En 1583, y tras una fructífera etapa de veinte años en Roma, el compositor abulense Tomás Luis de Victoria expresó a Felipe II –en la dedicatoria de su Missarum Libri Duo– su anhelo de regresar a España para buscar retiro y descanso. Ese deseo se materializó en 1587, cuando el monarca lo nombró capellán de su hermana, la emperatriz María de Austria –viuda de Maximiliano II–, quien vivía retirada en el Convento de las Descalzas Reales de Madrid junto con su hija, la infanta Margarita.
Tras la muerte de su protectora en 1603, Victoria compuso una misa de réquiem en su memoria, que publicó en 1605 con el título Officium Defunctorum, sex vocibus. In obitu et obsequiis Sacrae Imperatricis. Esta obra, que el propio músico –fallecido en 1611– definió como su «canto de cisne», está hoy considerada una de las cumbres de la polifonía del Renacimiento y nos sigue sorprendiendo por su perfección técnica y retórica.
En el presente concierto, el Coro Manuel de Falla interpretará este monumento de la música universal en un diálogo con el Grupo de Teatro y Danza de la Universidad de Granada. A través de una visión escénica contemporánea, el proyecto busca aproximar al espectador a la solemnidad del rito original, trascendiendo lo puramente auditivo y convirtiendo la sala en un espacio vivo donde los elementos sonoros y el movimiento se desplazan por cada bóveda y rincón. De este modo, voz, danza, reverberación, luz y artificio se unen para explorar desde otro ángulo una de las obras más interpretadas de Tomás Luis de Victoria.