Nacid@s tal día como hoy…16 de Abril: Charles Chaplin, Peter Ustinov, Antonio Vico y Henry Mancini

Área de Cine y Audiovisual / Cine Club

Información complementaria a los ciclos del Área de Cine y Audiovisual (Cineclub universitario / Aula de cine) de La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea. Universidad de Granada.
Nacid@s tal día como hoy es una sección en la que, a partir de los natalicios diarios de personalidades del mundo del cine (o del mundo de la cultura que hayan tenido presencia de algún modo en la gran pantalla), hablaremos sobre sus trayectorias profesionales, prestando especial atención a aquellas de sus obras que hayan pasado por la pantalla del CineClub.
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Presentación

Nuestra entrada de hoy jueves 16 de abril se viste de gala para rendir homenaje a uno de los mayores GENIOS que ha dado este arte que tanto nos atrapa. Junto a él, os hablaremos también de dos magníficos actores del cine clásico y, para terminar, y sin «quitarnos las galas», recordaremos a uno de los grandes maestros de la música de cine.

Charles Chaplin (1889-1977)

Productor, director, guionista, compositor, actor…artista genial. A pocos creadores, de éste o de cualquier otro arte, se le puede dar mejor este calificativo que al británico CHARLES CHAPLIN (1889-1977), nacido un día como hoy hace 131 años. Es bien sabido que este londinense, cómico de teatro de variedades en sus inicios, hizo fortuna en Estados Unidos, convirtiéndose en una de las estrellas más importantes de una industria del cine, la de Hollywood, que él contribuyó a edificar. De la misma manera, es conocido que Chaplin y su maravillosa, universal e inmortal criatura, «el vagabundo Charlot», nunca ganó, directamente por un trabajo específico, ninguno de los míticos galardones concedidos por esa industria: dos Óscars de honor, uno tardío a la banda sonora y tres candidaturas -dos como guionista y una como actor-, es toda su presencia en esos premios con los que el cine norteamericano honra a los suyos, a los más grandes. Pero ni un solo reconocimiento por sus prodigiosas interpretaciones, ni una sola candidatura por su maestría en la dirección -tampoco en Europa, en sus grandes festivales, lo premiaron jamás: solo en Venecia, y el mismo año 1972 cuando recibió el Óscar de honor a toda su carrera, se le concedió un premio similar-. Quizás por eso sus dos Óscars de Honor tengan tanto significado: el citado del 72, tan, tan justo como insuficiente; un caso similar, salvando las distancias de influencia dentro de la Historia del Cine, al que comentamos este pasado lunes a propósito del gran Stanley Donen. El otro, el que se le concedió en 1929 por su película «El Circo«, es relevante por otros motivos. Fue durante la primera entrega de estos premios -donde la ganadora fue la magnífica «Alas«-: el cine sonoro ya había irrumpido con fuerza para no marcharse y se avecinaban grandes, demoledores, cambios en ese divertimento de las imágenes en movimiento, hasta ese momento mudo, y al que Chaplin entre otros muchos había convertido en ARTE. En el texto que acompañaba el Óscar Honorífico a «El Circo», premio que por cierto compartió con «El cantor de jazz«, el film que traía en sí la semilla de su mayor enemigo, el sonido, se podía leer: «A Charles Chaplin, por su versatilidad y genio al interpretar, escribir, dirigir y producir esta película». Este film, una de sus obras maestras nunca suficientemente bien reivindicada, fue su última película muda. No es difícil pensar que con ese premio se estaba honrando y dando las gracias a uno de los maestros imprescindibles del ya moribundo cine silente y, por tanto, a uno de los maestros imprescindibles de 7º Arte. Es imposible condensar en esta entrada todo lo que Chaplin supone en la historia de este medio de expresión que como decíamos él convirtió en Arte. Sí podemos decir que en CineClub su presencia, su «docencia», siempre ha sido constante para que así las diferentes generaciones de espectadores que han ido pasando por nuestra(s) sala(s), pudieran disfrutar de las enseñanzas de este artista, en pantalla grande. Desde el año pasado, cuando se cumplía el 130 aniversario de su nacimiento, empezamos un ciclo con el que queremos de nuevo acercar a Chaplin: ahora al público del siglo XXI y de una manera ordenada, siguiendo la cronología de su obra, para así poder apreciar, en toda su dimensión, la evolución creativa de este genio. Este recorrido ordenado por su obra, comenzaba con «su independencia»: tras su llegada a Estados Unidos y su paso por la compañía Keystone del gran Mack Sennett, donde compartió espacio con el gran cómico del cine mudo en ese momento en Estados Unidos, Roscoe «Fatty» Arbuckle, como os contábamos en una entrada anterior, Chaplin se independiza y se va a trabajar a la Essanay, productora en la que empezó a probar algunas de sus propuestas creativas y donde nacería, de una forma nítida, la figura de «Charlot» (en concreto en «Charlot vagabundo»). En la undécima entrega de nuestra sección NO NECESITABAN PALABRAS TENÍAN ROSTROS (JOYAS DEL CINE MUDO) de mayo de 2019, ofrecimos todos los cortos de esa etapa, entre los que pudimos ver joyas, que serán borradores de obras maestras posteriores, como, además de la citada, «Charlot, campeón de boxeo», «Charlot, portero de banco», «Charlot en el teatro», «Carmen» o «Charlot licenciado de presidio». En diciembre de ese mismo año fue la segunda entrega de este ciclo dedicado al MAESTRO CHAPLIN (JOYAS CINE MUDO XIII), ahora dedicada en su siguiente etapa creativa, en la productora Mutual, donde ya sí tenemos algunos de sus trabajos más perfilados, sus primeras obras maestras, y vemos al genio en ciernes: «Charlot a la una de la madrugada», «Charlot prestamista», «Charlot, héroe del patín», «Charlot en el balneario» y sobre todo «Charlot en la calle de la paz», «El aventurero» y la legendaria y bellísima «Charlot emigrante». Como decíamos, el resto de su obra, sus diferentes obras maestras, aunque desordenadamente, han honrado la pantalla de este CineClub a lo largo de los años; he aquí un rápido repaso. Durante el centenario del cine en 1995 vimos «Tiempos modernos«, «El gran dictator» -candidaturas al Óscar como actor protagonista y guión original- y «Monsieur Verdoux» -candidata mejor guión original-; en la primera entrega de JOYAS DEL CINE MUDO (noviembre 1997), su primer largometraje, la imprescindible y maravillosa «El chico«; en la tercera entrega del mismo ciclo, su espléndido y único melodrama en un sentido rotundo y estricto «Una mujer de París» y uno de sus magistrales cortos de la Etapa First National «Los ociosos» -si no habéis visto su gag de la coctelera, hacedlo: es el arte de la mímica más perfecta, aliándose con el arte de la comedia cinematográfica más sublime, es decir, aquél que demuestra que el arte del humor en cine surge cuando se sabe cómo poner en imágenes lo gracioso que sucede, haciendo que así resulte aun más divertido -¡¡cuánto tienen que aprender los cineastas actuales al respecto!!-. Y en el caso que nos ocupa, además, aderezado con unas gotitas de sarcasmo-. También First National eran la mítica y genial «Armas al hombro«que vimos en enero 2015 (JOYAS DEL CINE MUDO X, ESPECIAL 1ª GUERRA MUNDIAL), junto a una absoluta y brillante rareza muy pocas veces vista, nacida de los tiempos de la «Gran Guerra», «El bono«. La citada «El circo» formó parte de JOYAS DEL CINE MUDO (IV) en enero de 2004. En octubre 2005, nos dimos el gusto de inaugurar nuestra temporada 2005-2006 con un ciclo CHARLES CHAPLIN, con copias restauradas, y en el que vimos tres obras maestras, «La quimera del oro«, «Luces de la ciudad» y «Candilejas» (Óscar a la banda sonora, ¡40 años después de su estreno!), más una rareza como «Un rey en Nueva York«. Por cierto que su maravilloso y portentoso cuento del vagabundo y la florista ciega, «Luces de la ciudad«, su primer film con sonido -música y efectos- pero sin diálogo -ni falta que le hacía como demuestra en la escena clave del film, la del primer encuentro entre ambos-, fue nuestro broche de cierre de la temporada 2015-2016 pero con un excelente componente extra: la proyectamos con la música en directo creada e interpretada para la ocasión por el violinista Javier Sanchís y el pianista Juan Manuel Romero; además fue el primer «ensayo de proyección con público» en la que desde entonces es nuestra casa, la Sala Máxima del Espacio V Centenario.

Excelente documental sobre CHARLES CHAPLIN. En v.e.

Óscar Honorífico a CHARLES CHAPLIN en 1972

La magistral «EL CIRCO». Completa. (debéis poner la imagen en 4/3; viene en panorámico forzado).

CHARLOT EN LA CALLE DE LA PAZ. Completa

CHARLOT VAGABUNDO. Completa.

LOS OCIOSOS. Completa (debéis poner la imagen en 4/3; viene en panorámico forzado).

EL CHICO. Completa.

CHARLOT A LA UNA DE LA MADRUGADA. Completa.

LUCES DE LA CIUDAD. Completa.

Peter Ustinov (1921-2004)

Y de un genio británico de la interpretación y la dirección pasamos a un magnífico representante de la primera disciplina y notable practicante de la segunda, si bien en menor medida. Quizás much@s, en especial l@s aficionad@s a las intrigas creadas por Agatha Christie y su traslado a la gran pantalla, tengáis vinculado el nombre de PETER USTINOV (1921-2004) al del actor que encarnó al mítico detective en una serie de películas, muy modestas todas ellas, realizadas entre finales de los 70 y finales de los 80 -«Muerte en el Nilo», «Muerte bajo el sol», «Cita con la muerte». Sin embargo la edad dorada de este londinense, nacido un día como hoy hace 99 años, fueron los años 50 y 60. Desde su famosa interpretación de «Nerón» en la brillante «Quo Vadis» por la que fue candidato al Óscar al mejor actor de reparto, Ustinov se convirtió en un excelente secundario, perfecto robando escenas, al que podemos encontrar en títulos como la magnífica «Lola Montes, la curiosa y estupenda «Tres vidas errantes«, o la magistral «Topkapi«, gloriosa muestra de cine de acción y comedia sobre «atracos imposibles y perfectos» y por la que Ustinov recibió su segundo Óscar al mejor actor de reparto, tras el primero recibido años antes por dar vida al propietario de una escuela de gladiadores, el pusilánime «Marco Batiato», en la no menos magistral «Espartaco». Precisamente esa ha sido una de las ocasiones en la que lo hemos podido ver en el CineClub, en la primera parte del ciclo que dedicamos al maestro Stanley Kubrick. La otra corresponde a su faceta de guionista y director -como guionista estuvo nominado por su trabajo en «Un cerebro millonario«- y fue en su excelente «La fragata infernal«, sobrecogedora y perfecta combinación de film de aventuras, película de juicios y film de denuncia, adaptación de la novela «Billy Budd» de Herman Melville: Ustinov la dirigió con sobresaliente sentido visual -estupendo uso del formato scope, por ejemplo-, la escribió con la colaboración de guionistas de la solvencia de DeWitt Bodeen -«La mujer pantera»- y el también director («El buscavidas», «El político», «Llegaron a Cordura») Robert Rossen -«Los violentos años 20», «El lobo de mar», «Un paseo bajo el sol», «El extraño amor de Martha Ivers»-, y se reservó un intenso papel secundario como «el capitán del barco». Y cerramos esta reseña a tan brillante intérprete, estableciendo un puente con el otro actor del que os vamos a hablar hoy, el por desgracia olvidado Antonio Vico, a través de nuestro cine. Y es que uno de los pocos personajes principales que interpretó Ustinov, aunque muy «sui generis» como ahora veréis, fue en una coproducción italo-española filmada unos años antes, parcialmente en Nueva York, y dirigida por uno de los mejores (y también más olvidados) directores del cine clásico español, el húngaro Ladislao Vajda: nos referimos a ese delicioso cuento, de espíritu 100% Frank Capra, coprotagonizado por Pablito Calvo y titulado «Un ángel pasó por Brooklyn«, y en el que el malvado e insolidario casero (Ustinov) de un edificio de la Gran Manzana es castigado por su crueldad y convertido, por un mago, en un enorme y dulce perro San Bernardo a la espera de que alguien lo quiera, con lo que se rompería el encantamiento. Pues bien, dos de los trabajos más brillantes de nuestro maravilloso Antonio Vico los hizo de la mano del gran Vajda como vamos a ver a continuación.

PETER USTINOV en ESPARTACO.

PETER USTINOV habla sobre ESPARTACO.

Óscar por ESPARTACO.

Óscar por TOPKAPI.

PETER USTINOV en UN ÁNGEL PASÓ POR BROOKLYN (por desgracia doblado).

Antonio Vico (1904-1972)

Nacido en Santiago de Chile un día como hoy hace 116 años, ANTONIO VICO (1904-1972) fue uno de los más brillantes intérpretes masculinos del cine clásico español. «Patricio miró a una estrella» de José Luis Saénz de Heredia, «El malvado Carabel» de Edgar Neville, «Currito de la Cruz» de Fernando Delgado, «Novio a la vista» de Luis García Berlanga o «El batallón de las sombras» de Manuel Mur Oti, todas excelentes películas de nuestra ninguneada cinematografía clásica realizadas por estupendos cineastas, dan muestra de su sólida presencia ante la cámara y de sus admirables dotes para la comedia o el drama. Sirva este breve comentario para reivindicar su figura y anunciar que en un futuro, esperemos que no muy lejano, lo veremos en la pantalla del CineClub ya que dos de sus mejores actuaciones las hizo para el maestro Ladislao Vajda, arriba citado, sobre el que estamos preparando, desde hace tiempo, un amplio ciclo que inaugurará una nueva sección en la programación del CineClub titulada «Maestros del Cine Clásico Español»: nos estamos refiriendo, como no podría ser de otra manera, a dos obras maestras del cine español de mediados de los años 50, a saber, «Marcelino Pan y Vino«y «Mi tío Jacinto«, ambas también con Pablito Calvo como coprotagonista, y dos films en los que Antonio Vico dejó sendas actuaciones imborrables.

ANTONIO VICO en MI TÍO JACINTO.

ANTONIO VICO en MARCELINO PAN Y VINO.

ANTONIO VICO en EL MALVADO CARABEL.

Cierre: Henry Mancini (1924-1994)

Y nos despedimos hoy como empezábamos: a lo grande. Y ello es así porque os dejamos con la obra, con la música, con el recuerdo a un maestro de la composición musical para cine, el norteamericano HENRY MANCINI (1924-1994), nacido un día como hoy hace 96 años. Como en el caso del genial Chaplin no es posible en esta entrada dar cabida a todas las referencias y comentarios que genera la extensa y rica obra de este inefable compositor, arreglista y pianista de Clevelanad, introductor, junto con los maestros Alex North y Elmer Bernstein, de la sonoridad del jazz en la música del cine de Hollywood a partir de los años 50. Lo que ocurre es que Mancini, además, recurrió a otras sonoridades musicales, muy populares y de moda en esa época, como la bossa y otros ritmos latinos, que fue mixturando con la herencia americana del jazz, el soul, el swing, etc., hasta crear un sonido, un estilo propio, el «sonido Mancini», de inmediato seguido e imitado por otros compositores de todo el mundo, desde su propio EE.UU. -John Williams, sin ir más lejos, o Jerry Goldsmith tienen un periodo «manciniano»-, pasando por Gran Bretaña, Francia, Italia, España… Por no citar la inmensa cantidad de músicos y cantantes, grandes, grandes nombres, que han interpretado/versionado sus temas (os dejamos una buen muestra en los enlaces a Youtube al final de este texto). Al hablar del «sonido Mancini» automáticamente se genera un imaginario musical y, por obvia extensión con el medio en el que trabajamos, visual, articulado por melodías lánguidas, sinuosas y elegantes o por vibrantes ráfagas jazzísticas, muy rítmicas, incitadoras al baile, propicias para ilustrar, ambientar, envolver, escenas románticas en cualquier ensoñador espacio o marco urbano, y para dar vitalidad y diversión a esas fiestas multitudinarias que, cinematográficamente, le orquestaba su amigo y magnífico cineasta, para el que realizó algunos de sus mejores trabajos, el gran Blake Edwards. Mancini comenzó como músico en nómina para la Universal trabajando, sin firmarlas, en numerosas películas de género y serie B, componiendo música incidental, de orquestación clásica y segura efectividad, para acompañar westerns -«Horizontes del Oeste», «Traición en Fort King», la magnífica «Tierras lejanas» de Anthony Mann-, aunque también con algunas fugas a cierta experimentación musical, aprovechando las posibilidades de un género nuevo en esos años como la ciencia ficción -las magníficas, ambas dirigidas por el gran Jack Arnold, «Venidos del espacio exterior» (uno de los escasos films de invasiones extraterrestres de la época donde los visitantes son las víctimas, obviamente, por la hostilidad de los humanos hacia «los otros», «los diferentes») y «La mujer y el monstruo«(variación sci-fi del mito de «la Bella y la Bestia» -ya sabemos: por la época, la radioactividad anda de por medio- y film sobre el que el insulso Guillermo del Toro perpetró, con alevosía, su oscarizada «La forma del agua»). No será hasta la magistral «Sed de mal» de Orson Welles que Mancini firme un trabajo y ¡qué trabajo!: una serie de composiciones de latin jazz, antológicas, a la altura y al mejor servicio de las imágenes wellesianas, pese a que al genio de «Ciudadano Kane» no le convenciera  -no es el único genio del cine bastante romo ante el papel de la música para las imágenes: Hitchcock, que se lo pregunten al gran Bernard Herrmann, tampoco andaba «muy fino de oído»-: siempre se opuso a que hubiera música en el magistral plano-secuencia inicial del film, no sin cierta razón -había diseñado todo para que fueran entrando los sonidos del ambiente a medida que la cámara se movía siguiendo a los personajes-, pero viendo ese inicio con y sin la música de Mancini, la diferencia a favor de la opción musical es aplastante. Y tres veces, tres, hemos disfrutado en CineClub de esa obra maestra, de ese memorable inicio y de esas sublimes composiciones mancinianas: febrero 1999, ciclo AL GUSTO DEL RESPETABLE (IV); noviembre 2004, en colaboración con el Festival Internacional de Jazz de Granada, ciclo ALL THAT JAZZ!; y la más reciente, octubre 2015, ciclo MAESTROS DEL CINE CLÁSICO (VIII): ORSON WELLES (EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO). La música de Henry Mancini ha estado muy presente en el CineClub, no solo como esa música ambiental que os ameniza la espera antes de cada sesión sino, obviamente, con películas, grandes películas, que han pasado por nuestra pantalla, la mayoría ilustrativas de la maravillosa simbiosis que creó con el ya citado Blake Edwards o con Stanley Donen o con Howard Hawks. Citemos primero algunos de sus inmortales trabajos con Edwards que aun no nos han visitado: la mítica serie de televisión (luego mediocre film) «Peter Gunn» y uno de sus temas icónicos; «La carrera del siglo», «La pantera rosa» (otro icono, candidata al Óscar a banda sonora y citada ayer apropósito de su protagonista, Claudia Cardinale), «El nuevo caso del Inspector Clouseau» (otro hit), el musical «Darling Lili», «Cita a ciegas», «Asesinato en Beverly Hills», «10, la mujer perfecta» (nominada a mejor canción)… Y ahora aquellas que hemos disfrutado: la mítica, conmovedora, hermosa, «Desayuno con diamantes» (Óscar a canción y banda sonora) (mayo 1996, CLÁSICOS RECUPERADOS IV); la imborrable «El guateque«(mayo 1997, CLÁSICOS RECUPERADOS VII); la magistral y desgarradora «Días de vino y rosas» (enero 2002, JACK LEMMON, IN MEMORIAM); la no menos magistral y escalofriante «Chantaje contra una mujer«(noviembre 2016, RECUERDA I, GRANDES PELÍCULAS OLVIDADAS DE LA HISTORIA DEL CINE); y esa obra maestra de la comedia y del musical, la última en sus acepciones clásicas, que es «Víctor o Victoria» (Óscar mejor banda sonora musical) (mayo 2003, LO DURO ES LA COMEDIA II). De su colaboración con Donen, menor en títulos («Charada», «Arabesco», «Dos en la carretera») que no en resultados, nos deleitamos con esta última (mayo 2003, CLÁSICOS RECUPERADOS XVII). Mancini también realizó magníficos trabajos para directores más veteranos como el maestro Hawks («Su juego favorito», «¡Hatari!» otro de sus grandes éxitos) o más modernos como el actor y director Paul Newman («Casta invencible» o «El zoo de cristal», vista ésta en CineClub en abril 1996 en el ciclo MIRANDO A TRAVÉS DE LA CUARTA PARED). Todo esto sin apartarnos del «sonido Mancini». Porque también trabajo, y de manera muy brillante, la gran orquesta, lo sinfónico, en melodramas como «Los girasoles» de Vittorio de Sica (nominada Óscar banda sonora), en films de aventuras como «Amanecer blanco» de Philip Kaufman, en la ciencia-ficción/terror como «Lifeforce» de Tobe Hooper, o en el drama social y de denuncia como «Odio en las entrañas» (abril 2004, NATURALEZAS III: TIERRA, FUEGO, AGUA). Y ahora, sin más, un poco de lo mejor de maestro Henry Mancini.

Audrey Hepburn cantando «Moon River» en DESAYUNO CON DIAMANTES

HATARI!
Inicio.

«Baby Elephant Walk».

Suite de ODIO EN LAS ENTRAÑAS.

Tema principal de LIFEFORCE.

Títulos de crédito de EL NUEVO CASO DEL INSPECTOR CLOUSEAU.

CHANTAJE CONTRA UNA MUJER.
Títulos de crédito.

Suite.

Títulos de crédito, obra de MAURICE BINDER, música de HENRY MANCINI para CHARADA.

DOS EN LA CARRETERA.

VICTOR O VICTORIA.
«Le Jazz Hot».

Banda sonora completa.

EL GUATEQUE
Títulos de crédito.

Banda sonora completa.

ARABESCO. Banda sonora completa.

Una selección de grandes versiones de temas mancinianos.

TOOT THIELEMANS & BILL EVANS. «Días de vino y rosas».

PAT METHENY & CHARLIE HADEN. «Dos por la carretera».

STAN GETZ. «Charada».

QUINCY JONES. «La pantera rosa».

EMERSON, LAKE AND PALMER. «Peter Gunn».

DAVE GRUSIN. «Baby Elephant Walk».

BOBBY McFERRIN. «La pantera rosa».

THE BLUE BROTHERS. «Peter Gunn».

FRANK SINATRA & NELSON RIDDLE. «Días de vino y rosas».

HENRY MANCINI (piano solo). Tema principal de 10, LA MUJER PERFECTA

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