MUERTE EN VENECIA

Área de Cine y Audiovisual / Cine Club

«En MUERTE EN VENECIA se cuestiona la incapacidad de convivir con la agitación de los instintos«. Alexander Zárate

029-luchino-visconti-theredlist   MUERTE EN VENECIA es el centro alrededor del cual gira la llamada “trilogía alemana” de Luchino Visconti. En su trabajo inmediatamente anterior, LA CAÍDA DE LOS DIOSES, escenificó el Tercer Reich como una hipnótica orgía de sangre y destrucción. En el posterior, Ludwig, intentó filmar el alma germánica a través de su alucinada tendencia hacia la autodestrucción. En cualquier caso, esa atracción por los más negros abismos llega a estas películas desde el romanticismo alemán y la filosofía idealista, por lo que no es de extrañar que entre ambas Visconti se decidiera por adaptar a Thomas Mann, quizás el heredero directo de Hölderlin y Hoffmann, por poner dos ejemplos canónicos. Porque, en efecto, mientras éstos y sus correligionarios conciben la vida como un triste teatro de las apariencias y la belleza como una aberración respecto a sus normas, Mann -tanto en “Muerte en Venecia” como en “Doctor Fausto”, pasando por “Carlota en Weimar”- lleva esos postulados hasta el extremo de identificar el arte con lo demoníaco, en una curiosa reformulación de Goethe y Nietzsche.

   Desde esta perspectiva, la película de Visconti podría contemplarse como una fiel ilustración de las tesis de Mann: La ambigua atracción que siente un hombre mayor, el respetable músico Gustav Von Aschenbach, por el adolescente Tadzio, en el escenario de una Venecia agonizante por causa del cólera, no sería otra cosa que la representación simbólica del eterno dilema alemán, aquel que se dirime entre la racionalidad y la transgresión, materializado aquí en los fantasmas de la homosexualidad, la pederastia y, sobre todo, la supremacía del arte sobre la vida. Hay que tener en cuenta otras cosas, no obstante. Visconti había nacido en Milán, pero, pese a la cercanía entre su ciudad de origen y los puntos estratégicos de la cultura alemana, era un intelectual de formación cosmopolita. De hecho, su filmografía se abre con una adaptación de James M. Cain (OBSESIÓN) y se cierra con otra de Gabriele D’ Annunzio (El inocente), incluyendo a su vez versiones de Feodor Dostoievski (NOCHES BLANCAS) o Albert Camus (El extranjero). También comunista convencido y apasionado del realismo -en un espectro muy amplio que abarcaría de Balzac a Proust, de Rossellini a Renoir-, Visconti halla uno de los puntos culminantes de su carrera en una breve pieza de cámara, ‘El trabajo’, incluída en la película de episodios Boccaccio ‘70, que aúna con elegancia sutil el análisis social y la indagación estética, presintiendo un nuevo tipo de realismo sobre el que todavía está trabajando cuando se enfrenta a la adaptación de “Muerte en Venecia”.

012-luchino-visconti-theredlist   De este modo, la existencia de la película no obedece tanto al influjo ejercido sobre Visconti por el mundo de Mann como a las dudas que atravesaban en aquel momento su carrera cinematográfica. En contra de lo que sucede en la novela, la interpretación de Dirk Bogarde hace de Von Aschenbach un hombrecillo amanerado y quisquilloso, que trata con desdén a sus subordinados y reparte órdenes con gestos nerviosos pero convencidos de su superioridad, sobre todo económica. Von Aschenbach es, pues, el representante de una clase social que pretende dar forma al mundo a su imagen y semejanza. Por eso, cuando le es dado contemplar por primera vez a Tadzio y su familia, no sólo queda fuertemente impresionado por la belleza del muchacho, sino también por la prestancia del grupo familiar: la madre oculta tras un púdico velo, los niños cariñosos y educados, la niñera solícita y atenta, forman un ‘gruppo di famiglia’ que parece la versión centroeuropea de un cuadro de Gainsborough y, por lo tanto, constituir la representación perfecta de un universo tranquilo y ordenado, ajeno a todo mal. Como ocurre con el profesor de Confidencias, a Von Aschenbach le repelen las multitudes, las nuevas costumbres, prefiere la soledad a la masa. Tadzio y su familia, por lo tanto, suponen para él una doble atracción: por un lado, la belleza vertiginosa del muchacho; por otro, la belleza en apariencia serena y reposada de un mundo que se desmorona. Por desgracia para él, sin embargo, la primera está irremisiblemente contenida en la segunda, es el gusano que corrompe la manzana.

muerte_en_venecia   A medida que transcurre la película, Aschenbach va perdiendo poco a poco su compostura en todos los sentidos. Sus movimientos son cada vez menos estudiados, su vestimenta más descuidada, e incluso sus modales se resienten: No sólo mira con mayor descaro a Tadzio sino que imagina dirigirse a su madre para advertirle del peligro que se cierne sobre Venecia, al tiempo que aprovecha para pasar una mano por el pelo del muchacho, una escena que sí aparece en la novela pero a la que la película confiere una desusada sensualidad. La realidad de la muerte se impone a la realidad de la vida, pero lo hace sin renunciar al deseo. ¿Se siente Visconti, en esa época, como el Aschenbach de su película? ¿Puede establecerse ese paralelismo, como ocurre luego con el profesor de Confidencias y también con el protagonista de El inocente, un hedonista cuyo culto al placer lo lleva a la autodestrucción? Desde EL GATOPARDO, otra cima de la primera estética viscontiana dirigida casi al mismo tiempo que la mencionada ‘El trabajo’, el director milanés parece constantemente en busca de un estilo capaz de superar las limitaciones del realismo novelesco de ROCCO Y SUS HERMANOS, por poner un ejemplo, y dejar paso a nuevas formulaciones estéticas. Pues bien, será el ideario expuesto en MUERTE EN VENECIA el que le sirva para dar cuerpo a todo eso: Como a Aschenbach, el descubrimiento de una nueva realidad lo conduce a preguntarse cómo enfrentarse a ella.

  Ficha Técnica:

  • Muerte_en_Venecia-741737695-largeAño.- 1971.
  • Duración.- 125 minutos.
  • País.- Italia-Francia.   
  • Género.- Drama.
  • Título Original.- Morte a Venezia.
  • Director.- Luchino Visconti. 
  • Argumento.- La novela homónima (Der Tod in Venedig, 1912) de Thomas Mann.
  • Guión.- Luchino Visconti y Nicola Badalucco.
  • Fotografía.- Pasqualino De Santis (Technicolor – Panavision).  
  • Montaje.- Ruggero Mastroianni. 
  • Música.- Sinfonías nº 3 y 5 de Gustav Mahler.
  • Productor.- Luchino Visconti y Mario Gallo.  
  • Producción.- Alfa Cinematográfica – PECF.
  • Intérpretes.-  Dirk Bogarde (Gustav von Aschenbach), Björn Andresen (Tadzio), Silvana Mangano (madre de Tadzio), Romolo Valli (director del hotel), Mark Burns (Alfred), Marisa Berenson (esposa de Gustav), Nora Ricci (la gobernanta), Carole André (Esmeralda), Franco Fabrizi (el barbero).
  • Sinopsis.- A principios del siglo XX, un compositor alemán de delicada salud y cuya última obra acaba de fracasar, llega a Venecia a pasar el verano. En la ciudad de los canales se sentirá profundamente atraído por un hermoso y angelical adolescente, sentimiento que le irá consumiendo mientras la decadencia también alcanza a la ciudad en forma de epidemia… Adaptación de la obra homónima del escritor Thomas Mann. (FILMAFFINITY)
  • Premios.- Premio Especial 25 Aniversario del festival de Cannes;  1 candidatura a los Oscars: Vestuario (Piero Tosi).

 

   Apuntes y Curiosidades:

  • A principios de los años setenta, cuando se rueda y estrena MUERTE EN VENECIA, un gran número de convulsiones sociales conmocionan a la sociedad occidental. Del mayo del 68 a la guerra de Vietnam, de la crisis de las ideologías tradicionales a la emergencia de nuevas culturas populares, todo hace pensar en que el mundo ya no puede ser representado en una pantalla tal como se ha hecho hasta entonces. La creciente influencia de los medios de comunicación y la superabundancia de imágenes, entre otras cosas, transforman la realidad y la convierten en algo impenetrable, un sentimiento que Visconti plasmará definitivamente en la figura del desorientado profesor al que interpreta Burt Lancaster en Confidencias. Visconti, pues, no entiende el nuevo mundo que lo rodea, no ve la manera de penetrar en él por medios cinematográficos para descifrarlo. Paradójicamente, sin embargo, esa situación le sirve para empezar a intuir que el realismo ya no consiste en intentar reflejar la realidad más o menos tal como es (de OBSESIÓN a Nosotras, las mujeres), ni siquiera en analizarla pacientemente para revelar sus contradicciones (de SENSO a EL GATOPARDO), sino en traspasar las apariencias para sacarla a la luz (todas las películas posteriores).
  • luchino-viscontiEn estas circunstancias, las opciones estéticas de MUERTE EN VENECIA, objeto desde su aparición de encendidas polémicas, se revelan del todo coherentes con las cuestiones temáticas que plantea. El uso combinado de zooms, panorámicas y travellings intenta crear un nuevo espacio en el que todo resulte posible, en el que se pueda pasar de lo general a lo particular o viceversa con un simple efecto óptico, en el que no exista ningún obstáculo para introducirse en los rostros y los escenarios con idéntica facilidad.
  • Aclamado como fundador del neorrealismo con OBSESIÓN, como vanguardista del documentalismo con LA TIERRA TIEMBLA, como adalid de un cierto ‘cine operístico’ de trasfondo social o teatral con SENSO y NOCHES BLANCAS, como inventor de la nueva épica de la Historia con ROCCO Y SUS HERMANOS y EL GATOPARDO, como maestro del retrato íntimo de una clase social con ‘El trabajo’, e incluso como gran renovador del melodrama histórico con LA CAÍDA DE LOS DIOSES, Visconti atraviesa en su carrera todas las formas del realismo cinematográfico. Con MUERTE EN VENECIA, sin embargo, ese itinerario llega de algún modo a su fin, pues su encuentro con Aschenbach le provoca una crisis que acaba reflejándose en el estilo de la película: ¿cómo puede afrontar la realidad de otra manera, tal como exigen los tiempos, precisamente uno de los artistas cinematográficos más comprometidos con la estética del realismo? Ése es el gran debate que se agita en el interior de MUERTE EN VENECIA.

CCU-Abril-2016-LUCHINO-VISCONTI-727x1024   Fuente: Cuaderno del Cine Club Universitario.

   Si os ha gustado este post os animamos a compartirlo para que el mayor número de personas posible asistan y disfruten hoy de esta película, perteneciente al Ciclo Maestros del Cine Clásico (IX): Luchino Visconti (en el 110 aniversario de su nacimiento), organizado por el Área de Cine y Audiovisual (Cine Club Universitario) de La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias, a las 21:00 horas. Versión original en italiano con subtítulos en español.

   Precio normal de la entrada: 2 €; Precio con carnet del Cineclub: 1,50 €.; Abono 10 sesiones: 9 €.

    ¡Muchas Gracias por leer!