Enemigo (2013)

Área de Cine y Audiovisual / Aula de Cine/Cineclub

«Me gusta la idea del caos y de cómo la casualidad que se puede derivar de él ordena la vida en ocasiones».

Denis Villeneuve

Introducción

Información complementaria al ciclo Cineastas del siglo XXI (V): Denis Villeneuve. Ciclo que el Cineclub universitario / Aula de cine, del Área de Cine y Audiovisual de La Madraza, nos ofrece durante el mes de noviembre, más una sesión especial la primera semana de diciembre, todos los martes y viernes, a las 21:00 horas, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario. Las películas se proyectarán en versión original, con subtítulos en español, y la entrada a las mismas es libre hasta completar aforo. Si bien, en esta sala y durante las proyecciones, NO ESTÁ PERMITIDO comer ni hacer uso de dispositivos móviles. Os agradecemos vuestra colaboración.

El caos es una forma de orden todavía indescifrado

En la mitología y el folclore romántico se decía que si veías a tu doble, es que ibas a morir. El doppelganger fue un término alemán que se fijó para referirse a ese ser idéntico a nuestra persona que proyecta una imagen deformada de nosotros mismos. Iguales pero a la vez diferentes al convertirse en una representación deformada de nuestros propios deseos. Esta idea de escisión de la identidad, del doble, ha terminado utilizándose en la literatura clásica y contemporánea para exponer a través de un alto grado simbólico la situación del hombre moderno en el mundo hostil que le rodea. Casi siempre con un fuerte componente sociológico, como forma de reflexionar en torno a las servidumbres que se crean dentro de un entorno adverso y opresivo, que anula y desconcierta, que provoca una crisis de personalidad a la hora de encontrar cuál es el lugar que uno ocupa dentro de todo esto. Esa extrañeza frente a lo que ocurre alrededor del ser humano se hace cada vez más poderosa, emitiendo señales de baja intensidad que poco a poco se van apoderando de las conciencias, como si se tratara casi de una nueva forma de poder. La del control frente al caos. Así se abre precisamente ENEMIGO, con una cita que viene a decir que “El caos es una forma de orden todavía indescifrado”. Un caos que en este caso es sobre todo mental, originado por una represión que podría estar originada en las estructuras sociales, políticas y sociales en las que se inserta, pero que también tiene una base profundamente psicológica. No es de extrañar que los primeros compases de la película se sitúen casi en un estado de total abstracción. Podría ser la realidad o un sueño, una alucinación onírica que poco a poco se irá apoderando del personaje principal hasta que ya no sepa en qué plano de la realidad se encuentra.

Formas de poder y distorsión

Nos encontramos frente a una película que habla sobre las formas de poder y de la forma en la que la represión (en general), y la dominación que ejercen las estructuras sociales sobre nuestras vidas, pueden desdibujar nuestra perspectiva de las cosas hasta caer en las garras de una vida acomodaticia y repetitiva que no da lugar a alcanzar la libertad individual. Ese era al fin y al cabo parte del sentido de la novela en la que está basada ENEMIGO, “El hombre duplicado”, de José Saramago, que a su vez inevitablemente contenía muchas de las ideas que Dostoiesky vertió en “El doble”, y que a su vez Gogol plasmó en el relato “El capote”. Toda una tradición literaria que recoge una película impregnada por un profundo existencialismo que la sitúa como una obra llena de capas y de líneas subyacentes de pensamiento. Efectivamente, en ENEMIGO encontramos en el conflicto del doble protagonista una profunda angustia que le hace preguntarse continuamente por sí mismo, por su propio sentido dentro del mundo que habita, incluso podríamos decir que dentro de la propia película.

El enfrentamiento de un hombre contra sí mismo

¿Quién soy en realidad? ¿Por qué estoy aquí? ¿Quién está manipulando todo esto? ¿Es la realidad demasiado extraña como para poder entenderla y llegar a la conclusión de que hay otras alternativas dentro de ella misma? Todo ese complejo magma referencial bulle en ENEMIGO, que es, ante todo y sobre todo, una película que habla sobre el enfrentamiento de un hombre contra sí mismo, contra una proyección que no se sabe muy bien si es ilusoria o real, si se trata de dos identidades diferentes pero complementarias o dos partes indivisibles de la misma persona. Dos hombres asfixiados en sus respectivas vidas, sin motivaciones reales ni expectativas, condenados a repetir sus actos una y otra vez sin posibilidad de escape. Entre los dos sumarían un ser completo, de forma que simbolizarían las dos caras de la misma moneda. El enemigo, el otro yo que forma parte de nosotros, la parte más oscura, la parte más espectral, la que contiene los deseos en contraposición a la razón, la que nos conduce a ese caos del que no para de hablar el profesor de historia Adam Sell (Jake Gyllenhaal) una y otra vez en sus clases de historia, que se repiten como un bucle, al igual que su vida en su apartamento, monótona y rutinaria, en la que no se aprecia distinción entre un día y otro hasta que aparece ese otro yo dispuesto a desmoronarlo todo … o a ponerlo en su verdadero sitio.

Cierre

Un poderoso relato en torno a la identidad del hombre contemporáneo repleto de fuerza subversiva. Una película configurada a modo de pesadilla, un ambicioso puzzle lleno de piezas aparentemente inconexas que poco a poco van encajando en el lugar adecuado a través de un cóctel explosivo que mezcla el cine de detectives, el drama psicosexual, la reflexión metafísica, el humor grotesco y la fábula existencial, convirtiéndose en un thriller psicológico perfectamente medido y orquestado, tan pulido y perfecto en su maquinaria interna como extraño e inaprensible.

Fuente: Cuaderno del ciclo Cineastas del siglo XXI (V): Denis Villeneuve.