El doctor Mabuse 1ª y 2ª Parte: El gran jugador (1922) e Infierno (1922)

Área de Cine y Audiovisual / Cine Club

Este dr. Mabuse… no era posible en 1910 y, quizá, ya no será posible en 1930; nos agradaría decir que así lo esperamos. Pero en cuanto al año 1920, es un retrato más que real de la vida misma…”.

Folleto-programa publicado por Decla-Bioscop en ocasión del estreno de la película Dr. Mabuse

Introducción

   Caligari era muy sofisticada para hacerse popular en Alemania. Sin embargo, su tema básico -el alma enfrentada con la aparentemente inevitable alternativa de la tiranía o el caos- ejerció una fascinación extraordinaria. Entre 1920 y 1924, numerosos filmes alemanes retomaron insistentemente ese tema, elaborándolo de diferentes formas. Un grupo se especializó en la pintura de los tiranos. En este tipo de películas los alemanes de la época -pueblo aún inestable y todavía libre para elegir su régimen- no alimentaban ilusiones en cuanto a las posibles consecuencias de la tiranía; por el contrario, abundaban en detalles de sus crímenes y los sufrimientos que había ocasionado. ¿Estaba enardecida su imaginación por el temor al bolchevismo?, ¿o apelaban a esas visiones espantosas para exteriorizar ansias que ellos creían les eran propias y ahora amenazaban con dominarlos?

Un documento de época

Además de Nosferatu y Vanina, el tercer film importante sobre la tiranía aparecido en 1922 fue DR. MABUSE, de Fritz Lang, film sobre una novela muy difundida de Norbert Jacques. Lang y su esposa, Thea von Harbou, colaboraron tal como acostumbraban, en la redacción del guión cinematográfico. Su propósito era pintar la vida contemporánea. Dos años después de la presentación de DR. MABUSE, el propio Lang llamó al film “documento del mundo contemporáneo” y atribuyó su éxito internacional a sus virtudes documentales más que a las emociones que pudiera ofrecer. Al margen de que ese film estuviera a la altura de esa pretensión, su protagonista -el dr. Mabuse– era un tirano contemporáneo. Su aparición prueba que sus antecesores, Nosferatu y Vanina, revestían también un significado típicamente alemán. El parentesco del dr. Mabuse con el dr. Caligari no debe ser despreciado. Él es también una mente sin escrúpulos animada por el goce del poder ilimitado. Ese superhombre encabeza una pandilla de asesinos, falsificadores y otros criminales, con cuya ayuda aterroriza a la sociedad, particularmente a las multitudes de posguerra ávidas de placeres fáciles. A causa de que tiene dos partes el film es de extraordinaria longitud: una enciclopedia del horror. La carroña no tiene por qué falsear la vida: por el contrario, la vida puede culminar en montones de carroña, tanta cuanto un escritor no podría acumular jamás. Pero en lugar de ubicar a DR. MABUSE en ambientes comunes, Lang sitúa frecuentemente la acción en escenarios de marcada artificialidad. La escena es ora el salón de un club con sombras pintadas en las paredes, ora una calle retirada. Otras formas decorativas coadyuvan a éstas, expresionistas, para caracterizar el todo como una visión emocional. DR. MABUSE pertenece a la esfera de  Caligari. De ninguna manera es una película documental, pero es un documento de época.

El mundo que pinta ha caído presa de la ilegalidad y la depravación. Una bailarina de night-club actúa con un decorado compuesto de directos símbolos sexuales. Las orgías son una institución; homosexuales y niñas prostitutas son personajes de todos los días. La anarquía latente en ese mundo se manifiesta claramente en el episodio, admirablemente realizado, de la policía atacando la casa del dr. Mabuse, episodio que evoca intencionadamente a través de sus imágenes los meses tumultuosos de la posguerra, con sus peleas callejeras entre los espartaquistas y las tropas de “Noske”. Con periodicidad aparecen ornamentos circulares. Tanto el falso piso, en el nuevo club de juego, como la cadena de manos formadas durante una sesión espiritista, están mostradas desde arriba para impresionar al espectador con su forma circular. Aquí, como en el caso de Caligari, el círculo denota un estado de caos.

Una amenaza omnipotente

Lang destacó que le inspiró la idea de traducir toda la sociedad, con Mabuse presente en todas partes pero en ninguna reconocible. La película logra hacer de Mabuse una amenaza omnipotente que no puede localizarse y, de tal forma, refleja el terror en la sociedad bajo un régimen tiránico; esa clase de sociedad en la que se teme a todos porque cualquiera puede ser el brazo o el oído del tirano.

Durante toda la película, Mabuse se caracteriza como un hombre de genio que se ha vuelto el Enemigo Público nº 1. La escena final pinta la declaración de su locura en términos grandilocuentes. Atrapado en el sótano, Mabuse se encuentra rodeado de todos los que asesinó; pálidas apariciones que lo urgen a que se sume a ellos y juegue a los naipes. En medio del juego, los fantasmas desaparecen; después de lo cual Mabuse, solo, se entretiene en tirar al aire billetes de banco. Flotan y revolotean a su alrededor. En vano trata de apartarlos. Entonces llega el inspector Wenk… El propio Wenk es apenas algo más que un astuto representante de la ley, una especie de gángster legal, con la policía que actúa como si fuera su banda. A diferencia de Francis, que persigue a Caligari por razones justas y contundentes, Wenk es moralmente tan indiferente que su triunfo carece de importancia. Mabuse está sin duda hundido, pero la depravación social continúa y pueden sobrevenir otros Mabuses. Aquí, como en Caligari, ninguna alusión a la verdadera libertad se interfiere con la persistente alternativa entre tiranía y caos.

Conclusión: Tiranía y Caos

    DR. MABUSE supera a Caligari sólo en un sentido: intenta mostrar cuán íntimamente están interrelacionados la tiranía y el caos. El folleto-programa publicado por Decla-Bioscop en ocasión del estreno de la película describe el mundo de DR. MABUSE de la siguiente forma: “Después de la guerra y la revolución, la Humanidad, vapuleada y pisoteada, se venga de años de angustia entregándose a pasiones elementales… activa o pasivamente, entrando en el mundo del crimen”. De esta manera el caos genera tiranos como Mabuse que, a su vez, se aprovechan del caos. En 1932, Lang, en El testamento del Dr. Mabuse, reflejó los rasgos obviamente “mabusianos” de Hitler. Este segundo film de Mabuse reveló que el primero no era tanto un documento sino una de esas hondas premoniciones que cundieron por Alemania en la pantalla de la posguerra.

Cierre

Información complementaria al ciclo No necesitaban palabras, tenían rostros (joyas del cine mudo XII): Weimar, la república del doctor Caligari (1919-2019), que el Cineclub universitario / Aula de cine de La Madraza, en colaboración con el Goethe Institut nos ofrece este mes de octubre de 2019, todos los martes y viernes, a las 21:00 horas, en la Sala Máxima del Espacio V Centenario. Dichas películas serán proyectadas con intertítulos en español y la entrada a las mismas será libre hasta completar aforo. Si bien, en esta sala y durante las proyecciones, NO ESTÁ PERMITIDO comer ni hacer uso de dispositivos móviles. Os agradecemos vuestra colaboración.

   Fuente:  Cuaderno del ciclo No necesitaban palabras, tenían rostros (joyas del cine mudo XII): Weimar, la república del doctor Caligari (1919-2019).