Nacid@s tal día como hoy…22 de mayo: Laurence Olivier, Rafael Gil, Juan Calvo, August Wilhelm Sanberg, Richard Wagner, Arthur Conan Doyle y Hergé

Área de Cine y Audiovisual / Aula de Cine/Cineclub

Información complementaria a los ciclos del Área de Cine y Audiovisual (Cineclub universitario / Aula de cine) de La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea. Universidad de Granada.
Nacid@s tal día como hoy es una sección en la que, a partir de los natalicios diarios de personalidades del mundo del cine (o del mundo de la cultura que hayan tenido presencia de algún modo en la gran pantalla), hablaremos sobre sus trayectorias profesionales, prestando especial atención a aquellas de sus obras que hayan pasado por la pantalla del CineClub.
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Presentación

Muy completo se presenta este último día de la semana por lo que, al igual que en alguna ocasión anterior, vamos a citar telegráficamente a algunos de nuestros destacados hoy. El mítico actor y director británico LAURENCE OLIVIER, el excelente director del cine clásico español RAFAEL GIL y el no menos excelso actor de reparto, también de nuestra cinematografía, JUAN CALVO, ocuparan los comentarios más extensos. Pero más brevemente también queremos hablaros del gran pionero del cine danés AUGUST WILHEM SANDBERG, del maestro de la música RICHARD WAGNER, del padre de «Sherlock Homes» ARTHUR CONAN DOYLE y del padre de «Tintín» HERGÉ. Con ellos empezamos.

August Wilhelm Sanberg (1887-1938)

Nacido en Viborg hoy hace 133 años, AUGUST WILHELM SANDBERG, habitualmente reseñado como A.W.Sandberg, fue uno de los responsables, junto a otros muchos nombres que citamos a propósito de la entrada dedicada a Lars Von Trier, de la extraordinaria calidad del cine hecho en Dinamarca durante el periodo silente, dándole a esta cinematografía no solo su Edad de Oro, sino convirtiéndola además en modelo y referente para el resto de las cinematografías del mundo. En la 9º edición del taller dedicado a la Historia del Cine Mudo que hicimos en febrero de este año, vimos algunos de los títulos más notables de la obra de este cineasta, siendo precisamente un fotograma de uno de sus films de los años 20, la magnífica y conmovedora «El payaso«, la imagen anunciadora del taller. Junto a ésta (y a su primera versión), destacamos la excelente, divertida, muy hitchcokiana («La ventana indiscreta») y muy antonioniana («Blow up»), «El misterio de Hill Park«y el notable melodrama histórico «Corazones en lucha«.

Richard Wagner (1813-1883)

Si el pasado 15 de mayo, a propósito del guitarrista y compositor Mike Olfield, hablamos de la absoluta e indeleble identificación de su composición «Tubular Bells» con la película «El exorcista» en la que se usó, y la comparábamos con el caso similar del «Danubio Azul» y «2001», ¿qué decir de la «Cabalgata de las Valkirias» y la magistral «Apocalypse Now» de  Coppola? No es la única composición del maestro RICHARD WAGNER, nacido en Leipzig un día como hoy hace 207 años, que el cine ha usado, pero pocas han quedado (aunque las hay, como bien muestra este enlace) tan inseparablemente unidas a unas imágenes como ésta. En este otro enlace tenéis también aquellos films que se han centrado en su biografía.

Arthur Conan Doyle (1859-1930)

Pocos personajes del mundo de la ficción literaria han tenido un recorrido más amplio, constante y variado por los diferentes medios de  comunicación, del teatro al cine y al comic, de los seriales radiofónicos a la televisión y a los videojuegos, que el creado por el  escocés ARTHUR CONAN DOYLE en 1887 para su novela «Estudio en escarlata«. Pero Doyle, nacido un día como hoy hace 161 años, no solo imaginó al genial detective «Sherlock Holmes» y a todos los demás personajes que lo acompañaban; también, por ejemplo, fue el responsable de las aventuras del «profesor Challenger», protagonista, entre otras, de la muy cinematografiada «El mundo perdido«. En este enlace tenéis una completa bibliofilmografía de Conan Doyle y el cine. Y en este otro, aquellos films que han convertido la «persona» en «personaje».

Hergé (1907-1983)

Y hablando de comics y de personajes legendarios, «Tintín«. Su artífice, el belga George Prosper Remi, HERGÉ, nació un día como hoy hace 113 años. En este enlace, un completo recorrido por las andanzas del joven aventurero por la gran pantalla -por regla general, no muy gratificantes-.

Laurence Olivier (1907-1989)

El dramaturgo y guionista británico Charles Bennett («El hombre que sabía demasiado», «39 escalones», «Por el valle de las sombras») decía de él que recitaba las palabras de Shakespeare con tanta naturalidad «como si realmente las estuviera pensando en ese momento». Se propuso su nombre para varios protagonistas de conocidísimos films que, al final, acabaron haciendo otros actores: «La reina Cristina de Suecia» (John Gilbert); «Plan diabólico» (Rock Hudson), «El puente sobre el río Kwai» (Alec Guinnes), «El gatopardo» (Burt Lancaster), «Vencedores o vencidos» (de nuevo Burt Lancaster), «Cleopatra» (Rex Harrison), «El padrino» (Marlon Brando)… Nacido un día como hoy de hace 113 años, LAURENCE OLIVIER será por siempre identificado como el «gran actor británico» de todos los tiempos y el «actor shakespeariano» por antonomasia del 7º Arte. Director y productor, además de intérprete, Olivier ha pasado en varias ocasiones por la pantalla del CineClub en films ilustrativos de diferentes momentos de su carrera; a partir de ellos vamos a repasar su filmografía.

Siguiendo la cronología de ésta lo encontramos por vez primera, vinculado al cine de Hollywood en la excelente «Cumbres borrascosas«. No es ni mucho menos su primera presencia en el cine norteamericano ya que desde su debut en 1930, ha ido alternado trabajos en ambas cinematografías: así lo encontramos, entre otras, dirigido por Raoul Walsh en «El carnet amarillo«junto al gran Lionel Barrymore, si bien será su presencia en films ingleses de calidad y prestigio, caso de «Como gustéis» -su primer Shakespeare en cine-, «Inglaterra en llamas«, -junto a la que será casi de inmediato su esposa, Vivien Leigh-, «El divorcio de Lady X«, -su primer trabajo con Merle Oberon, su pareja en «Cumbres borrascosas»-, y «Ondas misteriosas«, lo que le facilitará su acceso al cine estadounidense. Un acceso que tras el éxito del film de Wyler -con quien repetirá en la poco conocida y magnífica, junto a Jennifer Jones, «Carrie«-, alcanza su punto culminante al participar dirigido por Hitchcock en el debut de éste en Hollywood con la mítica «Rebeca«.

Dos films más en su país, el brillante melodrama «Lady Hamilton«, de nuevo con Vivien Leigh, y el soberbio film bélico «Los invasores«, preceden a su paso a la dirección y al inicio de su antológica trilogía shakesperiana compuesta por la magistral «Enrique V«, la excelente «Hamlet«, y la portentosa «Ricardo III«, que es la que ha pasado por CineClub (enero 1998, GRAN BRETAÑA, CHAPTER ONE). Por ésta es nominado por cuarta vez al Óscar a mejor actor, tras «Cumbres borrascosas», «Rebeca» y «Enrique V» y tras haberlo ganado ya por «Hamlet» -por esta película también es nominado, por vez primera, en la dirección-, galardón de la Academia que se unía al Óscar especial que se le concedió por «el espectacular logro de producir, dirigir e interpretar Enrique V para la pantalla». Entre su primer y su último Shakesperare debemos destacar su papel secundario en la bellísima «The magic box«sobre el pionero del cine británico William Friese-Greene, o la muy interesante y desconocida ópera/musical británico «La ópera del mendigo«, debut en cine del también actor y director teatral Peter Brook.

Tras su encuentro con Marylin Monroe, como director y actor, en la irregular «El príncipe y la corista«, entramos en los años de lo que podríamos llamar los «papeles de prestigio», aquellos elegidos con cuidado y que marcan la producción en la que participa. De esos sin duda destaca su maravillosa actuación en la magistral «Espartaco«, una de las más importantes y recordadas. No obstante, justo antes y en un registro completamente diferente -«nada patricio y muy plebeyo», podríamos decir-, lo encontramos como protagonista de un film clave en el despegar del cine de los jóvenes airados británicos, del «Free Cinema», la estupenda «El animador» (y su quinta nominación). Tras el film de Kubrick, como decíamos, siguen los films/presencias de prestigio: en la agradable superproducción histórico-bélica «Kartum«; dirigido por Otto Preminger en la magnífica «El rapto de Bunny Lake«; en la muy desconocida y curiosa «Otelo«, su último encuentro con Shakespeare en cine y su sexta nominación; o en otras dos superproducciones como la aceptable «Las sandalias del pescador«y la muy reivindicable «Nicolás y Alejandra«. En medio, realiza su último trabajo como director, en la notable adaptación de Chejov «Tres hermanas«.

Estamos ya en los años 70 y esta década está marcada por su último gran personaje principal -séptima nominación- junto al magnífico Michael Caine, en ese duelo interpretativo que ofrece la magistral «La huella» que pudimos ver en junio 2019 en la segunda parte del ciclo dedicado a Caine.

De ahí en adelante, y hasta su última aparición en 1989 en el film de Derek Jarman «War Requiem», varios secundarios de peso como los que interpreta en «Elemental, Dr. Freud», «Un puente lejano», «Jesus de Nazaret» y «Retorno a Brideshead» (ambas series de tv), «Un pequeño romance», «El cantor de jazz», «Inchon» (como «el general McArthur»), «Furia de Titanes» (como «Zeus», y vista en mayo 2004, ciclo PANEM ET CIRCENSES), «Motín a bordo» o por el que recibe su octava nominación, primera como actor de reparto, el ex-nazi «doctor Szell» en el magnífico thriller «Marathon man» (marzo 2015, LAS DÉCADAS DEL CINE: LOS AÑOS 70 EN EL CINE ESTADOUNIDENSE). Y junto a estos, varios protagonismos compartidos, como en la notable «Drácula» interpretando al «profesor Van Helsing» junto a Frank Langella («Drácula»), o en la que será su última nominación, la novena y de nuevo como principal, ahora como el cazador de nazis «Ezra Lieberman» tras la pista del carnicero «dr. Mengele» (Gregory Peck), y junto también a James Mason, en la excelente «Los niños del Brasil«; precisamente en ese mismo año en que es candidato por este film, se le concedió un Óscar Honorífico «por su logros únicos y su dedicación al arte cinematográfico».

Un doble repaso a la carrera de LAURENCE OLIVIER.

LAURENCE OLIVIER habla sobre su carrera. v.o.s.inglés.

Fragmento de ENRIQUE V.

Fragmento de HAMLET.

Óscar por HAMLET.

Óscar de Honor.

Rafael Gil (1913-1986)

El madrileño RAFAEL GIL fue es uno de los directores más brillantes y de mayor talento del cine clásico español. Y como tantos otros del mismo periodo, olvidado y ninguneado durante la transición y los primeros años posteriores, amparándose en criterios en nada cinematográficos. Denostado porque su cine pertenecía a aquél admitido y apoyado por la dictadura o porque, precisamente con la desaparición de ésta, su films muestran una abierta nostalgia por el régimen y un marcado espíritu antidemocrático -sus films sobre novelas, y con guiones de, Fernando Vizcaíno Casas y, sobre todo, esa especie de tetralogía  formada por «…Y al tercer año resucitó»,»Hijos de papá», «De camisa vieja a chaqueta nueva» y «Las autonosuyas»-, la obra de este cineasta quedó toda ella metida en el mismo contenedor de «pasado prescindible».

Y el caso es que siendo ciertas las afirmaciones arriba indicadas, en absoluto condicionan la buena calidad de sus films, o lo que es lo mismo, como las de Gil hubo muchísimas películas amparadas por la dictadura y no todas tenían la calidad y el magnifico buen hacer cinematográfico -que entendemos es lo que valoramos cuando hablamos de «una buena o una mala película»- que, por ejemplo, sus magníficas adaptaciones de textos del genial escritor Wenceslao Fernández Flórez o su adaptación de «El Quijote», y de las que ahora trataremos.

De igual modo, su lamentable nostalgia franquista no es lo que hace pésimas sus últimas películas, sino la pobreza, el nulo rigor, el descuido de sus imágenes (fruto de un voraz oportunismo crematístico): hablamos por tanto de las mismas razones plásticas, de ese paupérrimo uso del lenguaje del cine -que produce sonrojo- presente, por ejemplo, en los films de Juan Antonio Bardem desde mediados de los 60 y hasta el final de su carrera -si exceptuamos «Siete días de enero», «El Jarabo» (su episodio para «La huella del crimen») y, en menor medida, «El puente»-, es decir, algo más de la mitad de su filmografía. Y ya que estamos con Bardem, sería oportuno ir dejando claro que las mejores obras de este director o de Berlanga -y que a veces parece, según a quien se lea u oiga, que han sido los únicos cineastas de calidad, los únicos «salvables» de los que trabajaron en la dictadura-, son tan buenas, pero no mejores, que los mejores films de Gil, Saénz de Heredia, Forqué, Vajda, Mur Oti, Neville, Rey, Perojo, Fernán-Gómez, Ruíz del Castillo, Román y al menos una docena más de cineastas que trabajaron en tan infausto periodo.

Nacido un día como hoy hace 107 años, Gil era un preparado y notable conocedor del arte cinematográfico -sus escritos en revistas especializadas y diarios así lo atestiguan- antes de debutar, entre 1937 y 1941, con una serie de cortos de carácter didáctico y propagandístico, y antes de saltar al largometraje con su excelente «El hombre que se quiso matar«, a partir del magnífico texto homónimo de Fernández Flórez, con Antonio Casal, quien se va a convertir en la quintaesencia del bondadoso y bien intencionado, pero sin fortuna, español medio, en una tipología de personaje que recuerda, obviamente, los encarnados por los Gary Cooper y James Stewart en los films de Capra a los que éste o el estupendo «Huella de luz» (de nuevo sobre texto de F. Flórez), busca parecerse.

Hasta precisamente el insatisfactorio remake que de «El hombre que se quiso matar» rueda en los años 70 con el gran Tony Leblanc, su filmografía se mueve con solidez y con una calidad media-alta-muy alta, por los principales géneros predilectos del público de esos años. Así es obligatorio destacar películas, muchas de ellas apoyadas en el impecable cuidado y acabado técnico que daba la productora Cifesa para la que hace sus trabajos más relevantes hasta los primeros años 50, como las comedias «Viaje sin destino» (ingeniosa y sorprendente), «Eloisa está debajo de un almendro» (magnífica, a partir de la obra teatral de Jardiel Poncela, y vista en CineClub en febrero 2015 REDESCUBRIR LA COMEDIA CLÁSICA ESPAÑOLA), «El fantasma y doña Juanita«, «La otra vida del capitán Contreras» o «Camarote de lujo». Y dramas y melodramas, muchos apoyados en textos de autores de prestigio, tan brillantes como «Lecciones de buen amor» (Benavente), la magistral «El clavo» y la notable «La pródiga» (ambas de Pedro Antonio de Alarcón), la excelente «La fe» (Palacio Valdés), la brillante «Mare Nostrum (Blasco Ibáñez), «El gran galeoto» (Echegaray), «La guerra de Dios», «El beso de Judas», la brillante «Murió hace quince años«, «La duda» (Valle Inclán), «Nada menos que todo un hombre» (Unamuno), «La guerrilla» (Pérez Galdós), o «Una mujer cualquiera» y la portentosa «La calle sin sol» (ambas con guión del maestro Miguel Mihura), y, por supuesto, su sobresaliente «Don Quijote«, como película, -no entramos sí mejor o peor adaptación- la mejor realizada en nuestro cine sobre el inmortal texto cervantino.

Rafael Gil es pues un cineasta a recuperar y a apreciar. Y un cineasta que en muchas de sus obras contó -sin ir más lejos fue un magnífico «Sancho Panza»- con JUAN CALVO, otro de esos maravillosos, y olvidados, actores de reparto de nuestro cine clásico.

Fragmento de EL CLAVO.

Fragmento de ELOISA ESTÁ DEBAJO DE UN ALMENDRO.

Fragmento de DON QUIJOTE.

Fragmentos de LA CALLE SIN SOL.

Cierre: Juan Calvo (1892-1962)

Nacido en Onteniente (Valencia) un día como hoy hace 128 años, JUAN CALVO fue siempre una presencia impagable dentro del cine español desde que debutara en los años 30. Siempre en personajes comprensivos y bienintencionados, algo cascarrabias en ocasiones, tipos populares en su mayoría -un cura, un mayordomo, un campesino, un guardia civil-, es sin duda su «Sancho Panza» para el «Don Quijote» de Rafael Gil, una de sus creaciones más recordadas y brillantes, pero ni de lejos la única. A Juan Calvo lo encontramos en todos los registro posibles, de la comedia al drama, y en films fundamentales de nuestro cine.

Lo podemos disfrutar en «Raza», «Goyescas«, «El escándalo«, «Eloisa está debajo de un almendro» (es «Leoncio», el nuevo criado que intenta aprender las excentricidades de su nuevo señor, otro de nuestros maravillosos actores, Juan Espantaleón), «Lecciones de buen amor», «Huella de luz» (es «Mike», uno de los embajadores de la República de Turolandia, y de nuevo al lado de Juan Espantaleón como «Sánchez-Bey») «El clavo», «Tuvo la culpa Adán«, «Ella, él y sus millones«, «El fantasma y doña Juanita», «Los últimos de Filipinas«, «Carne de horca«, «La otra vida del capitán Contreras», «Historias de la radio«, «El fenómeno«…

Es «Fray Papilla» en la magistral y nunca bien reconocida «Marcelino Pan y Vino«, «Don César» en la excelente «Tarde de toros«, «Belilla» en la magnífica «Los tramposos«, «Don Claudio», el bondadoso jefe de negociado en la estupenda «Solo para hombres» y «El Ropavejero», «el cabo Matías» y «Don Antonio» en las no menos magistrales «Mi tío Jacinto«, «Calabuch«y «Los jueves, milagro«, respectivamente.

Sirva una vez más esta brevísima reseña, y la anterior dedicada a Rafael Gil, como invitación a conocer los magníficos profesionales y las magníficas obras que se pueden encontrar en el tan denostado cine clásico español.

Fragmento de MARCELINO PAN Y VINO.

Fragmento de CALABUCH.

Fragmento de LOS JUEVES, MILAGRO.

Fragmento de SOLO PARA HOMBRES.

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