Granada, 1526. Su proceso siempre ha llevado y lleva Garcilaso
Tanto las categorías convencionales de italianismo y petrarquismo como la noción alternativa de animismo propuesta por Juan Carlos Rodríguez para explicar la novedad de la poesía lírica española en la primera mitad del siglo XVI se muestran relativamente insuficientes ante la novedad de la escritura de Garcilaso. Con el fin de medir esta insuficiencia, propongo una lectura de la “Epístola a Boscán” como texto matricial y programático de una nueva poesía que no se deja confinar por estas categorías. La combinación, en este extraordinario poema de Garcilaso, de elementos de realismo cómico, antipetrarquismo satírico y metafísica aristotélica, desemboca en una defensa de la potencia existencial de las cosas y la singularidad incomunicable de las almas que resulta difícilmente compatible con los presupuestos del petrarquismo y del animismo. Solo una teoría de la amistad como ámbito compartido de respeto ontológico al otro en tanto que otro, y a las cosas en tanto que cosas, puede sostener una poética de la aspereza (la dureza, la separación, la distancia) como la que propone Garcilaso, más cerca de Dante que de Petrarca, más amigo de Aristóteles que de Platón.
Julián Jiménez Heffernan
Enseña literatura inglesa en la Universidad de Córdoba. Su investigación se ha centrado en la obra de Shakespeare, la poesía metafísica y la novela moderna, de Richardson a Gordimer. Se ha ocupado también de cuestiones de teoría literaria desconstructiva y marxista. Como hispanista, ha escrito sobre Cervantes, García Lorca y Juan Goytisolo.