EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON

Área de Cine y Audiovisual / Cine Club

CarteldelcicloDavidFincher   “Leí el cuento de Scott Fitzgerald después de haber leído el guión de Eric Roth. El compromiso no era, por tanto, ser fiel al relato. Mi interés estaba en otra parte. Recuerdo la frase de Mark Twain, que decía que las cosas irían mejor si se naciera a los ochenta años y se muriera hacia los dieciocho. Me gustaba la idea de que esta historia fuese una refutación del adagio según el cual la juventud es desperdiciada por los jóvenes. Me gustaba la manera en la que Eric Roth se había apropiado de una premisa fantástica para desarrollarla a través de una serie de acontecimientos e incidentes más bien cotidianos. Es lo opuesto a la mayoría de las películas norteamericanas: en lugar de tener a un individuo común inmerso en circunstancias extraordinarias, nosotros tenemos a un individuo extraordinario inmerso en circunstancias muy cotidianas. Tenía la impresión de haber encontrado una manera indirecta y muy interesante de evocar el hecho que se halla en el corazón de todas nuestras experiencias: la sensación, pero también la negación, de una soledad fundamental. Si consigues dramatizar la soledad de Benjamin y su estatus de outsider, para poner de manifiesto que pasa su vida nadando a contracorriente, entonces habrás encontrado un medio para hablar a los espectadores de su propia soledad. Un drama semejante me parecía igualmente apto para mostrar cómo, en última instancia, la calidad de nuestras vidas está en función de la diversidad y de la intensidad de nuestras relaciones con los otros.”

   “Siempre he pensado que la gente va al cine para ver algo especial. Y siempre he pensado que en esta ocasión lo especial era mostrar el paso del tiempo. No sólo en un segundo plano, sino también en el primer plano, sobre los rostros de la gente que das a conocer. EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON es una película sobre los estragos del tiempo. Me parecía que era esencialmente este aspecto el que transportaría a las personas que hiciesen la experiencia de ir a verla.”

David Fincher

    A través de un argumento que apenas guarda relación con el texto de F. Scott Fitzgerald -exceptuando la premisa básica-, el cineasta estadounidense nos habla del tiempo, que nos devora y atraviesa, capaz de concedernos el don de la esperanza o la repetición del hastío. El tiempo, que deambula de continuo hacia nuevas vivencias, y cuyas expectativas de futuro pueden verse frustradas en segundos, pues el tiempo contiene siempre un corredor de regreso hacia el origen, el comienzo. EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON es una fábula fantástica, surreal, subjetiva, que nos habla de la vida como experiencia única, extravagante, salpicada de caprichosas arbitrariedades que oscilan entre lo sublime y lo atroz, entre lo trágico y lo cómico. Una experiencia, decíamos, dominada por la omnipresencia de la muerte, el fatal indicador de cuán frágil es el universo de los hombres, cuán volátiles son sus sueños y emociones.

   EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON no es la película convencional que aparenta, y por debajo de su aspecto grandilocuente se esconde una mirada al propio cine y a su relación con el mundo, además de una profunda invitación a la reinvención del relato. En el salto entre el relato original y el film se encuentran muchas de las razones que explican el poder de la película. Y una diferencia crucial: la decisión de narrar toda la película en grandes flashbacks, a través del libro de memorias de Benjamin Button leído desde una habitación de hospital, mientras en el exterior se desata el huracán Katrina. Un gesto que no sólo ancla la película en su tiempo, sino que potencia la presencia del relato, de la historia narrada por alguien y dirigida, también, a alguien. Ahora bien, lo que aquí se relata es casi el reflejo perverso de una historia convencional: una reescritura tan exagerada del melodrama, tan desmedida e inverosímil, que lo único que queda es, precisamente, el acto de narrar. La versión hipervitaminada de las convenciones clásicas termina por ser su propia negación, y sólo queda la voz: EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON es, por encima de todo, una película que se interroga a sí misma, y a las demás, sobre su propio oficio.

elextrañocasodebenjaminbutton   La película juega constantemente con una estructura dual: dentro-fuera, aquí-allí, él-los otros. Estructura en forma de espejo sobre la que se construye no sólo la relación de Benjamin con el mundo, como un outsider, alguien condenando a permanecer siempre en las afueras, sino también las reflexiones que propone. Esa estructura dual no es sino la metáfora de una brecha en el corazón de la película, un abismo que no sólo separa a Benjamin del resto del mundo, sino a la película de sus coetáneas: Button funciona como un espejo deformante del cine contemporáneo empeñado en mirar atrás. EL CLUB DE LA LUCHA, ZODIAC, The Game e incluso SEVEN comparten ese trabajo sobre la realidad y sus ecos. El investigador de ZODIAC es incapaz de ordenar las imágenes que le devuelven los espejos (testigos, pruebas), y cuando por fin se sitúa frente al que cree asesino, es incapaz de afirmar si es él o un reflejo más. Igualmente, Benjamin Button es incapaz de explicar si es viejo o joven, si crece o decrece, si vive o muere, o si lo hace todo al mismo tiempo y como él, los que le acompañan, que no entienden a un hombre fuera del tiempo que se agarra a sus recuerdos, escritos en un diario, para conservar su vínculo con el pasado (¿o es el futuro?). En ese continuo cuestionamiento sobre lo real, y en la incapacidad para definirlo y diferenciarlo de sus réplicas, Fincher asume que lo real no es más que una construcción, un relato, entre los muchos posibles. ¿Qué podemos contar, y cómo, si apenas somos capaces de entender y definir qué es lo que tenemos delante?

   Frente a la idea tan extendida (en parte por el cine y la literatura) de Estados Unidos como un país por inventar, Fincher propone la lectura contraria: la de un país nacido viejo, con arrugas y traumas, que necesita dar marcha atrás al reloj para reinventarse: el médico que examina al Benjamin recién nacido le diagnostica males propios de la tercera edad, las cataratas (la incapacidad de ver), la artritis (incapacidad de moverse y reaccionar). El tiempo del presente en la película es el del día en que el huracán Katrina arrasó Nueva Orleans. Y mientras descubrimos la historia inversa de Benjamin Button, tras las ventanas se desata el infierno: la catarsis, la lluvia capaz de limpiar y aniquilar para empezar de cero. La metáfora política es más que evidente: un hombre que personaliza el cambio y un cierre apocalíptico pero reparador.

   Poco a poco, Benjamin Button descubre que la sabiduría de la vida consiste en la eliminación de lo no esencial. En reducir los problemas a unos pocos solamente: el goce del hogar, de la vida, de la naturaleza, del amor. La vida está compuesta de insignificancias; el año de instantes y las montañas de granos de arena. Por lo tanto no debe subestimarse nada, por pequeño que parezca. Pensamientos extraídos de la obra de Un Yutang (1895-1976) escritor chino, nominado en repetidas ocasiones al Nobel, autor de un libro excepcional, “La importancia de vivir”. Consciente de ello, Benjamin, un hombre joven que atesora la sabiduría de un anciano precisamente porque efectúa su trayecto vital a la inversa, por encima de lógicos romanticismos juveniles, desea amar y ser amado por Daisy, como síntesis de una vida plena hecha de pequeños (y grandes) matices.

    El_curioso_caso_de_Benjamin_Button-553974725-largeFicha técnica:

  • Año.- 2008.
  • Duración.-  166 minutos.
  • País.- EE.UU.  
  • Género.- Fantástico. Romance. Drama.
  • Título Original.- The curious case of Benjamin Button.
  • Director.- David Fincher.
  • Argumento.- Robin Swicord y Eric Roth, a partir del relato homónimo (1922) de Francis Scott Fitzgerald.
  • Guión.- Eric Roth.
  • Fotografía.- Claudio Miranda (Panavisión Super 35 – Technicolor).
  • Montaje.- Kirk Baxter y Angus Wall.
  • Música.- Alexandre Desplat.
  • Productor.- Frank Marshall, Kathleen Kennedy y Ceán Chaffin.
  • Producción.- Kennedy/Marshall Company – Warner Bross – Paramount Pictures.
  • Intérpretes.- Brad Pitt (Benjamin Button), Cate Blanchett (Daisy), Tilda Swinton (Elizabeth Abbott), Taraji P. Henson (Queenie), Julia Ormond (Caroline), Jason Flemyng (Thomas Button), Elias Koteas (monsieur Gateau), Donna DuPlantier (Blanche Devereux), Ed Metzger (Teddy Roosevelt), Paula Gray (Sybil Wagner).
  • Sinopsis.- Un hombre (Brad Pitt) nace con ochenta años y va rejuveneciendo a medida que pasa el tiempo; es decir, en lugar de cumplir años los descumple. Esta es la historia de un hombre extraordinario, de la gente que va conociendo, de sus amores y amistades, pero sobre todo de su relación con Daisy (Cate Blanchett), la mujer de su vida. (FILMAFFINITY)
  • Premios.-
    • 3 Oscars: Dirección artística (Donald Graham Burt y Victor Zolfo), Maquillaje (Greg Cannom) y Efectos visuales (Eric Barba, Steve Preeg, Burt Dalton y Craig Barron).
    • 10 candidaturas a los Oscars: Película, Actor principal, Actriz de reparto (Taraji P. Henson), Director, Guión Adaptado, Fotografía, Montaje, Vestuario, Música y Sonido.

600-1   Fuentes: Cuaderno del Cine Club Universitario. La Madraza. Centro de Cultura Contemporánea. Vicerrectorado de Extensión Universitaria. Universidad de Granada.

   Si os ha gustado este post os animamos a compartirlo para que el mayor número de personas posible asistan y disfruten hoy de esta película enmarcada en el Ciclo CINEASTAS DEL SIGLO XXI (I): DAVID FINCHER, organizado por el Área de Cine y Audiovisual (Cine Club Universitario) del Centro de Cultura Contemporánea de la Universidad de Granada, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias, a las 21:00 horas. Versión original en inglés con subtítulos en español.

   ¡Muchas Gracias!

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