En algún rincón del Universo, la Pastora Intergaláctica acaba de encontrarse el Voyager Golden Record, lo escucha y decide visitar la Tierra. Busca la pista de aterrizaje y a encuentra: alguna superficie característicamente simétrica. En el instante de atravesar la atmósfera, se difracta en seis entes más o menos antropomórficos. Una vez han tocado la tierra, escanean su nuevo entorno, tratan de comunicar mediante los sonidos y las imágenes incluidas en el disco que los ha traído hasta aquí, hasta que intentan mimetizarse grotescamente con lo que perciben.