Con la hiel en los labios

Escrito por
Mónica Manrique de Lara, poeta

La poeta almeriense Lola López Martín (Berja, 1975), profesora, doctora en Literatura y autora del libro Con la hiel en los labios (Editorial Ultramarina), declara en su texto introductorio, titulado “Palabras que abren puertas”, que ha querido hacer un poemario comprometido y fiel a sus principios de honestidad. No nos cabe duda de que es una intención más que lograda.

Manan del texto la franqueza, la valentía, el compromiso, arrebatados de emoción, de belleza y de fuerza expresiva, dando lugar a un testimonio brotado desde una honda sensibilidad y una permeable conciencia, necesariamente abocadas a la implicación con el entorno y con el sentido primordial de la existencia. Junto a ella, la fe en la creación como vía de comunicación intelectual y sensible, y la reflexión sobre el valor del lenguaje y la responsabilidad que conlleva su uso, ya implícitos en el título, del que ella misma afirma que “la sustitución de una sola letra en miel por hiel, asociadas ambas a los labios, me ofrece la imagen perfecta para reflejar cómo la lengua puede parir y sugerir varios significados a la vez. El lenguaje es fértil en posibilidades para narrar nuestro mundo, pero también es fuente de sus trampas para nombrar cómo lo concebimos y cuáles son sus consecuencias”.

Con todos estos elementos levanta López Martín un edificio de imágenes y textos que se apoyan y se funden para dar lugar a una hermosa y sorpresiva expresión poética sin artificios, y de profundo sentido.

Nuestra autora esculpe su mensaje desde el negro, partimos del dolor, del miedo, de la soledad, de la muerte, en una eterna madrugada que no eclosiona, como paisaje vivencial que reclama esa fertilidad de la lluvia: la escucha, la luz, el recuerdo, la libertad, la justicia.

“¿Cómo domar la agonía que explota en toda el alma?”, se pregunta la autora, interpelando y agitando a ese lector que habrá de despertar de la desidia.

Así, con la energía de su compromiso sensible frente al mundo que habita, y el exquisito cuidado de su amor por el arte, la palabra, la vida, en pos de la visibilidad del sufrimiento y de sus realidades más íntimas y hondas, Lola López Martín nos ofrece este texto que es, ante todo, un libro sobre la esperanza, ya revelada en su intención de ser creado, desde el mismo instante en el que la poeta asume el sedimento de todo aquello que observa, siente, vive.

El cauce de su creación nos inclina a la fraternidad, todos somos aquellos que subsisten o cayeron bordeando el acantilado hacia la niebla de la indiferencia y esa roca infranqueable del olvido. Así, el sentimiento, el arte, la poesía devienen vías para la transformación de la sociedad, en la llama solidaria y el amor hacia el prójimo.

Resuenan, a lo largo de todo el libro, las palabras libertad y sueño, noche y peldaño, porque arrastrarse también es subir, y porque el sueño es ligadura con la vida, prístino espacio hacia la luz desde la celda, camino hacia la libertad, un sol de adentro en la batiente madrugada.

Las numerosas citas de autores con las que los versos y las imágenes conversan completan su profundo sentido crítico, su integridad y su lirismo, revelando aún más intensamente el anhelo de confraternización y de diálogo. La escritura y la vida, la voz y la escritura, el ser en la expresión que se hace mundo, el clamor de un corazón que se desnuda a través de las voces de otros, que observa y escucha en lo que callan y en la trascendencia de su silencio, para construirlo, preservarlo o destruirlo frente al dolor, la falsedad y la tiranía. Con la hiel en los labios es, en definitiva, un libro como un grito, con sus vísceras, como una manada de tigres, con sus garras, como un vuelo de aves, con su canto, un libro con verdad y compromiso, audaz, penetrante, profundo, un libro necesario.

Poemas

Madrugada*: Mi dios es No

*Mi dios es desengaño

Mi dios es carroña

Mi dios es paraíso

Mi dios es chicano

Mi dios es cáncer

Mi dios es vacío

Raúl Zurita, «La vida nueva» (Poema escrito en el cielo de Nueva York, el 2 de junio de 1982), Anteparaíso 31.

Ni pena ni miedo.

Raúl Zurita, Micropoema escrito en el desierto de Atacama (Chile, agosto de 1993).

Tras la máscara

Perseguimos la felicidad

tras las máscaras impolutas de una rosa artificial,

ciñéndonos a los mandamientos del individualismo civilizado,

deslumbrados por efigies que ocultan sus garras sigilosas

en una espesura de promesas bajo crédito

y de cuerdas tensadas.

Untamos la crema hidratante sobre la piel ajada

con la inane ilusión de que el progreso se erige en vertical

y se mide en cantidad.

¿Dónde quedaron las canciones del labrador allá en el campo,

el puro manto orlado del cielo en una noche sin neones,

y los arrullos de nuestra madre cuando gemimos con la llaga

en la tarde que deshoja las veleidades del corazón?

¿Dónde los saltos y el guijarro de la rayuela que nos llevaba al cielo?

¿Cuándo dejamos de ser humanos en nuestra humanidad?

El metal ha engullido el flirteo de los insectos,

las antorchas danzantes y los sonidos frutales de mayo.

El descanso tiene un precio,

y no siempre ir adelante significa avanzar*.

El calendario, la democracia y el alimento

–como los trajes de carnaval– son de usar y tirar.

Perseguimos lo que creemos que es la felicidad.

* …y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.

Antonio Machado, Proverbios y cantares.

Caminante, no hay camino

sin heridas al andar


Lola López Martín, Con la hiel en los labios, Editorial Ultramarina C&D, Sevilla, 2023, 2ªed. 2024. I.S.B.N. 978-84-125147-5-9

Con la hiel en los labios es un poemario poco común cuyos textos casan distintas formas de expresión, donde lo lírico o lo poético se vislumbra como un género experimental, permeable y mestizo. En el “Prólogo”, Raimon Blu establece las siguientes categorías: poesía discursiva, caligramas, poemas híbridos (poemas discursivos que incluyen imágenes), poemas visuales con texto o tipografía integrada en las imágenes o viceversa, fotopoemas donde la imagen constituye un poema, e ilustraciones poéticas donde la fotografía acompaña o completa el significado de los versos.

Concibo la poesía como un arte abierto al mestizaje de la palabra con la imagen. Trato de esculpir la palabra exacta y profunda, el verso íntegro. Para mí, laborar un verso, construir un poema, supone un esmerado proceso intelectual e introspectivo, como el de cultivar una planta, regarla, podarla, verla crecer y seguir curándola y cuidándola, en la conciencia de que alberga vida propia. Este libro es fruto del trabajo artesano del lenguaje, de cada espacio en blanco, cada coma, cada línea, cada hueco, cada imagen poética. El ritmo elegido, el tono, ciertas repeticiones, los silencios, la imagen gráfica, el lirismo de la materia… todo expresa, todo forma parte del texto, de lo dicho o sugerido y de lo representado; el símbolo visual es continente y contenido; incluso el vacío es significante. Creo que el sonido y la vista forman parte de la carnalidad del lenguaje. Cuando leemos, la palabra entra por los ojos y abre puertas en el corazón.

La poesía es ante todo reflexión y sentimiento; por eso, como poeta, albergo el propósito de que quien se acerque a mis textos se conmueva con su lectura. Escribí este libro motivada por dos asuntos. Uno, el lenguaje como constructor y canalizador de la realidad que nombramos-vivimos. Dos, acercarme a la otra realidad de los que no tienen voz o ésta es menguada y ninguneada en los medios y en el espacio público por ser un lenguaje incómodo, la voz de los nadie. Precisamente, Con la hiel en los labios apela a la reflexión de nuestra sociedad y nuestro mundo, desgarrado por las injusticias y las desigualdades; mi poesía se vertebra por un eje fundamental: la defensa de los derechos humanos.

El título surge de mi afición por los juegos de palabras y los dobles sentidos. La sustitución de una sola letra en miel por hiel, asociadas ambas a los labios, ofrece la imagen perfec­ta para reflejar cómo la lengua puede parir y sugerir varios significados a la vez, incluso opuestos, dulzura y amargura; el lenguaje es fértil en posibilidades para reflejar nuestro mundo, pero es también fuente de sus trampas para nombrar cómo lo concebimos y cuáles son sus consecuencias. 

Se trata de un poemario de compromiso que toca muchos aspectos: inmigración, pobreza, mujer, desigualdad, conciencia ecológica, memoria histórica… Contiene poemas que reflejan las heridas sociales resul­tantes de la palabra autoritaria, que engendra odio y que decide la vida de otros o determina su destino. Poemas en torno al len­guaje que discrimina por bandera, raza, ideología, por género o por dinero, el lenguaje que tergiversa la verdad o como arma de poder que mutila los derechos. Pero también poemas que buscan la tolerancia y la justicia, el cauce generoso de la humana voz para la conciliación de las diferen­cias, la concordia entre las personas y la mirada abrazadora.

Vivo la lectura y la escritura como una experiencia de crecimiento interior, mas también como un ejercicio “cívico”, en cuanto que todo texto y todo arte implica una postura estética, con una perspectiva y una reflexión determinadas (incluso la ausencia crítica supone ya una elección). Pienso que todos, en nuestra identidad como individuos únicos y como especie, tenemos en la vida un compromiso de amor, desde un vínculo telúrico, social y humano; en cierta forma, la poesía es para mí un camino de búsqueda y de entrega que me estrecha a ese vínculo.

Lola López Martín

CV

Lola López Martín (España, diciembre 1975) es crítica literaria, poeta y narradora. Docente de Lengua Castellana y Literatura, Doctora en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad Autónoma de Madrid, con una tesis en español e italiano por la que obtuvo el Doctorado Europeo y además el Premio Extraordinario Doctor.

Su primer poemario, Con la hiel en los labios (Editorial Ultramarina) recibió el «Premio Especial de Poesía» en el VII Festival de Poesía Visual de Berja (Almería, España). Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, al francés y al italiano.

Es autora del ensayo Formación y desarrollo del cuento fantástico hispanoamericano en el siglo XIX, autora de las antologías Penumbra. Antología crítica del cuento fantástico hispanoamericano y R.I.P. Antología del cuento de terror latinoamericano del siglo XIX (traducida al italiano), y del cuento infantil Hugo y el arco iris. Ha realizado la selección de textos y el prólogo de ¡Umbra! Y otros cuentos imposibles de Eduardo L. Holmberg, así como el prólogo a Casandra imparable de Lola Callejón. Es, además, autora de diversos ensayos y estudios poéticos dedicados a autores españoles y latinoamericanos.

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