Los grillos son esos bellos insectos del orden de los ortópteros que nos acompañan en las noches de verano; son también algo más inquietante, sinónimo de grilletes, esposas, cadenas de tintineo metálico o ecos del canto de los presos. Las luciérnagas, además de coleópteros, son también los creadores solitarios, seres que brillan en la oscuridad de los tiempos guiando nuestros caminos. Unos y otros nos arrullan desde los encierros, los exilios y los insilios, iluminándonos desde pasados remotos y próximos. En América se denomina “grillos” a los manifestantes que con sus proclamas generan rumores inocuos a los oídos de los poderosos. En la Vega granadina, las luciérnagas son los recolectores nocturnos del espárrago que, con sus lámparas de espeleología, cosechan de noche los frutos de la tierra. El cuadro más tenebroso de Velázquez, La expulsión de los moriscos, nos quema con las pavesas de su incendio en la Navidad de 1734. Como un fantasma de Bélmez, reaparece en los muros de la Madraza contando un relato de eterna actualidad. Un niño africano es traído a esta orilla del mar en el siglo I de nuestra era para ser esclavizado; lo ocupan como lampidario en el palacio de Augusto en Hispania. Su luz titila, enviándonos en código Morse el poema Grito a Roma, y se proyecta sobre unos juguetes diminutos que podrían habitar el dobladillo de una camisa: un pájaro, un zapatito y un mono hechos de huesos de aceituna, quizá semillas de un olivo de Víznar donde reposó el cuerpo del poeta. Todos estos seres, como las semillas, cobran vida y despiertan, llamando a las mariposas que bordaron las 13 rosas y quizá las 12 costureras. Viajan hasta Bram huyendo de las águilas, rumbo a un mar donde seguramente les esperan los moriscos.
_
Fernando Sánchez Castillo (Madrid) es un artista contemporáneo con una sólida formación y experiencia investigadora. Su trabajo desarrolla una crítica multilateral del discurso monumental, desarticulando sus agencias de poder y representación. Su obra intenta reescribir los relatos de la historia —o, al menos, hacernos más conscientes de sus complejidades y huellas—, mostrando que dicha historia se construye desde múltiples posiciones de poder.
Ha realizado exposiciones individuales en el CA2M (Madrid), Kunstraum Innsbruck, Sala de Arte Público Siqueiros (México), Albertinum (Dresde), Stedelijk Museum ’s-Hertogenbosch, OK Centrum (Linz, Austria), Kunstverein Braunschweig, Matadero (Madrid), CAC Málaga, MUSAC (León), Centre d’Art Contemporain Genève, Espai 4 y Casal Solleric (Mallorca), Wanås Foundation (Suecia), MARTa Herford (Alemania) y Fundación NMAC (Cádiz), entre otros.
Sus principales exposiciones colectivas incluyen Manifesta 15 (Barcelona), Diversity United en Tempelhof, Berlín, y Galería Tretiakov (Moscú, 2021-2022), Bienal de Shanghái 2018, Bienal de Riga 2018, Brick a Brack en la Galleria Nazionale de Roma, Today Art Museum Beijing, Manifesta 11 (Zúrich), Play en la Bienal de Gotemburgo 2013, Artificial Amsterdam en de Appel y Bienal de Burdeos 2009.
Actualmente prepara una exposición individual en el Museo Reina Sofía para 2026.