Sobre Isaac Asimov, Ray Bradbury y Frank Herbert. Ciclo «Entre las estrellas y la Tierra: los mundos futuros de Isaac Asimov, Ray Bradbury & Frank Herbert»

Área de Cine y Audiovisual / Aula de Cine/Cineclub

Presentación de la persona y producción de Isaac Asimov, Ray Bradbury y Frank Herbert. Información complementaria al Ciclo «Entre las estrellas y la Tierra: los mundos futuros de Isaac Asimov, Ray Bradbury & Frank Herbert», organizado por el Cineclub Universitario / Aula de Cine, de La Madraza, los días 6, 9, 13, 16, 20 y 23 de Octubre de 2020, a las 21:00 horas, en la Sala Máxima. Espacio V Centenario. Entrada libre hasta completar aforo (aforo reducido).

El Buen Doctor

Isaak Yúdovich Azimov (1920-1992), nacido en Rusia, se trasladó a Estados Unidos en 1923. Se doctoró en química y fue profesor de la Universidad de Boston hasta que, en 1958, pasó a vivir de su trabajo como escritor. Fue un autor muy prolífico tanto en la ciencia ficción como en la divulgación científica, y posiblemente sea el escritor de ciencia ficción más conocido del gran público. Es conocida su aversión a viajar en avión, y algunos estudiosos han especulado sobre su posible agorafobia a partir de las características de algunos de sus personajes. Se le conoce cariñosamente con el sobrenombre de “El Buen Doctor”.

Relatos y novelas de robots

Formado en la escuela de John W. Campbell, entre su obra destacan los relatos y novelas de robots y el ciclo de la “Fundación” (Foundation, 1951), que introduce la ciencia predictiva de la psicohistoria y muestra un período de la historia galáctica siguiendo la vía marcada por “Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano” (The History of the Decline and Fall of the Roman Empire, 1776-1788) de Edward Gibbon. Los relatos de robots, que se recopilaron inicialmente en “Yo, Robot” (I, Robot, 1950) y finalmente en “Los robots” (The complete Robot, 1982), introducen el término “robótica” y las famosas Tres Leyes posiblemente sugeridas por Campbell. La trama juega con los posibles defectos de esas leyes, verdaderos mandamientos de un código ético y moral para los cerebros positrónicos de los robots asimovianos.

Otra de sus series famosas está formada por las novelas llamadas “de robots” iniciadas con “Bóvedas de acero” (The caves of steel, 1953), verdaderos relatos de misterio en los que un investigador terrestre colabora con un robot. En el resurgimiento de los años ochenta, Asimov ha prolongado esta serie fusionándola con la de las “Fundaciones” gracias a novelas como “Fundación y Tierra” (Foundation & Earth) publicada en 1986. En ellas llega a proponer una nueva Ley Cero de la robótica.

Otras de sus obras más conocidas son “El fin de la eternidad” (The End of Eternity, 1955) sobre una organización paratemporal llamada “Eternidad”, que protege el devenir histórico de las paradojas temporales al estilo de la “Patrulla del Tiempo” de Poul Anderson. También cabe destacar las narraciones complementarias del ciclo de Trantor emparentadas con las “Fundaciones” como “Un guijarro en el cielo” (Pebble in the sky, 1950), “En la arena estelar” (The Stars like dust, 1951) y “Las corrientes del espacio” (The Currents of Space, 1952).

“Los propios dioses” (The Gods themselves, 1972) es indudablemente una de sus mejores obras donde trata el tema de los universos paralelos y realiza una de las descripciones de alienígenas más fascinantes que nunca haya ofrecido la ciencia ficción.

El Hombre Bicentenario

Es autor de muchos relatos cortos que se recogen en diversas antologías de variado contenido temático. Actualmente trabaja junto a Robert Silverberg para convertir en novela algunos de sus relatos más famosos, como “Cae la noche” (Nigthfall, 1941), “A lo marciano” (The Martian Way, 1952), “El niñito” (The Ugly Little Boy, 1958) o “EL HOMBRE BICENTENARIO” (The Bicentennial Man, 1976). También ha adquirido justa fama como divulgador de temas científicos.

The Isaac Asimov Science Fiction Magazine

A partir de 1977, Asimov cedió su nombre para el título una nueva revista: “The Isaac Asimov Science Fiction Magazine”, que es una de las de mayor éxito en la ciencia ficción estadounidense durante los últimos años. Su nombre estimula también las ventas de nuevas colecciones de libros y un sinfín de antologías de relatos elaborados generalmente por otros especialistas, lo que proporciona una clara idea del atractivo de su nombre para los aficionados al género. Aunque su colaboración en estos casos suele limitarse a ceder el nombre y escribir una breve introducción de un par páginas, los lectores acuden embelesados al encanto de su nombre. Uno de los casos más curiosos de la explotación de su fama es la publicación de “Cuentos paralelos” (The Alternate Asimov, 1985), que incluye las novelas cortas que originaron “Un guijarro en el cielo” y “El fin de la eternidad”. Estos relatos son las versiones que habían sido rechazadas por los editores que las consideraron malas, lo cual obligó a Asimov a su reescritura y ampliación. Sin comentarios.

Ha publicado una voluminosa autobiografía en dos tomos “En la memoria todavía fresca” (In memory yet Green, 1979) y “En la alegría todavía sentida” (In joy still felt, 1980) muy amena e interesante.

Literatura de ideas

Obtuvo la distinción de Gran Maestro Nébula en 1986, y disfruta justamente del fervor popular por su forma literaria sin complicaciones y su gran facilidad de comunicación. Algunos críticos de última hora intentan propalar la idea de que su obra posee escaso valor por la poca entidad de su estilo literario y la escasez de su vocabulario, pero están claramente equivocados. Asimov es, sin ninguna duda, uno de los puntales de la ciencia ficción clásica entendida como “literatura de ideas” y uno de los autores que más ha contribuido en dar a conocer el género. Escribe con gran sencillez y amenidad para todo tipo de públicos. Aunque tal vez sea cierto que la obra posterior a “Los propios dioses” (su mejor obra) ha perdido mucho de su encanto y puede desmerecer la riqueza del Asimov clásico.

Poesía en prosa

Raymond Douglas Bradbury (1920-2012) nació en Illinois, pero tras la Gran Depresión se trasladó con su familia a Los Ángeles en 1934. Escritor, poeta, guionista de cine y televisión y autor teatral, es uno de los pocos autores del género conocido fuera de los cerrados ambientes de la ciencia ficción.

En los primeros tiempos de su carrera, su obra está fuertemente influida por Howard P. Lovecraft, y sus relatos suelen abordar temas terroríficos o fantásticos a los que aporta un estilo desusadamente cuidado que a veces se ha definido como “poesía en prosa”. De ahí su reconocimiento literario y el éxito que consiguió en los años cincuenta, época en que fue el autor de ciencia ficción con mayores ventas y el único que gozó de prestigio y atención en medios culturales.

Obras más destacadas de Ray Bradbury

Entre sus obras destaca una recopilación o “fix-up” de relatos titulada “Crónicas marcianas” (The Martian Chronicles, 1950), donde se describe la colonización de Marte con gran fantasía, colorido y emotividad. También cabe citar “EL HOMBRE ILUSTRADO” (The Illustrated Man, 1951), que utiliza el pretexto de un hombre con el cuerpo completamente tatuado para presentar las historias narradas en su piel: “LA PRADERA” (The veldt), “Caleidoscopio” (Kaleidoscope), “El otro pie” (The other foot), “La autopista” (The highway), “El hombre” (The man), “LA LARGA LLUVIA” (The long rain), “El hombre del cohete” (The rocket man), “Globos de fuego” (The fire ballons), “LA ÚLTIMA NOCHE DEL MUNDO” (The last night of the world), “Los exilios” (The exilies), “Ninguna noche o mañana particular” (No particular night o morning), “El zorro y el bosque” (The fox and the forest), “El visitante” (The visitor), “El mezclador de cemento” (The concrete mixer), “Marionetas, S.A.” (Marionettes, Inc), “La ciudad” (The city), “La hora cero” (Zero hour) y “El cohete” (The rocket).

Más famosa es la antiutopía sobre un futuro represor de la cultura de “Fahrenheit 451” (Fahrenheit 451, 1953), en la que la prohibición de los libros genera la aparición de un grupo de esforzados transmisores de la cultura que se sirven solamente de su memoria y “son”, cada uno de ellos, un libro, aquel que tienen la misión de recordar.

Lo más característico de su obra está recogido en abundantes antologías. Citaré tan sólo algunas de ellas: “Las doradas manzanas del sol”  (The golden apples of the Sun, 1953), “El país de octubre” (The October Country, 1955), “Remedio para melancólicos” (Medicine for Melancholy, 1959), “Las maquinarias de la alegría” (The machinery of joy, 1964) “La sirena y otras historias” (The fog horn & other stories, 1981) o “El convector Toynbee” (The Toynbee convector, 1989).

Fue nombrado Gran Maestro Nébula en 1988, aunque su relevancia dentro del género va perdiendo peso con los años, ya que muchos otros autores han accedido ya a la calidad literaria que le hizo famoso.

Frank Herbert y Dune

Escritor norteamericano que, tras desempeñar varias profesiones, empezó a publicar relatos cortos en 1952 en la revista “Startling Stories”. El primer éxito lo obtuvo en 1955 con “Under Pressure”, publicado por entregas en “Astounding”. Se convirtió en su primera novela: “Bajo presión” (The Dragon in the sea, aunque también se ha publicado bajo el título Under Pressure, 1956), donde aborda los problemas, esencialmente psicológicos, de la guerra submarina del futuro.

La obra de Frank Herbert (1920-1986) ha quedado marcada por el éxito sin precedentes de “DUNE” (1965), que le mereció los premios Hugo y Nébula. El libro provocó un gran impacto entre los aficionados y, sorprendentemente, obtuvo un éxito inesperado también fuera del reducido mundillo de la ciencia ficción: compuesta por dos novelas breves aparecidas en “Astounding” -“Dune World” (1963) y “Prophet of Dune” (1965)-, la serie, un tanto exageradamente dilatada a causa del éxito, está formada definitivamente por “Dune” (Dune, 1966), “Mesías de Dune” (Dune Messiah, 1969), “Hijos de Dune” (Children of Dune, 1976), “Dios Emperador de Dune” (God Emperor of Dune, 1981), “Herejes de Dune” (Heretics of Dune, 1984) y “Casa Capitular: Dune” (Chapterhouse: Dune, 1985).

“DUNE” trata del resurgimiento de un mesías en el seno de un Imperio Galáctico. Pero también aporta la ecología de un planeta sorprendente, Arrakis, cuya descripción supone el elemento de ciencia ficción hard de la novela, aunque esté inspirado en los desiertos terrestres. Y todo ello salpicado por las intrigas derivadas de la importancia político-económica de la Especia, sustancia utilizada por los navegantes espaciales para orientarse en su camino por el hiperespacio y que solo se produce en Arrakis. Junto a ello, “DUNE” ofrece un continuo desfilar de intrigas políticas de ámbito galáctico, poderes psi, sectas religiosas femeninas, una revolución y una cultura (la de los Fremen) amparada en una religión que se inspira sobre todo en el yihad islámico. Posiblemente ninguno de los elementos que componen “DUNE” sea original pero su conjunción bajo la importancia del elemento religioso y la crucial ecología del planeta confiere a la obra un indudable interés y atractivo, al que tampoco es ajeno la continua sucesión de intrigas políticas de gran alcance y el carácter de saga familiar. En 1984 se realizó la versión cinematográfica dirigida por David Lynch, película no muy apreciada por muchos de los lectores de la novela, a la que no hace justicia.

Quizás el éxito de “DUNE” ha oscurecido el resto de la actividad de Herbert como autor de gran calidad, con una narrativa marcada por el estudio en profundidad de problemas de tipo psicológico y el interés por la política, la religión y la ecología. Su tema más repetido es la investigación compleja y con gran inventiva de cómo se adaptará el ser humano a su entorno y a lo que le depara el futuro. En su obra destacan novelas como “Destino: el vacío” (Destination: Void, 1966 y reescrito en 1978),  un nuevo tratamiento de los problemas psicológicos asociados esta vez a la creación de una inteligencia artificial. También se adelantó a su tiempo en “Los ojos de Heisenberg” (The eyes of Heisenberg, 1966) al tratar sobre la ingeniería genética y la escisión de la sociedad que de ella deriva. La novela resulta una precoz y brillante advertencia sobre los peligros de la manipulación genética y la ingeniería social.

En “Los creadores de Dios” (The Godmakers, 1972), aborda con mayor brevedad gran parte de los temas político-religiosos que forman “DUNE”. Algunos críticos han utilizado de nuevo la religión para buscar una continuación de “Destino: el vacío” en “El incidente Jesús” (The Jesus Incident, 1979) y “El efecto Lázaro” (The Lazarus effect, 1981), escritos en colaboración con Bill Ransom.

En cambio, la inteligencia alienígena forma el eje del interés de “Estrella flagelada” (Whipping Star, 1970) y “El experimento Dosadi” (The Dosadi Experiment, 1977) que algunos críticos consideran una de las mejores especulaciones sobre seres extraterrestres que haya ofrecido la ciencia ficción. En una de sus últimas novelas, “La peste blanca” (The White Plague, 1982), un biólogo molecular, enloquecido por la muerte de su esposa tras un ataque terrorista, libera una plaga que generalizará su tragedia personal destruyendo a todas las mujeres. Tras la reproducción en gran escala del atentado terrorista que provocó la primera muerte, Herbert especula sobre la desaparición de la intelectualidad humana si se pierde el punto de vista femenino.

Sus relatos se han recogido en varias antologías como “El mundo de Frank Herbert” (The worlds of Frank Herbert, 1971), “El libro de Frank Herbert” (The book of Frank Herbert, 1973), “Lo mejor de Frank Herbert” (The best of Frank Herbert, 1975) y “Ojo” (Eye, 1985).

Oculto tras el gran éxito de una novela famosa, Herbert es (incluso al margen de “DUNE”) un autor de gran importancia por su seriedad en el tratamiento de los aspectos psicológicos y socio-políticos de sus narraciones. Algunos críticos han comparado su obra a la de James Gunn, John Brunner y Ursula K. Le Guin, pero las similitudes tan sólo pueden ser muy parciales.

Fuente: Miguel Barceló, Ciencia Ficción. Guía de lectura, col. Nova Ciencia Ficción (nº 28), Ediciones B, 1990.