TIBURÓN

Área de Cine y Audiovisual / Cine Club

Captura de pantalla 2016-02-25 a las 18.07.48   “TIBURÓN viene a ser algo así como la tabla de los diez mandamientos del cine. Un inteligente cóctel en el que su director y montadora, luchan contra una historia mediocre para convertirla en una narración formidable compensada en todas sus partes.”

Felipe Vega

   “Con TIBURÓN decidí hacer una película que llegara al público en dos niveles: primero un golpe en el plexo solar, y después un gancho justo encima de la nariz. Nunca tuve mayor ambición. Todo se reduce a movimiento, suspense y miedo.”

   “El tiburón de mi película no es necesariamente el mal: hace tan solo aquello que millones de años de evolución le han enseñado a hacer: nada y devora. Es un elemento del equilibrio natural, no tiene malas intenciones: para él descuartizar a una mujer o a un atún es exactamente lo mismo.”

   “Un día había ido a la oficina de Dick Zanuck para hablar del primer montaje de LOCA EVASIÓN. Al salir vi un montón de manuscritos de una obra no publicada. Se titulaba “Jaws”. No sabía lo que significaba “Jaws”. No sabía si era una especie de novela épica sobre un dentista o era algo pornográfico. Recuerdo que cogí uno y le dije a la secretaria de Dick que me lo llevaba. Lo leí durante el fin de semana y me di cuenta de que quería hacer la película. Las últimas ciento cincuenta páginas estaban llenas de inspiración. El lunes hablé con Dick y David y les dije que estaba muy interesado en dirigir la película. Pero ellos me dijeron que cuando compraron los derechos para hacer la película contrataron también a un director llamado Dick Richards. Les dije que si algo salía mal que me llamasen. Tres semanas después recibí la llamada de mi agente diciéndome que Dick Richards ya no estaba en el proyecto y que Zanuck quería que yo dirigiese la película”.

Steven Spielberg

   Algunos momentos de TIBURÓN nos muestran al Spielberg más enraizado con la idea del clasicismo cinematográfico norteamericano: la filmación frontal de la conversación en el transbordador entre Martin Brody, el jefe de policía de la apacible localidad costera de Amity, y el alcalde Vaughn, cuando las fuerzas políticas del lugar presionan a Brody para que no cierre las playas ante la amenaza de un tiburón y con la temporada estival a punto de empezar. Hasta ese momento, y con excepción de la secuencia inaugural, la del ataque del escualo a la muchacha desnuda que se baña de noche, TIBURÓN es un film que discurre por cauces ortodoxos: presentación leve de personajes, panorámica también breve sobre el lugar en el que van a acontecer los hechos, pintura familiar, otro mundo edénico ungido por la estética de Norman Rockwell que va a ser sometido a un durísimo correctivo físico, moral, ético -recuérdese la demoledora escena en la que la madre del niño devorado por el escualo abofetea a Brody en plena calle por no haber cerrado las playas conociendo la amenaza- e incluso económico, aunque la ambición y egoísmo del alcalde Vaughn y resto de fuerzas vivas de Amity quedan rápido fuera del relato.

imagentiguron   Tras esa frontalidad y transparencia en la puesta en escena del primer pero aún blando conflicto, ya que Brody no tiene suficientes elementos de peso para ordenar el cierre de las playas y debe aceptar las sugerencias del alcalde, viene el segundo ataque del tiburón, el primero si contemplamos el ataque inaugural como una suerte de prólogo de la historia. Entonces Spielberg realiza un movimiento de cámara sobre Brody, cuando este ve al niño del flotador hundirse en un charco de sangre en el agua, que es muy similar al del travelling óptico que nos sugiere “el abismo que sube y se desborda” (en palabras de Eugenio Trías) en el momento de la caída del policía al comienzo de Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958). La mejor forma para expresar el terror en Brody, quien sabe de la presencia del escualo pero no ha podido demostrárselo al alcalde -de ahí su error y su sentimiento de culpa cuando la madre del pequeño le abofetea en público-, a la vez que el primer punto de ruptura en relación a la manera de filmar de Spielberg: TIBURÓN, más allá de lo que representa para el género de terror  es una de las propuestas de Spielberg a la vez más formalistas y más rupturistas, un film que se cobija debajo de un determinado legado clásico para ofrecer, al mismo tiempo, algunas de las soluciones expresivas más imaginativas en la filmografía del director.

 TIBURÓN se divide, sin escindirse nunca, en dos partes trabajadas de forma distinta.

   En el primer gran bloque, los ataques a intervalos del enorme escualo están situados estratégicamente entre retratos y colisiones de personajes hasta fundirse en una única situación dramática, cuando uno de los amenazados por el tiburón es el hijo pequeño de Brody y su esposa Ellen: de lo colectivo se pasa a lo individual, aunque la postura del jefe de policía no resulte entonces más fuerte solo por haber visto en peligro la vida de su hijo. En esta primera parte, todo gira en torno a Brody: los hijos, la esposa, la relación con el resto de policías, el enfrentamiento con el alcalde, el trato con sus conciudadanos… Quint, el veterano cazador de tiburones, es solamente una presencia pasajera: advierte a la comunidad del peligro con el que se enfrentan y, después, pasa al fondo de un plano, sonriendo irónicamente al timón de su barco, cuando todo el mundo celebra la captura de un tiburón de proporciones normales creyendo que se trata del escualo que ha tenido atemorizada sus costas durante un par de días. Por su parte, el oceanógrafo Hooper no deja de ser el contrapunto a veces gracioso, en otras irritante, lo que seguirá siendo en el tramo último del relato.

1-tiburon-1975-de-steven-spielberg   La segunda parte atañe pura y simplemente a la caza del tiburón, al enfrentamiento entre el hombre y la bestia, al laconismo y desnudez del océano limpio en su superficie e inquietante debajo de ella como en una novela de John Cheever. Spielberg opera en este bloque como en el primero: las escenas de ataque y enfrentamiento se alternan con los momentos de calma en el camarote de la embarcación; hasta la fotografía granulada de Bill Butler en todas las escenas de interiores de la primera parte se repite en estos momentos de calma y nocturnidad en los que los tres protagonistas, el policía, el oceanógrafo y el cazador, pueden abstraerse de la situación en la que se encuentran, solos y en desventaja frente al tiburón. Quint adquiere resonancias melvillianas a su pesar. Su obsesión en dar caza al escualo es menor que la del capitán Ahab, pero él también tiene un motivo personal para embarcarse en esta aventura. Tras la famosa escena de Quint y Hooper mostrándose sus cicatrices, llega la confesión del cazador sobre su experiencia durante la tragedia del buque de guerra “Indianapolis”. Situándole en el tiempo pretérito de aquella situación histórica, Spielberg justifica la obstinación de Quint en dar caza al tiburón, le otorga un pasado específico y determinante al personaje (ninguno más lo tiene en el film) y le humaniza a la vez que le acerca al protagonista de “Moby Dick”, un referente antes que una influencia.

   Ficha Técnica:

  • Tibur_n-959518746-largeAño.- 1975.
  • Duración.- 125 minutos.
  • País.- EE.UU.  
  • Género.- Terror.
  • Título Original.- Jaws.
  • Director.- Steven Spielberg.
  • Argumento.- La novela homónima (1974) de Peter Benchley.
  • Guión.- Carl Gottlieb y Peter Benchley (y John Milius, Matthew Robbins, Hal Barwood y Steven Spielberg).
  • Fotografía.- Bill Butler y Rexford Metz (Technicolor – Panavisión).
  • Montaje.- Verna Fields.
  • Música.- John Williams.
  • Productor.- Richard Zanuck y David Brown.
  • Producción.- Universal Pictures.
  • Intérpretes.- Roy Scheider (Martin Brody), Robert Shaw (Quint), Richard Dreyfuss (Matt Hooper), Lorraine Gary (Ellen Brody), Murray Hamilton (Larry Vaughn), Jay Mello (Sean Brody), Chris Rebello (Michael Brody), Carl Gottlieb (Harry Meadows), Jeffrey Voorhes (Alex Kintner), Lee Fierro (sra. Kintner).
  • Premios.- 3 Oscars: Montaje, Banda Sonora y Sonido (Robert Hoyt, Roger Heman, Earl Madery y John R. Carter). Nominada a mejor Película.

   Apuntes y Curiosidades:

  • fototiburonTIBURÓN se comenzó a rodar frente a Massachusetts, en Martha’s Vineyard (en la ficción, la isla de Amity). Spielberg se permitió el lujo de presentar este legendario destino vacacional de los Kennedy como un infierno estival. Porque para él el infierno también estaba en la arena. Localizada en el corazón de una encantadora población costera con unas casas de madera blanca como salidas de un cuadro de Hopper, la película es una gran obra sobre la fobia al concepto de veraneo y a las multitudes: playas abarrotadas, cuerpos al sol, niños gritones…
  • En un principio Spielberg pensó en suavizar las escenas violentas con una banda sonora refinada. “No –dijo Williams al ver el primer montaje- Lo que aquí tenemos es una película de piratas con un toque de Fantasía (1940)”. El uso de esta música para TIBURÓN fue uno de los mayores logros del film, ya que estaba compuesta con espeluznantes melodías al estilo de Bernard Herrmann y manipuladas posteriormente, sobre todo en el inquietante tema principal.
  • Muy poco tiene que ver la película de Spielberg con el libro de Benchley. Si bien los personajes son los mismos, ni el desarrollo de la acción ni el mismo desenlace guardan mucha relación entre sí. Contribuyó a todo ello la participación de numerosos guionistas, que fueron enriqueciendo la pobre historia de Benchley hasta darle una solidez argumental que escapa totalmente al esquemático planteamiento inicial. El guión final se debió, en su mayor parte, a Carl Gottlieb –en la película además interpreta al “director del periódico local”- pero también intervinieron el autor –también en la película, como “el locutor de televisión”-, Richard Zanuck, David Brown, Howard Sackler, John Milius y el propio Spielberg. En lo referente a la intervención de éste destacar, entre otras cosas, su deseo de eliminar la importancia que el personaje del alcalde tiene en la novela –Spielberg se quejaba de que el libro era un batiburrillo de “Peyton Place” de Grace Metalious, “El padrino” de Mario Puzo, “El enemigo del pueblo” de Henrik Ibsen (aquí iría el tema del alcalde: intereses colectivos anteponiéndose a una realidad ecológica letal que no se quiere erradicar) y, claro está, “Moby Dick” de Herman Melville-, o las numerosas improvisaciones que sobre la marcha fue introduciendo -por ejemplo, la excelente escena del hijo de Brody imitando los gestos de preocupación de su padre: una muestra del gran talento del director para las escenas de familia-.
  • Otro de los indudables méritos del film es su excelente casting. A la hora de seleccionarlo se manejaron nombres muy conocidos, pero al final triunfaron los criterios más modestos, los que Spielberg utilizaría como norma en muchas de sus películas, que no eran otros que los de no utilizar a grandes estrellas que pudiesen influir en el normal desarrollo del film. Para interpretar a Brody se habló de Charlton Heston y Robert Duvall. Finalmente el director se decantó por el protagonista de French Connection (William Friedkin, 1971) de impávido rostro y nariz aplastada de tipo duro, puliendo el personaje “al estilo John Ford”: un policía callado y de agresividad contenida.
  • El éxito de TIBURÓN fue arrollador: se metió a las audiencias en el bolsillo, generando 260 millones de dólares en taquilla solamente en Estados Unidos. Además cambio tendencias e inauguró el fenómeno de las películas de verano destinadas al público joven y adolescente -los “blockbusters”-. Sin embargo, el éxito de TIBURÓN se debió a que Spielberg trabajo con los métodos predicados por el llamado “Nuevo Hollywood”: rodaje en decorados reales, cámara al hombro y reinvención de las películas de género como ya habían hecho El padrino (The godfather, Francis Ford Coppola, 1972) o El exorcista (The exorcist, William Friedkin, 1973).
  • También fue importante la repercusión sociológica del film: el pánico cundió entre los bañistas ese mismo verano de 1975, poco después del estreno en Estados Unidos, y hasta los centros hoteleros padecieron un notable descenso. Era la prueba de que TIBURÓN era más que un éxito. Era noticia.

CARTEL MARZO 2016 (Steven Spielberg)a 72   Fuente: Cuaderno del Cine Club Universitario.

   Si os ha gustado este post os animamos a compartirlo para que el mayor número de personas posible asistan y disfruten hoy de esta película del Ciclo Maestros del Cine Contemporáneo (VII): Steven Spielberg (1º parte), organizado por el Área de Cine y Audiovisual (Cine Club Universitario) de La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias, a las 21:00 horas. Versión original en inglés con subtítulos en español.

   Precio normal de la entrada: 2 €; Precio con carnet del Cineclub: 1,50 €.; Abono 10 sesiones: 9 €.

   ¡Muchas Gracias por leer!

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