystone seguían siendo eficaces, pero Chaplin depura aquí su estilo con nuevos elementos. La fuente que había pedido a los decoradores del estudio adquiere su protagonismo cuando Charlot se refresca la cara en ella. Posteriormente utiliza el tronco de una planta como improvisado y escasamente higiénico cepillo de dientes. La figura del borracho, arquetipo de este periodo, frecuentemente poseía una connotación social que se explotaba desde la pantaIla con fines redentoristas.

Charlot, campeón de boxeo (1915)

El historiador Wolfram Tichy  subraya el interés específico de Charlot campeón de boxeo “porque es aquí donde Charlot comparte por primera vez su destino con otro ser: un perro”. La compañía de este animal no reaparecería, con carácter protagonista hasta la primera de sus películas para First National, Vida de perro (A dog’s life), realizada en 1918. En cambio, Chaplin había recurrido con frecuencia al mundo del boxeo como escenario de situaciones cómicas. En Charlot árbitro de boxeo (The knockout, 1914) asumía las funciones de un juez en un combate que finaliza con una persecución de los Keystone Cops. Poco después, en Charlot en la vida conyugal (Mabel’s marrial life, 1914) ya pasaba a la acción vengándose del boxeador que le ha ocasionado problemas conyugales golpeando el maniquí que su esposa ha colocado en el salón de su casa. Años más tarde, Luces de la ciudad (City lights, 1931) también incluiría una secuencia pugilística cuando el vagabundo, sin empleo, acepta una oferta para participar en un combate amañado. El boxeo fue, durante los primeros años del cine un tema recurrente para espectadores, en su mayoría masculinos, capaces de seguir con atención la mínima progresión dramática derivada de los sucesivos asaltos a menudo convenientemente amañados entre los contendientes. Veinte años después, Charlot campeón de boxeo hace de este deporte viril un arte delicado, un verdadero ballet que el protagonista interpreta con precisión coreográfica pero que, a la vez, está abierto a la participación colectiva y a la catarsis. En el último asalto, Charlot noquea al árbitro del combate mientras el gordo adversario adquiere una ventaja que se intuye insalvable. El éxito parece estar fuera del alcance de sus guantes pero entonces interviene el perro, que sujeta al adversario por el calzón hasta que el vagabundo consigue la victoria definitiva. Charlot dispone de vía libre para ser definitivamente feliz junto a Edna.

Charlot en el parque (1915)

Charlot en el parque es, junto con Charlot en la playa (By the sea, 1915), el único cortometraje rodado por Chaplin en este período que no sobrepasa el metraje de una bobina. El argumento no requiere más. Probablemente desmotivado por las condiciones de trabajo en el estudio que su nueva compañía le había asignado y particularmente descontento de los constructores de decorados el realizador decidió rodar su siguiente película íntegramente en exteriores. El parque constituye el espacio natural donde las costumbres se relajan, las pasiones se liberan y los hombres, convertidos en faunos, persiguen a bellas doncellas, sea cual sea su estado civil y condición social. Chaplin ya había utilizado un ambiente similar en diversos films de la Keystone y, muy especialmente, en Charlot de conquista (Twenty minutes of love, 1914). El vagabundo, las parejas de enamorados y el ladrón cuyo objeto robado pasa de mano en mano reaparecen en Charlot en el parque con ligeras variantes que confirman que el sistema de trabajo del realizador consistía en acumular progresivas experiencias hasta alcanzar la definitiva depuración de una determinada escena. El film presenta rápidamente a los personajes, arquetipos fácilmente identificables por su indumentaria o sus actitudes. Con apenas tres pinceladas, Chaplin describe a su personaje como un individuo miserable, hábil en el arte de la supervivencia y marrullero hasta la médula. La aparición de una niñera que lee un libro sobre consejos matrimoniales y es cortejada por el obeso Bud Jamison completan el elenco de personajes de esta pantomima dotada de una mínima trama argumental.

La fuga de Charlot (1915)

Para este corto, Chaplin insiste en la presencia de un equívoco con derivaciones cómicas. En La fuga de Charlot, el personaje interpretado por Chaplin ocupa de nuevo un lugar distinto al que le corresponde en la escala social. Lo volverá a hacer, por motivos predominantemente caritativos, en su romántica relación con la muchacha ciega de Luces de la ciudad. Quince años antes, la suplantación de una personalidad ajena se limita a una simple argucia para conseguir el beneplácito del padre de la mujer que ama. Desde el momento en que el padre de Edna desea que la joven se case con un conde y ésta prefiere a Charlot, con quien corteja desde un balcón en la más estricta tradición instaurada por Romeo y Julieta, el vagabundo no duda en asumir la personalidad de su adversario. El hecho de que el padre, satisfecho de su supuesto futuro yerno, mire a la cámara y reclame la complicidad del espectador al señalar el anillo de compromiso, revela la plena inscripción de La fuga de Charlot en el género burlesco y también hasta qué punto Chaplin podía permitirse el lujo de recurrir a una técnica totalmente desfasada. Desde 1908, los principales estudios de cine habían prohibido tajantemente que los actores increpasen directamente al público al considerar ésta una práctica heredada del vodevil, que atentaba contra las nuevas tendencias de la narración cinematográfica que partían de la naturaleza del público como un voyeur más implícito que explícito. Todavía inseguro del potencial dramático que genera el personaje que se consolida de película en película, Chaplin exige de su público una participación explícita: al final besa a Edna y lanza un guiño cómplice al espectador.

Cierre

Para más información acerca de este y del resto del programa de cortometrajes de Charlot, pulsa el siguiente enlace, en el que podrás descargarte, en pdf, el cuaderno con todo el contenido del ciclo “No necesitaban palabras, tenían rostros (joyas del cine mudo XI): maestro Chapin (etapa Essanay)“organizado por el Área de Cine y Audiovisual (Cineclub universitario/Aula de cine) de La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada. Espero que disfrutes del mismo. ¡Muchas Gracias y un saludo!