Superman (1978)

Área de Cine y Audiovisual / Cine Club

Introducción

La proyección de Superman (1978) es un Evento Especial denominado Superman, la película: 40 años (1978-2018), con el que el Cine Club Universitario / Aula de Cine de La Madraza.Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada cierra el 2018. Dicha película se proyecta en versión original en inglés con subtítulos en español, el viernes, 14 de diciembre de 2018, a  las 21:00 horas, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario (Antigua Facultad de Medicina en Av. de Madrid). Entrada libre hasta completar aforo.

Tres películas en una

En cierto sentido, hay en Superman no una, sino tres películas, que la dotan de una atractiva estructura narrativa. Un pequeño prólogo en blanco y negro nos presenta como real la imaginaria ciudad de Metrópolis y el ficticio periódico Daily Planet. No por casualidad la primera frase que se oye en el film es una invocación a la realidad: “Esto no es fantasía, ni producto de la imaginación”. La pronuncia Jor-El (Marlon Brando), padre del futuro Superman, en la secuencia que abre la primera película que compone el relato: La ubicada en el planeta Krypton, un mundo de colores níveos y contornos de cristal cuyos habitantes, que visten de blanco iridiscente, perecerán por haberse negado a ver la realidad: Que su planeta va a ser devorado por el sol rojo en torno al cual gira. En la segunda película, más larga que la anterior, pasamos de la “realidad” idílica de Krypton a la “realidad” sublimada de una comunidad rural norteamericana, donde transcurre la infancia y adolescencia de Clark Kent/Superman: El tono mágico de “la película de Krypton” deja paso al tono entre bucólico y de elegía característico del género Americana, a caballo entre John Ford y Michael Cimino.

La tercera película, la más larga, se abre con el choque con la “realidad” urbana de una gran ciudad: Primero con un plano, cargado de verismo, desde el interior de un taxi que recorre Metrópolis, y segundo, con un plano subjetivo de la cámara de Jimmy Olsen (Mark McClure) recorriendo el bullicio de la redacción del Daily Planet. Es en este contexto donde Superman (Christopher Reeve), el ángel venido de un planeta idílico y enviado cual figura redentora por su padre para ayudar a la humanidad pero sin interferir en el devenir del mundo (ésa es la consigna que Jor-El ha inculcado a su hijo), se dará de bruces con la realidad: La del trabajo diario, la existencia del crimen (por tanto, de la maldad y el egoísmo) y, al final, el dolor por la pérdida de un ser amado (Lois Lane: Margot Kidder), que le conducirá a vulnerar la consigna paterna y alterar, literalmente, el devenir del mundo, como culminación de su proceso de humanización. Tampoco es casualidad que sea en este bloque donde aparece el humor: La descripción del villano Lex Luthor (Gene Hackman) y sus compinches, la srta. Teschmacher (Valerie Jerrine) y Otis (Ned Beatty), y la picaresca de sus actividades criminales contrastan con la pureza -espléndidamente expresada por Christopher Reeve- del héroe angelical que todavía no ha tenido que vérselas con el mundo. De todo ello surge un relato que, desde luego, paga el peaje del espectáculo, pero en el que también hay resquicio para la emoción: El impetuoso travelling aéreo que recoge la última mirada de los padres de Superman a la cápsula que transporta a su hijo; la excelente resolución de la muerte del padre adoptivo de Clark (Glenn Ford); la crudeza del momento en que Lois es aplastada dentro de su coche…

Cierre

La particularidad de Superman reside en lo que tiene de soterrado discurso sobre la imposibilidad de soslayar la realidad. Dicho de otro modo, Superman es la crónica de las dificultades que tiene que afrontar un superhéroe (un ser irreal) para integrarse en nuestro mundo (un mundo real).

Fuente: Cuaderno del Cine Club Universitario / Aula de Cine.

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