Chronicle (2012)

Cine Club Universitario

Con CHRONICLE, film de superhéroes con estética found footage y ópera prima tanto de su director como de su guionista, Josh Trank y Max Landis, el Área de Cine y Audiovisual (Cineclub universitario / Aula de Cine) de La Madraza inicia el ciclo «A 20 años del siglo XX. La cultura y la ciencia en la sociedad digital». CHRONICLE es una obra brillante y muy sólida, que ofrece un retrato muy certero de la adolescencia.

Se podrá acceder a la proyección de la misma reservando entrada en este enlace. La reserva de entrada se podrá realizar hasta las 17:00 horas del día de hoy. Y la película se verá, a las 19:00 horas, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario.

Renovación de los esquemas dramáticos del género superheroico

Recogiendo el testigo de lo planteado por el guionista Robert Kirkman en su serie “Invencible”, lo que tanto Landis como Josh Trank han intentado con CHRONICLE es renovar los esquemas dramáticos del género superheroico, respetando la mayor parte de los elementos básicos de los héroes adolescentes, pero trasladándolos a un entorno social claramente post 11-S. No tanto porque sus protagonistas se relacionen de forma más íntima con las nuevas tecnologías y las redes sociales, que también, como porque, y ahí marcan su distancia respecto a la piedra de toque que supone Peter Parker, puede decirse que les niegan todo atisbo de optimismo, y convierten la adquisición de sus poderes prácticamente en una tragedia shakespeariana que no puede tener final feliz. Una visión negativa de la existencia más a tono con el ánimo de sus potenciales espectadores. 

No es casualidad, en ese sentido, que el eje narrativo de la película sea Andrew Detmer (Dan DeHaan), realmente concebido por Landis como una especie de reverso tenebroso de Parker/ Spiderman. A través de él, Trank y Landis permiten al espectador (re)descubrir el paso por la adolescencia como un auténtico infierno, y la obligación que conlleva de responder a una serie de expectativas generales, a no ser que se asuma la inevitabilidad de ser marginado o incluso humillado por tus compañeros. Desde luego, ni dulcifican ni ponen paños calientes sobre una época de la que ha habido y habrá mucha literatura, porque lo que buscan es un retrato verídico, en toda su crudeza, de la psicología teen. Claro que, de la misma manera que aplican esa idea sobre lo más duro de dicha etapa, también lo hacen sobre algo mucho más positivo como la honestidad, la franqueza de la amistad que se produce entre adolescentes. Y ahí, los dos creadores del film demuestran una habilidad más que notable para hacer evolucionar, paso a paso, la relación de Andrew con su primo Matt Garetty (Alex Russell) y su amigo Steve Montgomery (Michael B. Jordan) a raíz del desarrollo de sus respectivos poderes, y cómo se va cimentando ésta a medida que pasan tiempo juntos y experimentan con el uso de sus nuevas habilidades. Ahí juega un papel primordial el uso del formato del found footage en la narración, ya que gran parte de la crónica de esa amistad se construye sobre los vídeos de las gamberradas y las desventuras varias del trío, que tan pronto emplean un humor cafre y políticamente incorrecto que recuerda a Jackass (2000-2002), como refieren a los vídeos colgados en YouTube o portales similares por los propios teenagers.

Una reflexión sobre los peligros psicológicos del exceso de poder

CHRONICLE es también una reflexión sobre los peligros psicológicos del exceso de poder, y cómo este puede acabar de desequilibrar a una persona con trastornos de personalidad previos. Así, considerando a Andrew, además de como una especie de anti-Spiderman, también como una versión masculina y contemporánea de la protagonista de Carrie (Brian De Palma, 1976), es más fácil entender su lenta y progresiva evolución de víctima a ejecutor: para sobrevivir a la dureza de su entorno, se ve obligado a mimetizarse con quienes lo maltratan, volviéndose como ellos y mostrándose así incapaz de empatizar con su víctima. Hasta el punto de que esta falta de empatía y de responsabilidad con respecto al otro le lleva a creerse superior.  A partir de esa transformación puede trazarse otro paralelismo con Tetsuo, el pandillero con poderes psíquicos de Akira (Katsuhiro Otomo, 1988) que también perdía el sentido de la realidad a medida que iban creciendo sus capacidades; de hecho, la preparación del enfrentamiento climático de la historia discurre también de forma muy similar a la de la que sigue siendo una de las producciones más importantes de la historia de la animación japonesa: el aire de fatalismo trágico de sus últimos compases, es tremendamente similar. Lo que no deja de ser lógico, teniendo en cuenta que dicha parte del metraje se inspira en la estética apocalíptica impuesta por Otomo, aplicando con inteligencia y con buen gusto la influencia del anime.

Fuente: Tonio L. Alarcón, “Chronicle: la memoria de todo un universo”, rev. Dirigido, marzo 2012. Disponible en el cuaderno de este ciclo.