Un millón en la basura (1967)

Área de Cine y Audiovisual / Aula de Cine/Cineclub

Película enmarcada en el ciclo dedicado a LA COMEDIA CLÁSICA ESPAÑOLA, segunda entrega de nuestra sección (RE)DESCUBRIR EL CINE ESPAÑOL, realizado en FEBRERO 2015.

 “Sigo feliz de haber hecho UN MILLÓN EN LA BASURA. Es un bonito cuento de Navidad que escribieron Masó y Coello con gran sensibilidad y talento. Lo hice en su propio jugo. Las calles del Madrid navideño las rodó maravillosamente Mariné. José Luis López Vázquez hizo uno de sus mejores trabajos dramáticos, recibiendo el Premio Nacional como intérprete. Fue muy justo. Todos los actores -Julia Gutiérrez Caba, Somoza y, sobre todo, Juanjo Menéndez- estaban perfectos, sinceros y ‘llenos de Navidad’. Ellos son los auténticos héroes del film. Cada uno es, fue y será un protagonista de cualquier historia. Yo hice la película muy deprisa. Eso fue, quizás, un factor de la espontaneidad que tiene la película.

Amo mucho a los actores, y viéndolos encarnar los personajes de este cuento se justifica. He dirigido a muchos. De ellos he aprendido. Y con ellos me he comunicado. Ya no existen las casas pobres, las estrechas calles, el mundo obrero pobre de esa época de Madrid. UN MILLÓN EN LA BASURA es un documento único de la ciudad.

Realicé la película en sólo cuatro semanas y rodé buena parte de ella, como experiencia, con dos cámaras simultáneas. Los exteriores nocturnos en las calles de Madrid se pudieron filmar, a pesar de la poca luz de que disponíamos, gracias a la gran pericia de Juan Mariné. Se consiguió una forma de interpretación que mezclaba el melodrama con el sainete, que creo que suelen estar muy unidos, sino que se contemplen los ejemplos de Arniches y del italiano De Filippo. Gustó mucho y eso que las películas de pobres no suelen funcionar bien. A mí me gustan mucho porque prefiero la realidad; y es que también existen los pobres, aunque hay gente que parece que no lo sabe. Incluso la gente, que es de verdad pobre, no se considera así. Los distribuidores y exhibidores protestaron mucho por los ambientes de pobreza y con las escenas de noche, y no sé por qué. Y en UN MILLÓN EN LA BASURA había mucho de todo eso.

Recuerdo un suceso gracioso que habla de la realidad de sus personajes. Un día, al terminar el rodaje, vestidos con los trajes de faena, López Vázquez, Juanjo Menéndez y yo mismo entramos en una tienda lujosa para ver unas vinagreras de plata que había en el escaparate. El empleado, fino y elegante, nos expulsó a los tres del establecimiento…Por cierto las vinagreras, vistas de cerca, no eran para tanto”.

José María Forqué

   «[…] UN MILLÓN EN LA BASURA tiene mucho de sainete y en ella, se descubre una gran dosis de humanidad y de simpatía, dentro de la evidente intención aleccionadora, que se manifestará claramente en el desenlace: anécdota con moraleja que puede tener un antecedente ilustre en algunas películas de Frank Capra. Aparte de las concomitancias temáticas, el estilo empleado por el director español se acerca también al del americano, acaso porque es el que va bien a estos temas. Es una realización sencilla, de lenguaje expresivo y técnica adecuada, que tiene la finalidad inmediata de acercarse al espectador, el cual se lo agradece y lo pasa bien. Es estupenda la dirección de actores, de los que se extrae mucho más que oficio al servicio de unos personajes que se hacen entrañables, muy cerca del melodrama.

Pascual Cebollada

   «[…] esta película está llena de imágenes sorprendentes, de hermosísimos hallazgos visuales, de tomas donde la luz madrileña -de un Madrid crepuscular, entre barojiano y neorrealista- se despliega en toda su gama de matices.»

   «[…] Es una película muy emotiva y realista donde José María Forqué se arriesga a mostrarnos lo peor de la España profunda y mísera del franquismo, las consecuencias de un régimen en un país que no se ha recuperado de la Guerra Civil. Esa España que nadie podía enseñar.»

  Reflejo de la realidad social española

   Aunque rodada entre finales de la década de los cincuenta y de los sesenta, durante la dictadura franquista, UN MILLÓN EN LA BASURA, bien podría ser considerada como un fiel reflejo de la realidad social española del Siglo XXI. En ambos casos, el triunfalismo propio del discurso oficial contrasta con la realidad de una clase media empobrecida y endeudada que solo puede sobrevivir en un contexto caracterizado por una ausencia total de perspectivas. Esta clase social aparece representada, en UN MILLÓN EN LA BASURA, a través de Pepe, empleado municipal del servicio de limpieza, que vive con su familia en un suburbio de Madrid.

   Pepe tendrá la suerte de encontrar, en una de sus rondas nocturnas, un millón en un contenedor de la basura. Lo que podría haber sido la solución a sus problemas se convertirá en pesadilla expresada en la lucha interior de nuestro protagonista y su entorno entre utilizar el dinero encontrado para vivir dignamente o devolverlo al ser consciente de que nos suyo y, por tanto, no está bien servirse del mismo.

   El hacer lo correcto le deparará una solución feliz que evitará el embargo de su casa aunque ese favorable cambio de rumbo no será más que una tirita, una limosna, que no soluciona el problema de fondo, como bien muestra UN MILLÓN EN LA BASURA, con otros vecinos del barrio de Pepe, que acaban siendo desalojados de su casa.

 

Fuente: Cuaderno del ciclo dedicado a LA COMEDIA CLÁSICA ESPAÑOLA, segunda entrega de nuestra sección (RE)DESCUBRIR EL CINE ESPAÑOL, realizado en FEBRERO 2015.