Dunkerque (2017)

Área de Cine y Audiovisual / Cine Club

 “Es más una película de terror que de guerra. Se trata de un terror psicológico, en torno a amenazas invisibles. Los chicos de las playas sabían muy poco de lo que estaba sucediendo y de lo que iba a suceder, y yo quiero poner al espectador en esa misma tesitura”.

Christopher Nolan

Introducción

Con la película Dunkerque (2017) finaliza el ciclo “Cineastas del siglo XXI (IV): Christopher Nolan“, el 11 de diciembre de 2018, a las 21:00 horas, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario (Antigua Facultad de Medicina en Av. de Madrid). Ciclo organizado por el Cine Club Universitario / Aula de Cine de La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada. La película se proyectará en versión original en inglés con subtítulos en español y la entrada a la misma es libre hasta completar aforo.

Ni épica ni heroísmo

Dunkerque se sumerge en las aguas revueltas de la Historia con mayúscula e intenta responder en la medida de lo posible a las exigencias del rigor histórico: Narrar la defensa y la evacuación de las fuerzas aliadas, sitiadas por el ejército alemán, entre el 26 de mayo y el 4 de junio de 1940 en Dunkerque.

En Dunkerque Christopher Nolan afronta el hecho bélico. Pero salvo en sus compases finales, está desprovista de épica y heroísmo. Es una película sobre hombres que solo desean seguir vivos. Dunkerque es en el film homónimo de Christopher Nolan lo más parecido a una ciudad fantasma. Y esa imagen de calles desiertas y edificios en los que apenas queda un resquicio de vida, aunque escondidos en los rincones y en las ventanas se apresten francotiradores enemigos, ya otorga de inicio la pauta esencial de la película. Dunkerque no es un relato bélico preñado del heroísmo épico generalmente asociado al género, sino una película sobre la voluntad, la supervivencia durante una contienda armada y acerca de un concepto tan aterrador como la propia violencia bélica: La indefensión. Dunkerque transmite como pocos films la idea de que no hay lugar seguro en la guerra, ni en la playa, ni en un barco, ciudad, avión o cualquier refugio improvisado. No hay lugar seguro; la guerra siempre es así.

Tres historias en tres espacios diferentes

La película entrevera tres historias que se desarrollan en tres espacios diferentes: Tierra, mar y aire; en consecuencia, la cámara se emplaza en la costa, sobre la cubierta de diversas embarcaciones y a bordo de un par de “Spitfires”, multiplicando así los puntos de vista sobre el conflicto. Además, cada historia abarca un lapso de tiempo distinto: Unos rótulos iniciales nos informan de que cuanto sucede en el espigón y alrededores corresponde a una semana (aunque dure realmente dos o tres días a lo sumo), la travesía del “Moonstone” a través del Canal de la Mancha se desarrolla en una única jornada y la incursión de los cazas ingleses en una hora, un puzzle espacio-temporal. Estas tres historias enriquecen nuestra percepción de los hechos y subrayan, sin contradicción, las limitaciones de esta misma percepción.

Deriva hacia lo abstracto

A pesar de estar firmemente cimentada en la Historia, hay en Dunkerque una tenaz deriva hacia lo abstracto. Se ha señalado la invisibilidad de los soldados alemanes -apenas unas siluetas entrevistas al final-, pero no podemos descuidar tampoco el vaciado de los personajes protagonistas. De ellos solo sabemos los nombres y, en algún caso, ni siquiera eso. Al director le basta su actitud. De Tommy sorprende su callada determinación, de Gibson su firme silencio, de Alex su ambivalencia: Unas veces es egoísta, otras generoso. Todos ellos son seres frágiles, desubicados, confundidos. A Nolan le interesa el estado físico y psíquico de aquellas personas. En Dunkerque domina el miedo a la muerte, que es el fin de todo, el cansancio, la desesperación, la duda, pero también está muy presente ese poco de entereza necesaria para no sucumbir a ello. Hay actos de cobardía no denigrantes y también actos de heroísmo entonados en voz baja. Hay acciones crueles y también acciones piadosas. Nolan entiende que hablar de una guerra conduce inevitablemente a hablar de la guerra en general, y que hablar de esta obliga a hacerlo de la violencia. De la misma manera que la enfermedad hace suyo al enfermo, la violencia impone su dictado en un territorio en conflicto. En Dunkerque la violencia está asumida como algo natural por los personajes. El paisaje de muerte, destrucción y ruina de Dunkerque evoca otros paisajes vistos con anterioridad.

Cierre

Dunkerque es un relato en tiempos de guerra, de hombres en un paisaje devastado por la guerra, no hay glorificación de las hazañas bélicas ni exaltación del ardor guerrero, sino una aproximación a la contienda que da cuenta de toda su complejidad.

Fuente: Cuaderno del Cine Club Universitario / Aula de Cine.

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