Nacid@s tal día como hoy…21 de mayo: Robert Montgomery, Kay Kendall y Alam Heim

Área de Cine y Audiovisual / Aula de Cine/Cineclub

Información complementaria a los ciclos del Área de Cine y Audiovisual (Cineclub universitario / Aula de cine) de La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea. Universidad de Granada.
Nacid@s tal día como hoy es una sección en la que, a partir de los natalicios diarios de personalidades del mundo del cine (o del mundo de la cultura que hayan tenido presencia de algún modo en la gran pantalla), hablaremos sobre sus trayectorias profesionales, prestando especial atención a aquellas de sus obras que hayan pasado por la pantalla del CineClub.
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Presentación

Nuestra entrada de hoy rescata del desconocimiento, pero también del olvido, tres figuras. Y es que a lo poco que se conocen los nombres de los montador@s cinematográficos, añadimos el de un actor y un actriz, muy famosos y valorados en su momento, y hoy totalmente olvidados. Así pues, hoy hablaremos del actor estadounidense ROBERT MONTGOMERY, la actriz británica KAY KENDALL y del montador, también estadounidense, ALAN HEIM.

Robert Montgomery (1904-1981)

Con solo echar un vistazo a la carrera de ROBERT MONTGOMERY es posible comprender el por qué del olvido que acompaña a este buen  actor nacido un día como hoy en Beacon (Nueva York) hace 116 años. Y es que aunque tres de sus trabajos más famosos y de mayor calidad (dos además también como director) son posteriores a la finalización de la 2ª Guerra Mundial, el grueso de su filmografía y por tanto su momento de mayor prestigio y presencia en las pantallas, tuvo lugar en las décadas anteriores: un  tiempo que, salvo que esté «marcado» por grandes títulos, queda perdido para la mayoría de los aficionados/especialistas en el 7º Arte. Buen actor, como decíamos, no una gran estrella pero sí un intérprete polivalente, Montgomery debuta en los albores del cine sonoro y se hace pronto un hueco en el Hollywood de los años 30 y especialmente en la Metro Goldwyn Mayer a la que estará ligada durante la mayor parte de su carrera. Comedias y melodramas, casi todos de ambiente sofisticado y elegante, son los géneros en los que se mueve con asiduidad en estos años, dirigido por solventes cineastas -W.S. Van Dyke, George Fitzmaurice- y algún maestro a reivindicar -Clarence Brown- y junto a algunas de las grandes damas de la pantalla de la década: Norma Shearer, Rosalind Russell, Greta Garbo. Destaquemos así su papel de reparto en una inicial muestra de «noir» como es la estupenda «El presidio«, film que, como era habitual en la época, tuvo sus versiones para otros  países, en concreto alemán, francés y español, siendo en este último caso, «El presidio«, una película adaptada y dirigida por nuestro gran Edgar Neville (cuando se habla de estas versiones, nos referimos a películas que, a partir del guión original y los decorados de la versión en inglés, se rodaban simultáneamente con un equipo hispano y en castellano, para vender a los países latinos). Destacar también sus interpretaciones en melodramas como «Inspiración«(con Garbo y dirigida por Brown), «La pecadora«, «Vidas íntimas«o «Vuelo nocturno» (de nuevo con Brown y a partir de la novela de Saint-Exupéry).

Sin embargo algunos de sus trabajos más famosos se encuentran justo antes de que estalle la guerra y en los primeros años de ésta. El muy  buen melodrama, junto a Joan Crawford, «El último adiós a la señora Cheyney«; el excelente thriller «Al caer la noche«, uno de los trabajos por los que se le suele recordar, además de su primer nominación a los Óscars; su colaboración con Hitchcock en la  simpática (y casi desconocida) comedia de enredo «Matrimonio original«, haciendo pareja con la magnífica comediante Carole Lombard; y, sin duda,  la estupenda comedia fantástica, de aire capraesco,»El difunto protesta«, otra de sus interpretaciones más identificativas y la segunda y última de sus nominaciones (a finales de los 70, el actor Warren Beatty debutaba en la dirección con un remake de este film, la correcta y  exitosa «El cielo puede esperar«).

No será hasta su regreso de la guerra, en la que combate, alistado en la marina, tanto en Europa como el Pacífico, que encontremos los otros títulos, tres en concreto incluyendo su debut en la dirección, por los que el actor es también más recordado. Por un lado su presencia junto a John Wayne en la maravillosa «No éramos imprescindibles«, desolador y anti-épico relato bélico del maestro Ford y en el que  Montgomery filmó algunos escenas.

Pero sobre todo Montgomery debe ser recordado por sus dos notabilísimas aportaciones al género «noir». De un lado, y su debut en la dirección, por la experimental y poderosa «La dama del lago«, adaptación de la novela homónima de Raymond Chandler y en la que da  vida, de manera brillante, al detective «Philip Marlowe» (el segundo mejor «Marlowe», «empatado» con el Dick Powell de la magistral «Historia  de un detective«y, por supuesto, detrás del mítico Bogart en la no menos magistral «El sueño eterno«). Lo sorprendente de su opera prima como director es que lo hace arriesgando, asumiendo un recurso narrativo-visual que sin ser original, sí que es cierto que él desarrolla de manera rigurosa, absoluta y sin precedentes durante todo el metraje: el film está íntegramente filmado en cámara subjetiva, siguiendo el principio del relato en primera persona habitual de la novela negra y en concreto del texto original de Chandler; por tanto al actor/personaje principal solo se le escucha y solo lo vemos cuando se refleja en algún espejo; lógicamente el resto de los interpretes le hablan (nos hablan) e interactuan con él, mirando directamente a cámara. Si a este desafío expresivo, añadimos que la película está producida por la Metro Goldwyn Mayer, estudio conservador donde los haya poco dado a experimentos y rarezas (aunque las tenga: la mítica «Freaks» sin irnos muy lejos en el tiempo), comprenderemos lo atractivo del film y el mérito de Montgomery.

Su otra notable aportación al género, sin ser tan espectacular, no es nada desdeñable: en este caso a partir de una novela de Dorothy B. Hughes y guión de los legendarios Ben Hecht y Charles Lederer, la brillante «Persecución en la noche«.

Montgomery siguió trabajando, principalmente para televisión donde tuvo su propio programa, y dirigió otros films más aunque sin el impacto de los dos citados. Además, en los años 50, fue asesor de imagen, para sus apariciones en televisión, del presidente Dwight D. Eisenhower, convirtiéndose así en el primer consultor de imagen para un político en este medio.

En CineClub pudimos disfrutar de «La dama del lago» en enero de 1996 en CLÁSICOS RECUPERADOS II.

Fragmento de EL PRESIDIO.

Fragmento de INSPIRATION.

Fragmento de AL CAER LA NOCHE.

Fragmento de MATRIMONIO ORIGINAL.

Fragmento de EL DIFUNTO PROTESTA.

Fragmento de NO ERAN IMPRESCINDIBLES.

Fragmentos de LA DAMA DEL LAGO.

Kay Kendall (1926-1959)

Actriz británica nacida un día como hoy hace 114 años, KAY KENDALL fue una brillante y elegante intérprete, poseedora de una sobresaliente vis cómica, y cuya temprana muerte a los 33 años, truncó una muy prometedora trayectoria profesional. Al menos eso es lo que apuntaban sus cuatro últimos trabajos realizados en el Hollywood de final del periodo clásico.

Desde sus inicios en el cine británico acabada la 2ª Guerra Mundial, Kendall destacó por sus dotes para la comedia -sin despreciar su dotes  dramáticas como demuestra en tres buenos ejemplos del «noir» de las islas, dos bajo la batuta del gran Terence Fisher: «Wings of danger«, «Mantrap«, y «La calle de las sombras«-: buena prueba de ello son sus interpretaciones en las estupendas «Genoveva«, uno de sus films más recordados de su etapa previa a Hollywood, y «Meet Mr. Lucifer«, poco conocida producción de la Ealing de Michael Balcon; o las muy agradables «Un médico en la familia«, una de las comedias más populares del cine inglés; «Siete esposas para un marido«, en la que conocerá al que se convertirá de inmediato en su esposo, el  excelente Rex Harrison; o «Simon y Laura«, de la últimamente reivindicada, con toda justicia, la cineasta Muriel Box.

Sin embargo serán sus trabajos en producciones norteamericanas las que le darán el empujón definitivo y por las que más se la recuerda.  Empezando por la magnífica «Las aventuras de Quentin Durward«, un vibrante film aventuras a partir de la novela homónima de Walter  Scott, rico en instantes de alta comedia -donde destaca la capacidad cómica de Kendall o de un secundario de la talla del gran Robert  Morley-, e incomprensiblemente poco valorado.

Y tras él, tres comedias con tres de los grandes cineastas del Hollywood de finales del periodo clásico: con George Cukor y junto a Gene Kelly en la excelente comedia musical, el «Rashomon» de los musicales, -con oportunidad para lucir sus dotes para el baile y la canción- «Las girls«; con Vincente Minnelli y junto a Rex Harrison, en la agradable y muy británica «Mamá nos complica la vida«; y con Stanley Donen y junto a Yul Brynner -extraña y explosiva pareja protagonista sin duda-, en la que fuera su película póstuma, la también olvidada y necesitada de revalorización, «Volverás a mí«.

Fragmentos de GENOVEVA.

Fragmento de LAS AVENTURAS DE QUENTIN DURWARD.

Fragmento de LES GIRLS, con Gene Kelly.

Fragmento de MAMA NOS COMPLICA LA VIDA.

Fragmento de VOLVERÁS A MÍ.

Cierre: Alam Heim (1936)

Y acabamos dando nombre y reconocimiento a los grandes del montaje. En este caso el neoyorkino, del Bronx nada y nada menos, ALAN HEIM, que hoy cumple 84 años. Este ganador de un Óscar y candidato a otro, está ligado sobre todo a dos cineastas de peso en el cine norteamericano de los años 70 como Sidney Lumet y Bob Fosse. Con el gran Lumet trabaja en dos de sus films menos conocido: «La gaviota«, su muy atractiva adaptación del texto de Chejov, protagonizada por James Mason, Vanessa Redgrave y Simone Signoret -debut de Heim en la edición cinematográfica-, y la extraña y maldita «The last of the mobile hot shots«, sobre un texto de Tennessee Williams y guión de Gore Vidal. Aunque la principal colaboración con Lumet, y por la que recibe su nominación antes citada, es en la ácida y enorme «Network», protagonizada por Peter Finch, Faye Dunaway y William Holden.

En cuanto a sus trabajos al lado de Bob Fosse, magistral bailarín y coreógrafo y sobresaliente director, éstos se inician con el estupendo especial para televisión que Fosse dirige para Liza Minnelli, «Liza with a Z«, el mismo año del arrollador éxito de ambos con la magistral «Cabaret«. Le seguirán el montaje para la dramática, irregular pero atractiva «Lenny«; para ese antológico y memorable musical que es «All that Jazz«, por el que gana su único Óscar al mejor montaje; y para la arriesgada pero insatisfactoria «Star 80«, la última película de Fosse.

Otros films musicales de los 70 en los que trabaja Heim serán «Godspell» y «Hair«.

En el cine más contemporáneo lo podemos encontrar en la correcta «Valmont«, la sobresaliente «Billy Bathgate» o la notable «American History X«.

Fragmento de LA GAVIOTA.

Fragmento de NETWORK.

Fragmento de LENNY.

Fragmentos de ALL THAT JAZZ.

Fragmento de HAIR.

Fragmento de BILLY BATHGATE.

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