Llegaron a cordura (1959)

Área de Cine y Audiovisual / Cine Club

Introducción

Publicación dedicada a Llegaron a cordura (1959) , película que, el 26/10/18, a las 21:00 horas, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario de la Universidad de Granada (Antigua Facultad de Medicina), finaliza el ciclo Cineclub universitario meets Granada Paradiso (II): Mathis/Lupino/Hayworth – Tres creadoras, tres estrellas. Versión original en inglés subtitulada en español. Entrada libre hasta completar aforo.

Otras películas de este ciclo:

La indefinición como seña de identidad

Con Llegaron a cordura, Robert Rossen (1908-1966) sirve una película con elementos de varios géneros que no acaba de encajar perfectamente en ninguno de ellos. Ambientada en 1916 en México, cerca de la frontera con Estados Unidos, por época y localización se sitúa justo en los bordes de los límites históricos y geográficos que determinan el western; protagonizada por un grupo de soldados de la caballería que tienen que contrarrestar la incursión de los hombres de Pancho Villa en Estados Unidos, no hallamos suficientes escenas de combate para considerarla un film bélico. Aunque recuerda uno de los hechos históricos menos tratados por el cine norteamericano, el acontecimiento es una mera excusa para arrancar la película, por lo que la etiqueta de cine histórico tampoco sería correcta; y a pesar de que sigue el itinerario de un grupo de personas que tienen que solventar toda una serie de adversidades para conseguir llegar a su destino, evita cualquier épica propia del cine de aventuras que no sea la épica interior. Esta inadaptación a las plantillas clásicas de los géneros ha condenado a Llegaron a cordura a no aparecer en la mayoría de libros que recopilan títulos pertenecientes al western, cine bélico o de aventuras, por muy exhaustivos que estos sean.

Replanteamiento del concepto de heroísmo

Es la indefinición mencionada la que subraya el tono crepuscular de su antihéroe, el mayor Thorn, un cobarde que busca en otros soldados el heroísmo que él no pudo demostrar. Al principio del film, le vemos aparecer en el fondo del plano, y vagar un poco por detrás de la escena, despojado o desposeído del tratamiento jerárquico que Hollywood dispensaba a sus estrellas y héroes.

Lo interesante de Llegaron a cordura es el proceso interior de Thorn para expiar su acto de cobardía a través del viaje con su grupo de supuestos héroes de vuelta a Estados Unidos. El film se replantea así el concepto de heroísmo a partir de un estudio psicológico de personajes.

Una historia de proporciones filosóficas

Una historia de proporciones filosóficas, antes que una aventura de carácter físico. Llegaron a cordura propone como premisa una reflexión sobre la naturaleza del hombre a la que luego es preciso buscar una equivalencia narrativa, un itinerario físico que ilustre con imágenes una serie de cuestiones que parecerían más adecuada, para un tratado de filosofía. Es llamativa y un tanto improbable la misión encomendada al personaje que interpreta Gary Cooper, el comandante Thorn, un oficial dedicado a la concesión de medallas que, todo lo más, ha de seguir a lo lejos los actos de los soldados para destacar sus momentos de heroísmo, un Homero que ha de relatar la épica de una nación en construcción: A él le corresponde imprimir la leyenda. Un privilegio, pero también una penitencia por el estigma de la cobardía del que se había hecho acreedor durante un ataque de las tropas de Pancho Villa y, hasta cierto punto, una insensatez y una extraordinaria paradoja: ¿Cómo es capaz de identificar la valentía alguien que ha destacado por su cobardía? Desde la perspectiva del propio Thorn, su misión, la encuesta que le lleva a interrogar a los candidatos a la Medalla del Congreso, se sustenta sobre un deseo personal: Comprender el sentido de su propia acción, las razones de su cobardía, o de su presunta cobardía. La conclusión de Thorn es que la cobardía y el heroísmo son las dos caras de una misma moneda, dos comportamientos irracionales que en ningún modo sirven para definir a ningún ser humano.

Cierre

Llegaron a cordura es una película sobre unos personajes anacrónicos, sobre una época en la que la moral humana ya no se puede representar desde una óptica maniquea. Estamos en 1916 y asistimos a la autoproclamada “última carga de la caballería”, justo cuando en Europa se están librando las batallas de la Primera Guerra Mundial, sin caballos ni pistolas, con aviones y cañones. Estamos en 1959 y Robert Rossen entiende que los paisajes del western y del cine de Hollywood están cambiando.

Fuente: Cuaderno del Cineclub Universitario / Aula de Cine.

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