Memento (2000)

Área de Cine y Audiovisual / Cine Club

Introducción

La película Memento (2000) continúa el ciclo “Cineastas del siglo XXI (IV): Christopher Nolan“, el 9 de noviembre de 2018, a las 21:00 horas, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario (Antigua Facultad de Medicina en Av. de Madrid). Ciclo organizado por Cine Club Universitario / Aula de Cine de La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada. La película se proyectará en versión original en inglés con subtítulos en español y la entrada a la misma es libre hasta completar aforo.

La identidad evanescente del protagonista

Memento es una especie de secuela de Following  en términos de ideas. La intriga vuelve a girar en torno a la identidad evanescente del protagonista y a su falibilidad como narrador. Leonard, el protagonista central, no puede recordar el pasado inmediato y vive inmerso siempre en el presente: Padece amnesia anterógrada, un tipo de pérdida de memoria donde los nuevos acontecimientos no se guardan en la memoria a largo plazo; es decir, la persona afectada no es capaz de recordar algo si deja de prestarle atención unos segundos. Vive una vida líquida, una vida precaria y vivida en condiciones de incertidumbre constante. Leonard es otro individuo borderline; un personaje expuesto y trágico, prisionero de un extravagante oxímoron: El de una transitoriedad permanente. Leonard crea un sistema a fin de “recordar” los sucesos de su vida: Toma fotos Polaroid para tener un registro de la gente con la cual se relaciona, escribe multitud de notas para saber dónde se hospeda y otros elementos básicos para el desarrollo de su vida. La información relevante o perentoria la tatúa sobre el propio cuerpo, último reducto firme en esta existencia inestable. Su cuerpo no es exactamente un lienzo, sino un palimpsesto, en el cual las últimas líneas impresas se superponen a las líneas precedentes y tergiversan el sentido. En Memento, el cuerpo de Leonard Shelby se transforma en un campo de batalla. Los tatuajes podrían interpretarse como heridas auto infligidas por el sentimiento de culpa, estigmas que señalan permanentemente el pecado de no haber conseguido salvar a su esposa; Leonard tiene una obsesión que le espolea a superar sus limitaciones: La venganza. Busca al hombre que violó y asesinó a su esposa, trauma que desencadenó su enfermedad, para matarlo.

Buscando la participación del espectador

La narración regresiva sobre la que se construye Memento exige una actitud participativa del espectador. Diríamos que Nolan nos arroja a la voracidad del laberinto y, allí, la inteligencia ha de ejercer de hilo de Ariadna. La duda y la sospecha serán útiles, o preferibles a la credulidad y la aquiescencia. A través de la puesta en escena, Nolan agudiza el espíritu crítico del público, le remueve la conciencia, lo hace sentirse implicado. La amnesia del protagonista es una fuente inagotable de hallazgos. La amnesia deja al personaje a merced de los demás continuamente. Los espectadores acumulamos experiencia (datos, información) a medida que avanza el film (y retrocede la historia), en tanto Leonard sigue siendo un recipiente resquebrajado que no termina nunca de llenarse. Tal como le ocurre a Leonard, los otros nos resultan sospechosos, las acciones enigmáticas, los diálogos crípticos, y no tardamos en percibir la relatividad de todo. Poco a poco, conoceremos cuánto ignora (y cuánto ha decidido ignorar) y percibimos que la necesidad de la venganza es tan intensa como la insensatez de la misma. La carga ética de Memento es de gran alcance: ¿Cómo podemos arrogarnos el derecho a impartir justicia a partir de tan pocas evidencias?  La ficción no es la realidad sino una interesada reconstrucción de dicha realidad. El protagonista de Memento está contando su versión de los hechos, distorsionada por la enfermedad, la culpa y el instinto de supervivencia. Según el metraje avanza conoceremos detalles que redimensionan la trama; una estrategia típica del thriller que adquiere aquí una dimensión tanto metanarrativa como metafísica.

Narrativa regresiva

La tensión entre una convicción supuestamene justa -la venganza- y la constante aparición de informaciones que ponen en tela de juicio dicha convicción, son una versión noir del conflicto entre una identidad moderna, interna, y una identidad posmoderna, social. Esta tensión se acrecienta a causa de la narrativa regresiva del film, la cual hace hincapié en la incapacidad de Leonard de recordar, así como en su necesidad de contar su relato, moviéndose entre una historia hacia atrás y hacia delante, intercalando los puntos clave en la trama, dejando a la audiencia tan ignorante de los acontecimientos que ocurrieron antes de cada escena como lo está el protagonista.

Conclusión: El sueño de una identidad propia

El estilo narrativo de Memento, basado en la yuxtaposición indiscriminada de tiempos y acciones, propone una reflexión sobre los mecanismos narrativos utilizados que se convierte automáticamente en reflexión sobre el propio cine. Y no sólo eso sino que además, en esa misma indagación, se incluye un apasionante rastreo de la relación entre las imágenes cinematográficas, sus procesos narrativos y el papel del espectador.

Nolan sigue fervientemente a su protagonista en su búsqueda de una identidad propia, de la reconstrucción de su vida anterior, es decir, de la construcción de un relato. El sueño de una identidad propia, o mejor, el sueño en el que necesitamos creer para, a nuestra vez, creernos poseedores de una historia vital, de un hilo conductor que dé sentido a nuestras vidas, es el sueño de una nueva forma de relato que se revela igualmente imposible. Al final el protagonista de Memento acaba engullido por su propio relato. Signo de los tiempos. Y es más, esa condición de testimonio de una época, de reflejo de un momento de desorientación, pero simultáneamente de insólito ajuste de cuentas con el presente, de constatación de un fracaso, no sólo deja constancia de un estado de cosas desde el punto de vista estético, sino que también propone un nuevo modelo existencial.

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