El Truco Final (2006)

Área de Cine y Audiovisual / Cine Club

La magia calza naturalmente en el mundo victoriano. Nosotros presentamos la historia de la magia en la forma en que nos hubiese gustado que fuera, y si bien algo de eso es cierto, otra parte no lo es. EL TRUCO FINAL es una mirada romántica sobre el tema. Es un tema muy poderoso, porque la gente siempre está interesada en ver un buen número de magia cuando se hace en vivo. Es un arte que siempre ha existido y va a seguir existiendo. Lo de encontrar una manera de combinar ese arte con el cine fue precisamente lo que hemos intentado con esta película (…): mantener el profundo misterio y las infinitas posibilidades que ofrece el mundo de la magia. (…) si te sale bien, el resultado es maravillosamente entretenido, porque algo inesperado ha ocurrido delante de tus ojos, algo que te ha obligado a pensar en lo que habías visto segundos antes, lo cual para mi siempre es un momento muy interesante de la narrativa cinematográfica, en donde estás contando algo y de pronto algo inesperado ocurre. En eso consiste el cine, que es algo en lo que se parece mucho a la magia. Eso es lo que todos los directores tratan de hacer en sus películas, tratan a sorprender de la misma manera que lo hacen los magos. Buscan crear un momento de confusión que te obliga a replantearte lo que acabas de ver. Por eso es muy importante ser honesto con el público, ofrecerle toda la información que necesitan sin engañarles, como mucho despistándolos un poco, pero sin engañarlos.

Christopher Nolan

Introducción

La película El Truco Final (2006) continúa el ciclo “Cineastas del siglo XXI (IV): Christopher Nolan“, el 20 de noviembre de 2018, a las 21:00 horas, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario (Antigua Facultad de Medicina en Av. de Madrid). Ciclo organizado por el Cine Club Universitario / Aula de Cine de La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada. La película se proyectará en versión original en inglés con subtítulos en español y la entrada a la misma es libre hasta completar aforo.

Los tres pasos de un buen truco de magia

Al principio del film, el personaje que interpreta Michael Caine menciona los tres pasos que debe tener un buen truco de magia: “la promesa”, en el que el prestidigitador muestra abiertamente al público algo que a primera vista parece ordinario, común; “el giro”, que hace que ese algo mediocre provoque o participe en un hecho extraordinario; y, para acabar, “el prestigio”, que deforma lo visto hasta conseguir que el espectador asista a algo increíble, jamás visto antes. Declaración de intenciones, además de una guía para navegantes, ya que la estructura de esta adaptación de la novela “El prestigio” de Christopher Priest sigue punto por punto dichos pasos, tanto a nivel global como giro a giro, escena por escena. El film de Christopher Nolan pone sobre la pantalla todo un espectáculo de ilusionismo, repleto de (maravillosos) trucos que mantienen al espectador en vilo, pero sin ocultar en ningún momento su naturaleza engañosa, haciéndolos reconocibles e incluso adivinables ante los ojos más atentos.

(De)construcción del relato fílmico

Para permitir que la acción siga adelante sin tener que mostrar antes de tiempo las cartas que oculta bajo la manga, el director recurre a una compleja estructura en forma de flashbacks no cronológicos. Los hermanos Nolan llevan a cabo una experimentación formal, una (de)construcción del relato fílmico en base a su naturaleza quebrada que viene a ser una evolución lógica de lo que ya realizaron con Memento (2000). Y es que lo mejor de El Truco Final consiste en su pericia a la hora de proponer semejante abstracción de imágenes y contenidos, de poner en cuestión el relato tradicional, haciéndolo con sus mismas armas, es decir, jugando con el conocimiento previo del espectador del patrón genérico sobre el que se sustenta. Sólo que, en esta ocasión, los juguetones giros de la trama vienen marcados por los avances dentro del violento enfrentamiento de inteligencias entre los dos protagonistas/antagonistas de la película, los magos Robert Angier “El Gran Danton” (Hugh Jackman) y Alfred Borden “El Profesor” (Christian Bale). La abundancia de primeros planos del film responde, de hecho, al interés de Nolan en las reacciones de los personajes: Aunque le fascinan los trucos narrativos en sí, todavía le concede una mayor importancia a lo que éstos provocan en los participantes de su juego.

Cierre: Una reflexión oblicua en torno al propio cine

El Truco Final podría entenderse como una reflexión oblicua en torno al propio cine. La coyuntura histórica es crucial: En aquellos años en que Angier y Borden convierten el escenario en un ring, el invento de los hermanos Lumière ha caído en manos de un ilusionista como ellos, Georges Mélies, que entiende el cinematógrafo como el artefacto mágico por antonomasia: “El trucaje es, para Mélies, un fin en sí mismo y no un medio, como lo es en la actualidad. Y es que nos hallamos, no hay que olvidarlo, ante un prestidigitador profesional que ha visto en el cine un artefacto mágico parangonable a la caja de doble fondo o a la baraja trucada”, explica Román Gubern. El cine es y será siempre una forma de ilusionismo; incluso el cine más descarnado, el más despojado de artificios, el más centrado en las cosas de aquí y ahora, necesita del “truco” para obtener la suspensión de la incredulidad. En vista del interés mostrado por Christopher Nolan por la novela, cabría preguntarse cuánto puso de sí mismo en los magos protagonistas, dos creadores de ficciones que, como él, deben renovar la capacidad de asombro del espectador; dos ilusionistas que, como él, buscan obsesivamente el éxito.

Fuente: Cuaderno del Cine Club Universitario / Aula de Cine.

Te animo a compartir este post para que llegue al mayor número de personas posibles. ¡Muchas Gracias!