Hace cincuenta años, recién fallecido el dictador Francisco Franco, se estrenó una obra teatral que tuvo una gran repercusión artística y una no menos resonancia social y política. La obra, Camelamos naquerar, se representó por primera vez en el auditorio de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada el día 20 de febrero de 1976.
No fue fácil llegar a ese estreno. La censura gubernamental ponía numerosas trabas. El guion del espectáculo presentado para su aprobación previa, como exigían las leyes, era sospechoso. En aquellos años de miedo y oscuridad, en los que hasta para respirar había que pedir permiso a la ‘autoridad competente’, como se decía entonces, cualquier iniciativa cultural que resultara innovadora, que hiciera algún tipo de crítica a los fundamentos del régimen franquista, que oliera a libertad y democracia, se consideraba subversiva. Y prohibida por tanto. La historia de la censura en España durante el franquismo es atroz.
Camelamos naquerar no resultaba del agrado de los censores. Hablaba de gitanos, de su pasado de persecución e injusticias, de derechos, de reparaciones. Ya el propio título era una advertencia: Camelamos naquerar, es decir, queremos hablar en lengua romaní. Y en esas dos escuetas palabras estaba concentrado su propósito: era hora de que los gitanos hablaran, de que contaran su dolorosa historia, de que denunciaran su menosprecio y marginación. Que unos gitanos pidieran hablar en un país asentado en el silencio, obligado a callar so pena de represión y cárcel, era inaceptable.
No fue fácil el camino hasta el estreno. El desconcierto generado tras la muerte de Franco ayudó, sin embargo. La democracia aún no había llegado, pero el dictador ya no estaba. La sociedad había cambiado y demandaba en la calle libertades.
Finalmente, Camelamos naquerar pudo estrenarse y la Universidad de Granada tuvo en ese acontecimiento un papel relevante. Patrocinó la obra y cedió un espacio propio para la representación.
El tremendo éxito de la obra se debió no solo a sus excepcionales cualidades artísticas, los textos y la puesta en escena impresionaron a los espectadores desde el primer momento, sino al sentido de su reivindicación. Era un grito de los gitanos, pero a la vez de la sociedad española en su conjunto. Ese querer hablar era una necesidad colectiva. Por boca de los gitanos gritaban los encarcelados, los perseguidos, los oprimidos, los exiliados, los muertos.
En no pocas representaciones, junto a los aplausos y vítores, se escuchó el grito que entonces dominaba entre los demócratas: amnistía, libertad… amnistía libertad, amnistía, libertad…
Lo relevante es que, aunque gitana, aquella rebeldía daba voz a otras rebeldías que se manifestaban en otras lenguas y en otros lugares. El flamenco se presentaba así como un lenguaje universal, capaz de expresar de un modo hermoso y fiero lo que tantas personas querían decir. De ahí su enorme éxito. Lo que ahora nos parece consolidado era una novedad hace medio siglo.
Rememorar aquel estreno, como hace la Universidad de Granada, es un acto de justicia, bien oportuno en un tiempo en que el racismo renace, se expande, se hace violento.
Juan Mata



ARCHIVOS DISPONIBLES EN EL ARCHIVOS DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA
Dossier de prensa de Camelamos Naquerar. ES AUG L 105 BIOSAN CAJA 04622 (pdf)
Cartel del estreno. B-29-39(3a) – ES AUG {R 102} BIOSAN CAJA 10955 / 015 (pdf)
OTROS ARCHIVOS DISPONIBLES EN MADI
Programa de Camelamos Naquerar editado por el Secretariado de Extensión Universitaria de la Universidad de Granada. 1976 (pdf)
OTROS ARCHIVOS DISPONIBLES EN RED
Impacto mediático de Camelamos naquerar en la Prensa de la Transición democrática. JQ Azzarelli. Universidad de Sevilla, 2016. 7, 2016. (Tesis doctoral)