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INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA (1989)

Área de Cine y Audiovisual /Cine Club

Por La Madraza

Palabra de director y crítica

indiana_jones_y_la_ltima_cruzada“Indy es un poco más de la vieja escuela que las aventuras de acción modernas. He intentado, y espero haber tenido éxito en ello, no reinventar el género, porque ése no es el propósito de una película de Indiana Jones. No quiero reinventar a Indy de manera que niegue que estas películas están más basadas en el cine de Hollywood de los años 30 que en cualquier otra cosa”.

“Con esta tercera aventura quería que nos preguntáramos: ¿por qué Indiana Jones va a la búsqueda de templos perdidos e ídolos de oro, para después regresar a casa, y a una diminuta oficina atestada de trofeos y estudiantes vociferando en su puerta? ¿por qué se molesta en hacerlo?”

Steven Spielberg

“El film representa una oportunidad para Steven de revelar su entusiasmo por la imaginería medieval y, en concreto, por el Grial. La búsqueda del Grial es enormemente poderosa para Steven.”

Lawrence Kasdan

[desde el festival de cine de Venecia en 1989, comparando la vitalidad del film de Spielberg con la inanidad del film Christian de Gabriel Axel] “Un minuto de INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA contiene más cine que las dos horas de este largo periplo de la nada a la nada.”

Ángel Fernández Santos

Peculiaridades de INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA

   A un nivel teórico, INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA  se planteó como un retorno a los orígenes. Lo que, en la práctica, supuso una radicalización de esa autorreferencialidad que ya se apuntaba en el anterior capítulo de la franquicia, y que en realidad la convierte en un auténtico retrúecano de la posmodernidad cinematográfica: en sí misma, es un homenaje a una película que ya era un homenaje. De hecho, el metraje está plagado de secuencias que reiteran algunas de las más características de En busca del arca perdida -cfr. la entrada de Denholm Elliot en el aula del protagonista o la pelea en el tanque, rima de la del avión en la original-, buscando, por una parte, el reconocimiento del fan, y por el otro, una recuperación del espíritu netamente aventurero, desenfadado, del original -la película contiene una atmósfera más alegre, y vuelven a primar los exteriores con grandes horizontes y espacios abiertos, así como el desierto-.

   Lo más estimulante, no obstante, está en el esfuerzo que hace el propio Spielberg por devolverle a las set pieces ese tono ligeramente cómico, repleto de referencias al slapstick, que marcaba el estilo de la primera aventura de Jones -algo que resulta más que evidente en la antológica secuencia de inicio, la que sirve para presentar al joven Indy (River Phoenix), con ese momento acrobático en plano fijo sobre un tren en marcha que realmente parece salido de un film de Buster Keaton-, pero también la fisicidad que le proporciona el hecho de rodarlas en escenarios reales, menos controlables… Eso sí, con la diferencia de que, en esta ocasión, sí se establecen diálogos entre los implicados.

indiana-jones-and-the-last-crusade   Sin embargo, a pesar de su dependencia formal respecto a sus antecesoras, esta entrega de la serie es probablemente la más personal de todas ellas para Spielberg. No en vano, en esta ocasión fue él quien propuso a los autores que participaron en la escritura del guión, Menno Meyjes, Jeffrey Boam y Tom Stoppard, lo que, aparte de permitirle introducir detalles autobiográficos como la pertenencia infantil de Jones a los boy scouts -o los guiños a Tintín, que el director descubrió tras rodar En busca del arca perdida: la secuencia del zepelín es muy Hergé, y el clímax se ambienta en las ruinas de Al Khazneh, en Petra (Jordania), que aparecían en el álbum “Stock de coque”-, le llevó a aportar el que se convertiría en el tema fundamental del largometraje: la relación del protagonista con su padre, el profesor Henry Jones… Tanto es así, que la femme fatale nazi que interpreta Alison Doody pasa absolutamente desapercibida, a lo que tampoco ayuda su absoluta ausencia de carisma.

indiana_jones_and_the_last_crusade   Spielberg nos narra los orígenes del héroe y de sus elementos reconocibles: su cantinela preferida cuando de un objeto de arte se trata -“debería estar en un museo”-, o su encuentro con un magnífico personaje, Panamá Hat (Paul Maxwell), del que adquiere tres de sus característicos ”toques” personales: el látigo -que aprende a manejar defendiéndose improvisadamente de un león, no sin antes hacerse un corte en la barbilla… el mismo que luce en la vida real el actor Harrison ford y, por ende, el Indiana adulto; el sombrero –regalo de Panamá-, y el tesón, también recogido de las palabras de este personaje -“hoy has perdido, pero no tiene por qué gustarte”-. Pero aún va a más y nos presenta fuera de campo a ese personaje primordial en la trama, el padre de Indiana, el cual solo nos es físicamente mostrado o bien de espaldas o a través de su mano, definiéndonos su personalidad autoritaria sin mostrar apenas atención a su hijo y centrándose en un pequeño diario. Con esa sola imagen y la frase que dice la figura paternal, “quien iluminó estas páginas que me ilumine a mí”, Spielberg nos ha presentado el argumento, la trama sobre la que va a girar la película. Se busca el Grial, y eso es lo que dibuja el padre de Indy, sobre el que está estudiando. Ahora bien, la película trata, en realidad, sobre la búsqueda de la relación perdida entre Indy y su padre y el Grial no sirve sino para unirlos y ponerlos a prueba. En esta misma línea es oportuno señalar que en el film se pone de manifiesto, una vez más, lo agnóstico que es Indy, pero ahora enfrentándolo a las firmes creencias de su padre. Para Indiana todo objeto es una antigüedad que debe ser expuesta en un museo como reliquia histórica. No cree en supersticiones que hablan de la eterna juventud ni poderes curatorios. El viaje que emprende en esta ocasión será además un viaje de fe, coronado con las tres pruebas que ha de pasar para llegar hasta el caliz y salvar a su padre.

La figura de Henry Jones (Sean Connery): Autoanálisis de Spielberg

indiana_jones    Henry Jones (Sean Connery) funciona como perfecto contrapunto cómico respecto a su hijo. Su imagen seria y respetable parece mostrarnos a un hombre de igual índole, pero descubrimos que gracias a él la película adquiere ese tono cómico que la anterior aventura no supo explotar. El tira y afloja que mantienen los dos durante el metraje es pura comedia, y está muy bien introducido en la trama, sin forzarla lo más mínimo. Esa reunión que se inicia cuando Indy atraviesa una ventana y su padre lo golpea, para después el viejo mostrar su malestar y posterior alegría al descubrir que… el jarrón que había roto para golpear a su hijo era falso, no puede ser mejor carta de presentación para definir la relación que van a tener a lo largo del film, en donde no dejará de llamar a su retoño Junior. El viejo profesor no se desenvuelve nada bien en el terreno aventurero, metiendo la pata en más de una ocasión y aportando a la trama escenas de lo más divertidas que suavizan la tensión vivida en el momento (memorables la del incendio en el castillo mientras su hijo intenta liberarlos o el destrozo en la cola de un avión), pero sin embargo aporta conocimiento para descifrar los acertijos que envuelven al Grial, pues él es el mayor experto sobre el tema. Además a través del personaje descubrimos dos detalles más sobre los orígenes, esta vez reales, de nuestro héroe. En primer lugar el actor que da vida al personaje, Sean Connery. Es muy bien sabido que Spielberg partió de su admiración hacia las películas de James Bond para realizar las de Indiana Jones, así que ¿quién mejor que el Bond por excelencia para ser su padre? En segundo lugar tenemos que Indy se llama en realidad Henry Jones Jr., siendo Indiana el nombre del perro familiar, como era el nombre del perro de Lucas. La realidad sirve una vez más para dar vida a la ficción de manera autoparódica y magistral.

   No es difícil ver en el film, de hecho, un homenaje, quizás inconsciente, al hombre que transmitió a Spielberg gran parte de su amor por la aventura, pero también un retrato mucho más fiel de lo que pudiera parecer del propio Arnold Spielberg. Los que lo conocieron lo definen como “un profesor despistado“. Una persona “cuyo talento técnico era muy bueno, así como su capacidad para la coordinación. Pero no era alguien imaginativo. Era más bien métodico, un trabajador concienzudo”. Resulta evidente de dónde surgen las diferencias entre ambos personajes a la hora de enfrentar la disciplina de la arqueología, y hasta qué punto el director utilizó el largometraje, de alguna manera, para autoanalizarse de forma subrepticia: la conversación en el zepelín, en la que el personaje de Ford se queja de la falta de atención de su progenitor, podría estar firmada por el propio Spielberg, que llegó a declarar que “siempre he sentido que mi padre ponía a su trabajo por encima de mí. Siempre he creído que me quería menos, y como resultado acabé sufriendo”.

Influencias

   Desde el punto de vista de la narración, la febril narrativa de Spielberg nace tanto del plano modélico -en sus miras hacia la estética del comic– como en un montaje vertiginoso, impecable y, en el sentido más literal del término, de choque. El cineasta no oculta sus influencias y bebe de clásicos como John Ford o David Lean. Del maestro del western toma esos grandes espacios rocosos del prólogo con los jinetes, marcando el tempo de manera magistral con los grandes paisajes que nos ofrece desde Colorado a Almería o Granada. De David Lean toma como referencia dos films: La hija de Ryan (Ryan’s daughter, 1970) en la secuencia de la playa, con Henry Jones utilizando su paraguas para espantar a las gaviotas y a continuación aparecer paseando tranquilamente; y Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962), cuando muestra a Donovan pactando con el turco a través de sus jardines y en el tramo final cuando Henry Jones se coloca su turbante al más puro estilo árabe.

Ficha técnica

 

  • indiana_jones_and_the_last_crusadeAño.- 1989.
  • Duración.- 122 minutos.
  • País.- EE.UU.
  • Género.- Aventuras.
  • Título Original.- Indiana Jones and the Last Crusade.
  • Director.- Steven Spielberg. 
  • Argumento.- George Lucas y Menno Meyjes.
  • Guión.- Jeffrey Boam (y Tom Stoppard).  
  • Fotografía.- Douglas Slocombe (Panavisión – Rankcolor).  
  • Montaje.- Michael Kahn. 
  • Música.- John Williams. 
  • Productor.- Robert Watts, George Lucas y Frank Marshall.  
  • Producción.- LucasFilm para Paramount.
  • Intérpretes.- Harrison Ford (Indiana Jones), Sean Connery (Henry Jones), Denholm Elliott (Marcus Brody), Alison Doody (Elsa Schneider), John Rhys-Davies (Sallah), Julian Glover (Walter Donovan), River Phoenix (el joven Indy), Michael Byrne (Vogel), Kevork Malikyan (Kazim), Robert Eddison (caballero del Grial), Alexei Sayle (el sultán), Paul Maxwell (Panama Hat).
  •  Premios.-  1 Oscar: Efectos de sonido (Ben Burtt y Richard Hymms). 2 Candidaturas: Banda Sonora y Sonido (Ben Burtt, Gary Summers, Shawn Murphy y Tony Dawe).

 

Ciclo Indiana Jones, 35 años de aventuras

   Si os ha gustado este post os animamos a compartirlo para que el mayor número de personas posible asistan y disfruten hoy de esta película, que forma parte del ciclo “Jornadas de Recepción: Maestros del cine contemporáneo (VII): Steven Spielberg (2ª parte). Indiana Jones, 35 años de aventuras, organizado por el Área de Cine y Audiovisual (Cine Club Universitario) de La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias, a las 21:00 horas. Versión original en inglés con subtítulos en español. Entrada libre (hasta completar aforo). ¡Muchas Gracias!

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   Fuente: Cuaderno del Cine Club Universitario.

 

 

 

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