(…) Publicada en 1965, “Midnight Cowboy”, de James Leo Herlihy, era una novela poco conocida sobre la insólita amistad entre un estafador callejero de Nueva York, Ratso Rizzo, y un lavaplatos de Texas, Joe Buck, que había llegado a la Gran Manzana para hacer una fortuna como semental al servicio de mujeres de la alta sociedad ávidas de sexo. Apenas parecía material para una película, aunque el libro se había convertido en una especie de objeto de culto: Jon Voight recuerda haberlo leído cuando hacía teatro de verano y, lo más importante, John Schlesinger era un gran admirador. “El libro también tenía muchos aspectos en su contra, sobre todo las secuencias de homoerotismo muy explícito, pero era una historia muy impactante”, recuerda su productor Jerome Hellman. “John y yo tuvimos una conversación muy sincera —yo sabía que era gay, pero aún no había salido del armario— y él dejó claro que no quería hacer una película gay a partir de ella, que la veía como una historia de amor poco convencional”. (…) Joe Buck (Jon Voigh) y Ratso Rizzo (Dustin Hoffman) son dos marginados en COWBOY DE MEDIANOCHE. Siguen su propio camino, helados y empapados, abandonados como si fueran basura, compartiendo sus sueños de Florida o de encontrar a la mujer rica definitiva. Siguen su propio camino, viven sus propias vidas y se convierten en dos de los habitantes permanentes de nuestra imaginación, como Bonnie y Clyde. La trama del film se basa en uno de los mitos estadounidenses fundamentales: el joven ilusionado llega del campo a la ciudad, y su sencillez y frescura quedan aplastadas en la jungla urbana. Dreiser escribió esta historia, y Sherwood Anderson, y sigue siendo una buena historia porque cuenta lo que ocurre todos los días. Es una obra del género “la educación de…”. Y puedes poner Tom Jones o Hyman Kaplan, Eugene Gant o Joe Buck. Lo que importa es cómo se percibe esa educación. ¿Qué le ocurre al héroe? ¿Qué experiencias dan forma a su nueva vida y a la idea que tiene de sí mismo? El hecho de que Ratso y Joe resulten tan inolvidables es un tributo a sus intérpretes y a la sinceridad intrínseca del guion. (…) COWBOY DE MEDIANOCHE a menudo parece explotar su material en busca de un efecto sensacionalista o cómico, pero, en última instancia, es una experiencia conmovedora que capta la esencia de una época y un lugar. Una vez vista, nunca más te sentirás indiferente al caminar por la calle 42, evitando la mirada de los vagabundos, sorteando los grupitos de prostitutas y tapándote la nariz ante el olor a planchas rancias. (…) Estrenada el mismo año en que tuvieron lugar Woodstock, los asesinatos de Charles Manson, los incidentes (muertes incluidas) de Altamont durante el concierto de los Rolling Stones –y recogidos por los hermanos Maysles en Gimme Shelter– y el juicio por conspiración contra los “Siete de Chicago”, el éxito de taquilla de COWBOY DE MEDIANOCHE y su posterior triunfo en los Óscar marcaron el inicio de una profunda transformación generacional en Hollywood. Visto desde la perspectiva del actual sistema de estudios, reacio al riesgo, COWBOY DE MEDIANOCHE parece más exótica que nunca, una película que simboliza la explosión de energía creativa que llevó a Hollywood a una nueva y tumultuosa era. La película supuso un gran salto artístico para John Lejos del mundanal ruido Schlesinger, quien llevaba meses deprimido tras el fracaso de su anterior película,. Al no haber trabajado nunca fuera de Inglaterra, le fascinaba la vertiginosa cultura pop de la América de finales de los años sesenta. Un amigo del círculo de Warhol, llevó a Schlesinger a una fiesta en “The Factory”, donde el director conoció a Viva, Ultra Violet, Taylor Mead y Paul Morrissey, todos los cuales acabaron apareciendo en una secuencia en la que Ratso y Joe (junto con una joven Brenda Vaccaro) asisten a una fiesta psicodélica al estilo de “The Factory”. (…). Otro día, mientras buscaba localizaciones en la calle 47 de Manhattan, Schlesinger vio a un hombre caer de bruces a unos veinte metros de distancia y observó, atónito, cómo la gente seguía pasando a su lado sin detenerse a prestarle ayuda. “John no daba crédito a lo que veían sus ojos”, recuerda Hellman. “Al instante dijo: ¡Por Dios, eso tiene que salir en la película!”. (…) Fan del neorrealismo descarnado del cine italiano de posguerra, Schlesinger quería que la película tuviera un aire documental, como si la cámara estuviera espiando la acción. La famosa escena de Hoffman gritando “¡Estoy andando por aquí!” se rodó, según recuerda el actor, “con una cámara oculta y micrófonos inalámbricos; fue puro documental”. (…) COWBOY DE MEDIANOCHE fue una película especialmente personal para Schlesinger. Sentía una conexión emocional con la identidad de los personajes como marginados rebeldes. Y aunque admiraba a sus actores, Schlesinger no se sentía cómodo con su equipo neoyorquino, duro como el acero, que nunca antes había recibido órdenes de un hombre abiertamente gay. La tensión se disimulaba a menudo con humor. Hoffman recuerda al primer asistente de dirección, vestido con pantalones cortos y mostrando sus piernas peludas, diciéndole a Schlesinger: “Estamos listos cuando tú lo estés, mi reina”. Schlesinger le respondía: “Algún día saldrás del armario, cariño”. (…) Hoy en día, COWBOY DE MEDIANOCHE se considera un clásico; Pero, como ocurre con la mayoría de las obras revolucionarias, polarizó tanto a la crítica como al público. La película recibió elogios de “New York Times” y de “Los Angeles Times”, pero otros críticos, entre ellos Pauline Kael, Roger Ebert y Richard Schickel, la destrozaron. Algunos críticos consideraron que el retrato de Estados Unidos que ofrecía la película era demasiado satírico. Otros simplemente pensaron que la película era sórdida. En algunas proyecciones, hubo abandonos masivos de la sala. Cuando Schlesinger la llevó al Festival de Cine de Berlín, la película fue recibida con abucheos: “resultó que el público estaba lleno de maoístas que consideraban que habíamos hecho una película frívola en lugar de un drama antiVietman”. (…) COWBOY DE MEDIANOCHE es una película de la época moderna la raza humana es vil (…).
Texto (extractos):
Roger Ebert, rogerebert.com, julio 5, 1969
Robert Landry, “Cowboy de medianoche”, rev. Variety, mayo 14, 1969
Vincent Canby, “Cowboy de medianoche”, The New York Times, mayo 26, 1969
Patrick Goldstein, “”Cowboy de medianoche y el caballo desconocido con el que ganaron sus creadores”,
Los Ángeles Times, febrero 27, 2005.