De un crepúsculo a una meridiana

Escrito por
Anaïs Florin

De un crepúsculo a una meridiana1

Anaïs Florin

Llevo un tiempo trabajando sobre la posibilidad del archivo, de su presencia y materialidad, y sobre la necesidad de rastrear prácticas de custodia que alertan de su vulnerabilidad ante las amenazas de borrado, tanto simbólico como físico, desde las estructuras de poder. En Valencia, estoy vinculada a dos proyectos de archivística autónoma: El punt Espai de lliure aprenentatge2, un proyecto autogestionado que pretende crear un centro de documentación y una biblioteca sobre movimientos sociales y A hores d’ara3, un archivo digital que recoge materiales producidos por personas y colectivos vinculados a la defensa de la Huerta de Valencia durante las últimas décadas. Ambas iniciativas plantean la importancia de cuidar y facilitar el acceso a aquellos materiales que la institución no contempla como relevantes o adecuados, y de cómo, obviándolos, perpetúa un relato que se convierte en hegemónico. En paralelo, he transitado procesos, tanto a través de mi práctica artística como militante, que me han llevado a pasar tiempo buscando y recopilando documentación, visitando archivos personales y colectivos que atesoran las huellas materiales de relatos no contados, muchos vínculos afectivos, y que tratan de sortear aquella pulsión de muerte que nombra Derrida, inherente a la fisicidad del documento. 

No obstante, en 2023, el foco cambia, mientras estoy desarrollando el proyecto de Custodiar lagunas. Encuentros y afectos en torno a la archivística autónoma4, en una conversación con Alberto Gómez Roda el archivero del Arxiu Històric Sindical José Luis Borbolla de CCOO PV, una anécdota, la primera de muchas: la noche del 23F, en Valencia, en algunas calles y patios privados, se encienden pequeñas hogueras en las que se destruye documentación que podría poner en riesgo la vida de muchas personas, en función de lo que sucediera en las siguientes horas. 

El 23 de febrero de 1981, en Madrid, a las 18h23, un grupo de guardia civiles bajo el mando del teniente coronel Antonio Tejero asaltó el Palacio de las Cortes durante la votación para la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, quedando secuestradas las personas presentes en su interior. Unos instantes más tarde, el teniente general Jaime Milans del Bosch, proclama el estado de excepción en la III Región Militar (Alicante, Castellón, Valencia y Murcia), desplegando tanques y tropas por la ciudad de Valencia en diferentes puntos estratégicos, además de tomar el control de todas las emisoras de la zona. 

Durante las dieciocho horas que dura el intento de golpe de Estado, mientras el país entero parece estar a la escucha atenta de todo aquello, algunos cuerpos se alejan momentáneamente de los transistores, rebuscan papeles, listas de nombres, carnets, panfletos y libros. Limpian su casa, dicen algunos. Los gestos aprendidos de la clandestinidad vuelven, el deseo de desaparición y la necesidad de borrar las huellas materiales que podrían suponer una condena. Estos gestos, se multiplican a lo largo del territorio, durante unas horas y de forma simultánea se queman, destruyen, tiran, esconden papeles que reivindican una libertad ganada poco antes en el régimen de visibilidad: 

“Y no faltaron escenas de destrucción de carnets de partidos y sindicatos, revistas y libros que pudieran ser considerados subversivos por los golpistas.”5

“Un amigo del cuerpo (de tendencias socialistas) les cuenta que les han dicho, a las fuerza del orden, que vayan a Comisiones Obreras, donde, por cierto, en esos momentos se enciende una pira funeraria con las filiaciones de cientos de trabajadores.”6

“Vaig pensar a buidar i netejar la casa: no només emmagatzenamava els exemplars de L’Horta, sinó tota classe de revistes, pamflets i llibres que, arribat el cas, no haurien estat les lectures més recomanades per aquella sobtada autoritat militar, por supuesto.”7 

El proyecto De un crepúsculo a una meridiana8 pretende poner el foco sobre los gestos de destrucción de documentación que se dieron durante las dieciocho horas que duró el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, y plantea explorar las potencialidades que ofrece la investigación y práctica artística para articular un posible relato coral en torno a estas experiencias. Se trata así de acercarse, de forma situada, a un hecho histórico como es el 23F desde las intersecciones que se dan entre los tiempos biográficos y el tiempo histórico a través de una serie de acciones similares que suceden de forma clandestina y simultánea a lo largo del territorio del Estado español durante aquella noche. De un crepúsculo a una meridiana es el tiempo que dura el despliegue de otra geografía hecha de gestos furtivos del intento del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. 

Este proyecto arranca, dos años más tarde, dentro del programa de las Residencias Creativas de Las Cigarreras, durante cuatro semanas entre los meses de octubre y noviembre de 2025, en la ciudad de Alicante. Dentro de este marco, la propuesta se ha desarrollado en torno a dos ejes. Por un lado, he podido acceder a documentación producida durante los días siguientes del intento de golpe de estado en el Archivo de la Democracia y el Archivo Municipal de Alicante, centrándome principalmente en la prensa escrita de los días 24, 25 y 26 de febrero, con el fin de poder entender y analizar los discursos y relatos existentes sobre aquello que sucedía fuera del Congreso (las calles, los locales, etc.). 

Por otro lado, ha sido importantísimo poder contar con los recuerdos de Maribel, Miguel Ángel, Manolo, Gloria, Manuel, Cita, Pascual, Francisco, Ignasi, Miguel, Concha, Tomás y Llum sobre sus noches del 23F en los contextos de Alicante, Elche, Villena, Elda y Salamanca. La mayoría de estas personas estaban y/o están vinculadas a diferentes organizaciones políticas como son el Partido Comunista de España, el Moviment Comunista del País Valencià, la Liga Comunista Revolucionaria, la Confederación Nacional del Trabajo, Comisiones Obreras y el Sindicat de Treballadors i Treballadores de l’Ensenyament del País Valencià, entre otras. Con ellas hemos sobrevolado los últimos años de la dictadura, la militancia en la clandestinidad, los saltos, el clic clic clic de las multicopistas que había que proteger y que producían papeles con propuestas de libertades colectivas. Nombramos la represión que no cesó con la muerte del dictador, los cuerpos que cayeron y el silencio dentro de las casas. Pero también, hablamos de deseos que movilizaban, de estrategias de organización colectiva, de asambleas, de huelgas, de derechos y de una juventud con ganas de cambiarlo todo. 

El 23 de febrero de 1981 a las 18h23, algunas de ellas trabajan, otras están en casa, unas se enteran en el momento de los disparos y otras un poco más tarde. Por unos instantes, el tiempo se abre, el pasado invade el presente y proyecta un futuro de terror. Los movimientos son rápidos, algunos improvisados y otros ya planificados: volver a casa, esconderse en la casa de otra persona, juntarse con otras, valorar irse a la mañana siguiente y esconder o destruir la documentación comprometida para una misma y para todas las compañeras. Estos gestos se multiplican en la oscuridad de noche mientras suena el bando militar en la radio y algunos grupúsculos evidencian su apoyo al golpe en la calle. Sus testimonios ensanchan las grietas de un relato de absoluta normalidad que se extiende por las páginas de la prensa de aquellos días, y dan comienzo a esta investigación con vocación de continuidad. 

A todas ellas, agradecerles su tiempo y su generosidad. Agradecer también a las personas que me permitieron llegar a ellas, Irene, María, Paco, Cala, Manuela y Assum y a Leticia Cano por el acompañamiento de este proceso. 

Bio:

Artista e Investigadora Postdoctoral entre la Universitat Politècnica de València y la Universitat de Barcelona. Trabaja principalmente en el ámbito de las prácticas en contexto, prestando especial interés a los relatos, memorias y luchas asociadas a las transformaciones territoriales. Su trabajo, que orbita alrededor del archivo, utiliza la historia reciente como vehículo para reflexionar en torno a la idea de comunidad y a la ciudad como lugar de encuentros pasados, presentes y futuros. 

Doctorada por la Universitat Politècnica de València en el programa de Doctorado en Arte, Producción e Investigación, ha sido becada por programas como Cultura Resident y COSSOS del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, Museum of the Commons – Climate de L’Internationale del Museo Reina Sofía y Estéticas Transversales de IDENSITAT. Ha participado en eventos como Poliniza Dos, Bien Urbain – art dans et avec l’espace public, la Biennal de Mislata Miquel Navarro – Premios de Arte Público o Manifesta Biennial Europe’s Nomadic Biennial – Manifesta 15 Barcelona, así como en actividades y exposiciones en instituciones como el Centre del Carme Cultura Contemporània, el IVAM Centre Julio González o el Centre Cultural La Nau – Universitat de València. 

Notas:

1 Este artículo forma parte del proyecto Recordar la Tierra. Prácticas Artísticas, Contra-Archivos y Procesos de Defensa Territorial (CIAPOS/2024/345) de la Conselleria de Educación, Cultura, Universidades y Empleo, cofinanciado por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+), a través del Programa Operativo del Fondo Social Europeo Plus 2021-2027 de la Comunitat Valenciana.
2 Para más información sobre el proyecto El punt Espai de lliure aprenentatge: https://elpuntvalencia.org/
3 Para más información sobre el proyecto A hores d’ara. Experiències i memòria de la defensa de l’horta a través del seu arxiu: https://ahoresdara.com/arxiu/
Custodiar lagunas. Encuentros y afectos en torno a la archivística autónoma, plantea un proceso compartido en torno a la archivación autónoma, las problemáticas que ésta aborda y las herramientas y vínculos que despliega, con el deseo de posibilitar intercambios entre personas y colectivos archivantes, en una escala de proximidad, a través de encuentros y acciones, dentro y fuera de la institución. Custodiar lagunas. Encuentros y afectos en torno a la archivística autónoma es un proyecto producido por el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana a través del programa de residències Cultura Resident – Mediación, en colaboración con el Centre del Carme Cultura Contemporània. Para más información sobre el proceso: https://anaisflorin.com/custodiar-lagunas/
Diario de Valencia, número 59, Miércoles 25 de febrero de 1981. 
6 23F. 25 anys després. Unió de Periodistes Valencians, Valencia, 2006
7 “Pensé en vaciar y limpiar la casa: no solo almacenaba los ejemplares de L’Horta, sino toda clase de revistas, panfletos y libros que, llegado el caso, no habrían sido las lecturas más recomendadas por aquella repentina autoridad militar, por supuesto.” (Traducción de la autora) 23F. 25 anys després. Unió de Periodistes Valencians, Valencia, 2006
8 De un crepúsculo a una meridiana es un fragmento del subtítulo del reportaje “Dos días de febrero”, publicado en número 205  El País Semanal, titulado “Las 18 horas” el domingo 8 de marzo de 1981: “De un crepúsculo a una meridiana: dieciocho horas que tuvieron al país en vilo y resuello contenido a idas y a vueltas entre la angustia y la esperanza”. El intento de golpe empezó el 23 de febrero a las 18h23 y terminó hacia medio día del 24 de febrero. 

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