El Resplandor (1980)

Área de Cine y Audiovisual / Aula de Cine/Cineclub

Introducción

Con El Resplandor (1980) el CineClub Universitario / Aula de Cine prosigue el ciclo “Maestros del cine moderno (VI): Stanley Kubrick (y 2ª parte)“. Cada una de las películas que integran el mismo se proyectarán, en versión original en inglés con subtítulos en español, todos los Martes y Viernes, a las 21:00 horas, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario (Antigua Facultad de Medicina en Av. de Madrid). Entrada libre hasta completar aforo.

En contra de las convenciones del cine de terror

Si “El resplandor”, la novela de Stephen King, es la descripción del proceso que conduce a tres personas, únicas residentes en el Overlook, un hotel de montaña cerrado durante el invierno y aislado por la nieve, a darse cuenta de que entre los muros del lujoso hotel de cuya vigilancia se encargan siguen campando a sus anchas los diabólicos espíritus de los antiguos inquilinos del mismo, en El resplandor, la película de Stanley Kubrick, asistimos a la descripción de la crisis de un matrimonio, el que forman Jack Torrance (Jack Nicholson) y su esposa Wendy (Shelley Duvall), que se desata a raíz del proceso paranoico en virtud del cual el primero ve, o mejor dicho, cree ver fantasmas en el Overlook, los mismos que le conducirán a intentar asesinar a Wendy y a su hijo Danny (Danny Lloyd), para que todos juntos se queden-para-siempre en ese lugar.

El escepticismo de Kubrick resulta patente en la notable frialdad de su puesta en escena, la cual elude la mayoría de convenciones del cine de terror, variante temática “casas encantadas”, por más que a simple vista pueda parecer que las respeta escrupulosamente. La mayoría de las escenas de terror se desarrollan a plena luz del día, o en estancias perfectamente iluminadas. El montaje establece ambigüedades a la hora de poner en relación a Jack, Wendy y Danny con las almas en pena que se esconden en el Overlook, fomentando la posibilidad de que los fantasmas no sean sino el resultado de la imaginación delirante de Jack, desatada por su alcoholismo y su locura, o de las fantasías infantiles de Danny. Cuando el niño tiene visiones premonitorias de los horrores ocultos en el Overlook, o cuando ve a esas mismas gemelas, dichas apariciones se visualizan en plano/contraplano. Uno de los mejores momentos, tan sencillo como eficaz, es aquél en el que vemos a Danny jugando con sus coches de juguete sobre el estampado de la moqueta; de repente, una pelota se acerca rodando suavemente hacia donde está sentado; en contraplano, vemos el solitario pasillo en frente del niño, de donde se supone ha venido la pelota, algo imposible… a no ser, claro está, que allí haya alguien invisible. Cerca del final, cuando Wendy ve, o cree ver, a esos mismos espectros, Kubrick mantiene la relación entre el punto de vista de Wendy y esas apariciones sobre la base del plano/contraplano, de ahí que resulte lícito pensar que Wendy realmente no los ve, sino que es víctima de un ataque de histeria, contagiada por el insano clima creado por su esposo y su hijo. Con todo, hay una excepción: La famosa secuencia en la que Danny recorre el hotel en su triciclo, seguido por la steadicam, hasta detenerse en un pasillo donde, al fondo, están las gemelas: Es el único momento en el que se crea una asociación directa, dentro de un mismo encuadre, entre el niño y las apariciones, compartiendo el mismo plano/la misma realidad.

Mientras que Danny está al borde de la locura, tanto si es el resultado de su imaginación desbordada o de la posibilidad real de que en el hotel haya fantasmas, su padre se va sumergiendo progresivamente en una demencia sin posibilidad de redención: De ahí que la mayoría de contactos “fantasmales” de Jack estén filmados, al contrario que los de Danny, mediante encuadres que ponen en relación directa al primero con los fantasmas del Overlook.

Cierre

El resplandor se plantea como el choque entre dos mundos, aunque Kubrick prioriza la relación entre Jack y su hijo, representantes de cada uno de ellos. En cierto sentido, Danny representa la pureza, la bondad frente a la naturaleza diabólica que se ha instaurado en la persona de Jack Torrance, siguiendo el rol que le ha encomendado el hotel Overlook. Por consiguiente, El resplandor penetra en un terreno metafísico que se corresponde con una enorme complejidad al ser reproducido en clave cinematográfica. El resplandor se acredita como una estimulante narración de terror psicológico de raíces metafísicas.

Fuente: Cuaderno del Cine Club Universitario / Aula de Cine.