El enigma de Gaspar Hauser (1974)

Área de Cine y Audiovisual / Aula de Cine/Cineclub

«… Herzog plantea las dificultades de inserción y comunicación de los diferentes o los marginados en una sociedad que, en caso de prestarles atención, lo hará tratando de adaptarlos a las reglas. Y el inadaptado, por muchos esfuerzos que haga, se encontrará sin armas para sobrevivir en un entorno hostil».

Ricardo Aldarondo

Introducción

Información complementaria al ciclo «Maestros del cine contemporáneo (IX): Werner Herzog (2ª parte)» que el Área de Cine y Audiovisual (Cineclub Universitario / Aula de cine) de La Madraza, en colaboración con el Goethe Institut, nos ofrece durante el mes de Enero de 2020, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario, a las 21:00 horas. Las películas que componen este ciclo se proyectarán en versión original con subtítulos en español. Entrada libre hasta completar aforo. Recordamos que en la sala y durante las proyecciones, NO ESTÁ PERMITIDO comer ni hacer uso de dispositivos móviles. Os agradecemos vuestra colaboración.

Más allá de un caso enigmático

El enigmático caso de Gaspar Hauser ha sido tomado como base de numerosos libros, artículos, investigaciones históricas, etc., sin que haya podido esclarecerse el origen del individuo misteriosamente aparecido en una plaza de Nuremberg. Probablemente Herzog ha pensado que lo que menos interesa de esta historia es saber la procedencia de Gaspar y los motivos que le condujeron a crecer en estado casi vegetal, sino describir los hechos y mostrar cómo la sociedad trata de protegerse ante lo que no puede comprender. Las primeras imágenes muestran a un ser desprovisto de todos los atributos que le confieren tal cualidad; atado con una correa a una argolla e incapaz de hacer un signo de conocimiento. Conducido misteriosamente a la villa de Nuremberg, es maltratado hasta que se descubre que es portador de un documento que acredita la nobleza de su procedencia. Confinado y exhibido como un bicho raro, pasa a un circo donde se le ofrece ganar algún dinero a cambio de escenificar su vida, allí, junto a compañeros de parecido infortunio, seres “extraños” a los que la sociedad ha marginado, toma conciencia de la explotación a que es sometido y huye. Nada se sabe del tiempo que transcurre hasta que es recogido por un hombre bondadoso e ilustrado que le ayuda a desarrollar sus conocimientos. Una nueva etapa se abre en la vida de Gaspar Hauser hasta que sea reducido definitivamente al silencio.

Quizá la parte más coherente y lograda es la que corresponde a la estancia de Gaspar en casa de su protector. Desde las primeras vivencias que la música es capaz de provocar en él, se sigue la evolución lenta y escalonada del personaje, sus avances y sus dudas, su inteligencia natural y la impotencia que siente ante una serie de normas y conocimientos establecidos por la lógica y la costumbre, que se oponen a todo lo que sea un camino hacia la libertad y la inseguridad. A medida que se amplía la certeza de Hauser sobre lo que sabe y lo que desconoce, su comportamiento aparece inoportuno y alarmante a la sociedad, que ve claramente su imposibilidad de convertir a la bestia en animal doméstico. Después del primer atentado, la lucidez de Gaspar aumenta y es consciente de la “extrañeza” que provoca respecto a lo considerado normal. Sus sueños intuyen una libertad desconocida en el mundo en el que vive y que le coarta de forma tan brutal que no le permite siquiera ver la conclusión de los mismos. Sabe que su existencia no tiene sentido en una sociedad que le rechaza y acepta la muerte casi voluntariamente. Gaspar desparece de la misma forma misteriosa en que había aparecido. Los últimos planos muestran la autopsia del cadáver, en el que una pequeña alteración del cerebro permite respirar tranquilamente a la sociedad: La anormalidad física justifica el comportamiento asocial de Gaspar. El escribano, fiel portavoz de la historia oficial, apunta concienzudamente el veredicto innegable de la ciencia.

Cierre: El llegado de otro mundo

EL ENIGMA DE GASPAR HAUSER se sitúa en un punto intermedio entre El pequeño salvaje y El hombre elefante, las otras dos películas que plantean desde una perspectiva realista  el tema del hombre o el niño procedente de un estado salvaje y que son vistos como amenazas latentes que deben ser reconducidas o aniquiladas. Herzog pretende presentar al mundo a un hombre desprovisto de todos los mecanismos de cognición y de todas las reglas de sociedad que un niño recibe desde que nace. Gaspar , como un recién nacido en el cuerpo de un adulto, inicia su propio camino de conocimiento en una sociedad que sentirá tanta curiosidad como recelo ante un ser que difícilmente podrá adaptarse allá donde no se contempla otras formas de ver y sentir el mundo que las establecidas. Gaspar es un alien, un E.T. al que temer o con el que jugar. El llegado de otro mundo es adoptado en una familia en la que el niño se mostrará especialmente volcado en enseñar a Gaspar, mientras él muestra interés en aprender y desarrolla sus propias formas de expresión: Quieren obligarle a tener fe, cuando él prefiere tratar de comprender el mundo real; le plantean problemas de lógica, cuando su especial sensibilidad le provoca una relación particular con la naturaleza, y puede tocar el piano porque la música le afecta de modo natural, no como resultado de un aprendizaje. No tiene miedo cuando alguien le ataca o toca el fuego, pero se queda paralizado cuando le ponen un bebé en los brazos. Mientras los personajes de esa sociedad establecida observan y tratan de modelar a Gaspar, Herzog llega a la esencia de lo que fue planteando en casi todas sus primeras obras: La extrañeza del individuo ante su inserción en la sociedad y, sobre todo, el enfrentamiento a esa sociedad de quienes no encajan en ese molde preestablecido. Gaspar Hauser  revela la incapacidad de la sociedad para admitir lo inusual, lo diferente.

Fuente: Cuaderno del ciclo «Maestros del cine contemporáneo (IX): Werner Herzog (2ª parte)«.