Eyes Wide Shut (1999)

Área de Cine y Audiovisual / Cine Club

Kubrick no parece interesado en las palabras. Quizá admira la precisión de mis diálogos, pero eso no es lo que tiene ganas de filmar, y su arte sólo es el de filmar. Un gran realizador quiere reducir todo lo que le impide utilizar el lugar y el presupuesto disponible para lo que él considera como el corazón del asunto. Kubrick deja el móvil a la psicología, a la discreción del espectador. Acabé por darme cuenta de que él no veía más que los personajes tuvieran cualidades particulares; él prefería arquetipos antes que personajes con historias o sensibilidades específicas. Ninguna huella de autor se registra aparte de la suya”.

Frederic Raphael

Introducción

Con Eye wide shut (1999) el CineClub Universitario / Aula de Cine finaliza el ciclo “Maestros del cine moderno (VI): Stanley Kubrick (y 2ª parte)“. Cada una de las películas que integran el mismo se proyectarán, en versión original en inglés con subtítulos en español, todos los Martes y Viernes, a las 21:00 horas, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario (Antigua Facultad de Medicina en Av. de Madrid). Entrada libre hasta completar aforo.

Una síntesis de la obra de Kubrick

Eyes Wide Shut es una síntesis exhaustiva de la obra de Kubrick. Todas sus películas anteriores confluyen en ella, como si hubiera estado gestando su último film ya desde el primero. Cada plano es una cábala esperando ser descifrada por el espectador inquieto. La erudición de Stanley Kubrick es aquí más patente que nunca. Ello también queda explícito en el tratamiento musical, tanto o más simbólico que nunca. El guionista Frederic Raphael tuvo que desistir sobre la idea de titular el film “The Female Subject” (“El Sujeto Femenino”). Como opción, Kubrick había propuesto “Eyes Wide Shut” (“Ojos Completamente Cerrados”), que finalmente sería el válido. Del origen de su significado poco se conoce, aunque su elección puede obedecer a su peculiar fonética  y al concepto de una historia de resonancias oníricas. Los paralelismos de Eyes Wide Shut con Lolita, La naranja mecánica y Barry Lyndon no tan sólo se dan en su estructura cíclica sino en la forma en la que cada plano condiciona al siguiente, la historia progresa a medida que conocemos una serie de datos que justifica lo que sucede a posteriori. Desde un sentido metafórico, podríamos interpretar que en la secuencia de la orgía estamos ante la representación de la hipocresía de la alta burguesía: Cuando actúa bajo su propio rostro lo hace de una forma falsa (la fiesta en casa de Ziegler), mientras que cuando utiliza las máscaras es cuando se muestra de una forma natural (el ritual de la secta). Asimismo, en este lugar se rigen por un modelo jerárquico bien definido mientras que en la casa de Ziegler todos actúan y se relacionan de una forma libre.

Una insatisfacción existencial

Schnitzler situaba la acción de “Relato soñado”, novela en la que se inspira esta película, en la Viena de principios del siglo XX. Kubrick emplaza Eyes Wide Shut en el Nueva York actual, pero el conflicto de los personajes sigue siendo el mismo. Tanto el dr. Fridolin de la novela como el dr. William Harford (Tom Cruise) del film se lanzan a vivir una serie de experiencias de índole sexual que esconden una insatisfacción de tipo existencial. En el curso de una noche, Fridolin/William descubrirá que su bella esposa y madre de su hija, Albertine/Alice (Nicole Kidman), sigue recordando con anhelo a un marinero al que vio casualmente durante unas vacaciones y con el que -le confiesa- deseaba acostarse. Una llamada de Marianne/Marion (Marie Richardson), la hija de uno de sus pacientes cuyo padre acaba de morir, le permitirá averiguar que aquella mujer, secretamente, siempre le ha amado. Un tropiezo casual con un antiguo colega de la universidad le facilitará la incorporación no autorizada a una orgía en la que todos los participantes van enmascarados; en el curso de la misma, su vida se verá amenazada y sólo se salvará gracias al sacrificio de una mujer que se ofrenda en su lugar. Otros encuentros con dos prostitutas que comparten el mismo piso, más un extraño episodio en una tienda de disfraces, la sospecha del asesinato de aquella participante de la orgía y un sueño erótico que le relata su esposa -y que le permite descubrir los auténticos sentimientos de esta última hacia su persona- conducirán a Fridolin/William a interrogarse sobre sí mismo y a ser consciente de la mediocridad de su vida. Tras haberse sincerado con Albertine/Alice, relatándole sus aventuras nocturnas, el libro y el film concluyen con la pareja aceptando temerosamente su status quo de conveniencia y la verdadera realidad de su relación, que en la película se resume en el último -y cínico- plano final: Ese explícito “fuck” (“follar”) pronunciado por Alice que, a fin de cuentas, es lo único que ambos tienen ya en común.

Eyes Wide Shut es la crónica existencial de un reprimido: La descripción de su sentimiento de extrañeza ante un mundo de sensaciones y sentimientos cuya existencia nunca había intuido por culpa de su acomodaticio modo de vida y de su propia estrechez de miras. Crónica movida por la pulsión erótica, pero que -tanto en la novela como en la película- se desarrolla por medio de una serie de continuas frustraciones amorosas y sexuales.

Cierre

En su última película, Kubrick miró al hombre contemporáneo y a su pérdida de lugar, a la fidelidad mantenida más por cuestiones de clase y de miedo hacia el otro que por motivaciones internas, sobre el desplome de un mundo interno cuando todo aquello que uno cree tener aferrado cae ante la constatación de que no todo está bajo su control. Y lo hizo mediante una película llena de ironía y con un estilo exuberante y sensual, de gran cadencia musical que nos conduce a lo largo de la historia como a William, acompañando a éste por un espacio que media entre la realidad y la irrealidad para llegar a un cuestionamiento de unos roles sociales que se mantienen bajo su máscara.

Fuente: Cuaderno del Cine Club Universitario / Aula de Cine.